La Historia Escamoteada
Minuto a Minuto

 

 

25 de marzo de 2014
Se han vuelto institucionales ya los “fines de semana largos”, una práctica que al principio nos pareció curiosa incluso a quienes desde jóvenes nos frustraba que nuestras actividades usuales, fueran escolares, laborales, de ocio creador o de simple relación social y esparcimiento, se vieran truncadas por “celebraciones” que paralizaban la vida social y nos condenaban a la haraganería forzada. ¡Vaya manera de desalentar la iniciativa de quienes la teníamos en una nación de indolentes!
Estamos micro vacaciones intempestivas nos recluían en el monótono ambiente familiar y solo nos dejaban las opciones de dormir o ver televisión, pues hasta los programas de radio hablada –cuando ya existían-, entre los cuales había uno que otro intelectual estimulante, dejaban de hacerse esos días.
 
Fue hasta hace poco que, por iniciativa del Gobierno Federal, las fechas de conmemoración cívica se corrieron al primer día de semana, evitando así interrumpir abruptamente las actividades en medio de ésta, una medida ciertam
ente práctica, semejante a la anterior de abolir la suspensión obligatoria por conmemoraciones religiosas católicas.
Pero esto, así como ha quedado, tiene un efecto colateral: la difuminación de la noción de Historia Nacional que esas fechas conmemorativas reforzaban, dejando un vacío que tiende a llenarse con versiones de toda índole, desde las más pragmáticamente mercantiles hasta las ya muy estructuradas de la Derecha tanto extranjera como criolla, que ciertamente no han desaprovechado la ocasión.
 
Aún estamos a tiempo para recuperar la Historia de México, pero no reponiéndola en la modalidad ritual fetichista en que la conocimos, magistralmente descrita por Justo Sierra en su declaración programática de: “Vamos a sustituir la religión de Dios y sus santos por la de la Patria y sus héroes”, sino construyéndola con el método científico, que parte del presente y se dirige hacia el pasado, con el que cada hallazgo en éste es demostrable por sus consecuencias ya conocidas. De otro modo no tendríamos Historia sino Mitología, que es el defecto recurrente en las versiones conocidas, tanto la Oficial como las oficiosas.
 
He aquí una tarea para investigadores, no los charlatanes de costumbre.
 
Fernando AcostaFernando Acosta Reyes es investigador independiente de fenómenos extraños, amante de la música y estudioso de los comportamientos sociales.
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