La Revolución Mexicana: Entre la Historia y el Folklore
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22 de noviembre de 2014

- La Historia Jamás Contada -

Como el resto de las conmemoraciones patrióticas, la de la Revolución social de 1910-17 mezcla datos históricos debidamente documentados –aunque con interpretaciones inconsistentes por falta de una TEORÍA histórica propiamente dicha- con creaciones de más puro lirismo popular. (Dentro de los géneros puros del arte, se define a la Lírica como la expresión de las emociones sin que medie juicio moral alguno, mientras que en el habla popular, “lírico” significa simplemente “sin estudios formales”: ambas cualidades presentes en la producción revolucionaria.)

Pero la Revolución como hecho no quedó sólo en eso. Por sus antecedentes y consecuencias dio aún más frutos, algunos podridos. De los primeros, muy claros, no se insiste lo suficiente en la idea que los conformó, que no fue otra que el SOCIALISMO, una novedad para el pensamiento revolucionario autóctono, hasta entonces dominado por objetivos idealistas –en sentido filosófico- a pesar de su grandilocuencia, como los conocidos Libertad, Igualdad, Fraternidad de la Revolución Francesa. Por el contrario, aquél es MATERIALISTA por esencia, pues no busca mejorar la condición moral del Hombre sino las condiciones materiales en que viven los hombres y mujeres reales, ÚNICA base de cualquier mejoramiento posible.

revEl socialismo, una vez superados sus primeros experimentos particulares –utópicos- dentro de los sistemas existentes, pasó a plantearse como una alternativa general, que abarcara la sociedad entera, convirtiéndose en una amenaza para el Antiguo Régimen, no sólo monárquico sino también el relativamente reciente capitalista y, en muchos casos, hasta feudal, cuyos beneficiarios se unieron en Santa Alianza para combatirlo por todos los medios, desde la propaganda a la represión brutal. (Aquí en México, una de estas coaliciones prácticamente monopolizó la producción ideológica oficiosa y la mayor parte de la oficial, como es ostensible en la llamada con ligereza “Época de Oro del Cine -¿Nacional?-“.)

Por eso la Revolución tenía que ser banalizada entre las masas y la mejor forma de conseguirlo era convirtiéndola en FOLKLORE –en su acepción de “pintoresco”- similar al de las ferias que acompañan las celebraciones religiosas de las fiestas patronales, creándole una imaginería ad hoc “mejorada” –enhanced- con los recursos escénicos de la industria hollywoodense, cuyas revistas “étnicas” proporcionaron el concepto a los flamantes ideólogos revolucionarios en vías de institucionalización. (La palabra “ideología”, tomando literalmente su raíz eidos, imagen, describe adecuadamente esta aplicación: una composición de imágenes, como un mural, en el caso inanimado; un “cuadro vivo” –estático- o plástica –como en la que participé terminando la Primaria- y aún uno en movimiento, motion picture, como el cine.)

Hay mucho que hacer todavía con la Revolución Mexicana en materia de investigación científica y reflexión histórico-filosófica para situarla –y situarnos con ella- fuera del terreno mítico, donde quisieran verla, como MURAL, los reaccionarios de siempre y traerla de vuelta a la Historia, con todo lo que podemos aprender de ella AHORA que se muestran descarnadamente las veleidades porfirianas y victorianas –por Huerta- de los últimos “Gobiernos” de México.

Fernando Acosta ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.