Ein mexikanisches Märchen
Minuto a Minuto

13 de marzo de 2015

- La Historia Jamás Contada -

maxiPor fin el domingo pasado vi por la televisora de la Universidad Nacional Autónoma de México la anunciada película “histórica” MAXIMILIANO: SUEÑOS DE PODER. Aunque no es propiamente una reconstrucción rigurosa –“historiografía”- ni mucho menos un análisis científico a profundidad de un periodo crucial en la Historia del país.

Después de todo, era la turbulenta época en que se debatía, con palabras y las armas, cuál sería el régimen político de la todavía joven nación mexicana. Por un lado los liberales, por otro los conservadores. ¿Pero qué era exactamente lo que pretendían conservar estos últimos? La misma Historia lo ha demostrado: la forma monárquica de Gobierno, en la que uno solo, apoyado –y, muchas veces, empujado- por su clase social, toma las decisiones que habrán de afectar a todos. (La clase e cuestión es la aristocracia, formada por quienes supuestamente nacieron y fueron educados para gobernar. Idea insostenible en términos racionales, pero aun así…)

De hecho, cuando Maximiliano se embarca para México, apenas han transcurrido dos años de las batallas de Atlixco y Puebla y el territorio nacional está ocupado por las tropas mercenarias francesas, haciendo a la “empresa imperial” un suicidio –y no sólo político- desde el principio. ¿A qué vino entonces tan distinguido miembro de la nobleza austriaca? Pregunta elemental que no responde la película de marras, más ocupada en detalles “poéticos” acerca de la sensibilidad de su héroe, como cuando éste avizora el castillo de San Juan de Ulúa y nota que sus murallas están agrietadas… como hiciera su homólogo en LA BELLA DURMIENTE. (En este tipo de relatos, sea que incluyan seres fantásticos o no, se evitan sistemáticamente groseras consideraciones terrenales para no romper la magia.)

Viéndolo todo en perspectiva y suponiendo el muy improbable caso de que se hubiera logrado el objetivo, ¿para qué querrían establecer aquí una sucursal o franquicia –un Cortijo- de la Corte austriaca, al otro lado del Mundo y en territorio por demás hostil? Porque a eso llegó el “Emperador”, a establecerse con su Corte en un Castillo. ¿O todo fue una charada, una diversión –en sentido militar- para ocultar un fin más avieso, si cabe?

Aunque también pudo tratarse de algo más simple: una manera expedita de obtener dinero y concesiones de algunos incautos de por aquí, pues así como había en la Europa monárquica “nobles incómodos” con sueños de Poder, en estas tierras nunca han faltado plebeyos con sueños de nobleza que pagarían cualquier precio con tal de poseer el ansiado Título que los ponga por encima de sus congéneres y paisanos, a los que podrán ver en adelante como Dios a los conejos: ustedes conocen la rima.

Regresando a las películas, definitivamente me quedo con las de István Szabó que retratan el final del Imperio Austrohúngaro –comenzado en 1867, ¿coincidencia?-. En particular, CORONEL REDL (1985) pinta un cuadro descarnado del interior de la casta militar imperial con sus intrigas, traiciones y llanos -¿villanos?- crímenes, muy lejos del Cuento de Hadas mexicano que originó este comentario.

Fernando Acosta_ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.