El bullying: un espejo de la violencia social
Minuto a Minuto

23 de mayo de 2014
 
El acoso escolar o bullying es un fenómeno que si bien no es nuevo, en los últimos años se ha visibilizado, esto como consecuencia de los estudios sobre violencia y los espacios en los que se manifiesta.
 
Para comprender esta problemática es necesario conocer cómo se define, de acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Violencia de Género en Educación Básica de 2009, el bullying:
 
“es un fenómeno de violencia interpersonal injustificada que ejerce una persona o grupo contra sus semejantes y que tiene efectos de victimización en la persona que lo recibe. Se trata estructuralmente de un abuso de poder entre pares. Del mismo modo se le denomina “acoso escolar” y puede expresarse en diferentes tipos de maltrato físico y/o psicológico, pero de manera deliberada y continua y con el objetivo de someter o asustar a una persona”.(1)
 
En el proceso de comprensión de este problema encontramos diversas formas de justificación social, por ejemplo: decir que niñas y niños son “crueles”. Para empezar el abordaje de la violencia, es importante considerar que esta nunca se justifica, así la ejerza un menor de edad. Por otro lado, es necesario hacer hincapié en que la violencia se ha construido socialmente, es decir, se aprende. Por lo tanto su análisis nos lleva a inquirir  en qué contexto se genera, el cual es la familia y la sociedad.
 
Es difícil darse cuenta que socialmente hemos sido participes de los aprendizajes y de la violencia que ejerce la infancia actual, pues implica asumir nuestra responsabilidad en la educación social, lo cual puede resultar complicado para cada uno de nosotros.

El análisis de la violencia nos lleva a la búsqueda de su origen, el cual considero es la discriminación, entendiendo por esta como: “Una forma de otorgar un juicio o un trato social diferente de las personas bajo ciertos criterios de distinción como los estereotipos y los prejuicios”(2). , lo cual es contrario al derecho humano a la igualdad, reconocido y garantizado en el artículo 1,  de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los diversos Tratados Internacionales de los que México es parte. Observamos que en las escuelas se manifiesta a través de estereotipos que hemos impuesto socialmente. De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Violencia de Género en Educación Básica de 2009, la violencia entre pares tiene que ver con el color de piel, estatura, forma de hablar, de vestir, etc. En mi experiencia en alguna ocasión en una telesecundaria dando una plática de prevención de bullying, una estudiante compartió públicamente que a ella la llamaban con un sobrenombre que tenía que ver con su tono de piel, en ese momento todos se rieron sin comprender que para ella era doloroso que le llamaran de esa forma. En muchas ocasiones los sobrenombres tienen relación con las características físicas de las personas, y tienen de fondo un contenido discriminatorio, siendo este el punto de partida para el ejercicio de la violencia, la cual en  un primer momento se manifiesta con sutileza, y se va agravando conforme la estructura social se hace participe mediante la complicidad del silencio y la permisividad.
 
Desde mi punto de vista el tratamiento de la violencia dentro del contexto escolar debe ir más allá de “recetas de cocina” en donde les decimos a niños y niñas cómo enfrentar las situaciones de violencia; o de ir contra el agresor y castigarlo, se trata además de sensibilizarnos como sociedad y voltear hacia nosotros mismos, reflexionar cómo nos dirigimos a las personas, cuáles son nuestros prejuicios y cómo establecemos estereotipos los cuales exigimos que las personas cumplan, lastimando la esencia de cada quien, desplazando el SER por el deber SER. Erradicando la discriminación es muy probable que eliminemos la violencia, no sólo en el contexto escolar, sino también en los demás espacios donde convivimos. No basta con decir que “los niños son crueles” o que “el bullying siempre ha existido”, se trata de que los adultos dejemos de naturalizar la violencia, asumamos nuestra responsabilidad y enseñemos a niños y a niñas que es posible convivir de diferentes maneras, siempre con respeto hacia sí mismos y hacia la vida, asumiendo que cada uno de nosotros somos parte de la esa diversidad que enriquece las vivencias, sin juzgar ni señalar, y por supuesto enseñarles  a estar en desacuerdo con la discriminación pues genera injusticias y violencia y que aprendan a denunciarla, pues esto último es básico para generar cambios reales en la sociedad.
 
Por lo que considero es necesario abordar el tema de la violencia escolar o bullying a partir de los derechos humanos y de la no discriminación, desde una perspectiva sistémica, involucrando a las y los diferentes actores de la educación. Atendiendo así las causas que la generan, y a la vez proporcionando herramientas para la prevención, detección y eliminación.
 
El principio de la educación es predicar con el ejemplo.
Turgot
 
Irasema Cruz LunaIrasema Cruz Luna es terapeuta, tallerista y capacitadora en temas de género y en atención, detección y prevención de violencia.
 
 
 
(1) SEP, UNICEF. (2009). VIOLENCIA DE GÉNERO EN EDUCACIÓN BÁSICA. MARZO 2014, DE GOBIERNO FEDERAL SITIO WEB: sep.gob.mx/work/appsite/basica/informe_violenciak.pdf. Pp. 98
(2) HARTOG, GUITTÉ. (2011) “DISCRIMINACIÓN Y VIOLENCIA”, MÉXICO. TRILLAS. Pp. 27
 
BIBLIOGRAFÍA
HARTOG, GUITTÉ. (2011) “DISCRIMINACIÓN Y VIOLENCIA”, MÉXICO. TRILLAS.
HARTOG, GUITTÉ; GREATHOUSE AMADOR, LOUISE; GARCÍA PÉREZ. (2005) “MATICES SOCIALES DEL COLOR DE LA PIEL EN MÉXICO; CLAROSCURO SOBRE UNA REALIDAD OCULTA” MÉXICO. BUAP.
SEP, UNICEF. (2009). VIOLENCIA DE GÉNERO EN EDUCACIÓN BÁSICA. MARZO 2014, DE GOBIERNO FEDERAL SITIO WEB: sep.gob.mx/work/appsite/basica/informe_violenciak.pdf