Magisterio oaxaqueño: la educación enferma
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- Masca la Iguana -
 El recién nombramiento del médico José Ángel Córdova que sustituye a Alonso Lujambio fue el marco para que sepamos que, en los meses que restan, se seguirá apoyando la Alianza por la Calidad de la Educación tal como instruyo Calderón al nuevo titular de la SEP.

     La educación en México padece, simbólicamente,  de una seria “influencia” (sic) bien podría decirse desde el SNTE, recordando las declaraciones de su lideresa ante la pandemia a la que hizo frente Córdova  cuando dirigía  la Secretaría de Salud, en lo que el gobierno federal presentara al mundo como un acto de un estadista maduro que vela por el bien de la humanidad.

     Las evaluaciones que en materia educativa hemos enfrentado, nos señalan el enorme atraso que nuestro sistema educativo tiene con relación a otros países de similares condiciones que México. Y al interior del país, las regiones también tienen sus marcadas diferencias. Este asunto de las formas y fines de la evaluación es uno de los puntos que enarbola la sección 22 en el estado de Oaxaca y que enerva, por las formas,  a miles de ciudadanos que vivimos en él.

     Recién leía que se calcula que en una década de paros constantes por parte de los maestros oaxaqueños pertenecientes a la sección 22, el total de días perdidos representan un año escolar. Es decir en 10 años de trabajo, uno de ellos lo han dedicado a los paros y manifestaciones.

     De tal forma que si hacemos la analogía: la enfermedad es a la salud, como los paros magisteriales son a la educación, tenemos que Oaxaca presenta un diagnóstico que requiere a los mejores médicos especialistas comenzando con una estancia en medicina interna a fin de que, como primer objetivo, se   pudieran controlar los factores de riesgo que hacen peligrar su vida.

     La educación en Oaxaca está en un pabellón donde no hay los materiales básicos para atender a los pacientes, ni tanatólogos suficientes para ayudarnos a manejar el duelo. Así que el médico Córdova, tan experimentado en el manejo mediático de los fenómenos que ponen en peligro la integridad de los mexicanos, tiene un agente patógeno que estudiar y atender no tan sólo Oaxaca, sino en todo el país.

     La profilaxis educativa en México debe comenzar con el sindicato más amafiado del sistema burocrático en el país y seguirse con los focos rojos. Pero el médico Córdova no tiene esas instrucciones, esas son cirugías mayores con altos riesgos que no está dispuesto ni podría correr con esos riesgos.

     A punto de iniciar las campañas presidenciales, de senadores y diputados, Córdova viene a hacer el juego a los mafiosos de la  educación tal como se le hace, a nivel mundial, el juego a los laboratorios que nos mantienen enfermos.

     Si bien Córdova en cirujano general, hará un trabajo de cirugía plástica: unos implantes por aquí otros por allá y listo, la bella y sana educación mexicana lista para mostrarse como un triunfo del Calderonismo.

     Dice la iguana que ella no va a la escuela para no andar pasando “de panzazo” y que en Oaxaca hay una asignatura seriada que se llama “quesillo I. II. III. IV y V” para enredar cualquier situación y que como no se siente competente para ello, mejor cuenta nada más el numero de nuevos paros y manifestaciones de la sección 22.  Dice también que los versos de Luis Antonio Rodríguez, “magisterio oaxaqueño” le gustan, porque no se requiere “ser leído” para saber que es cierto.

 

 

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Luis Fernando Paredes es director del Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples y de sabersinfin región sureste.