Agnes, la transexual, la prohibida
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Masca la Iguana
Agnes, la transexual, la prohibida.
Luis Fernando Paredes Porras.
El odio del contrario es el amor del semejante: el amor de esto es el odio de aquello.
Así, pues, en sustancia, es una cosa misma odio y amor.
Giordano Bruno (1548-1600)
Filósofo, astrónomo y matemático italiano.

     Asesinar con odio no es lo mismo que asesinar sin él. Ambos, asesinatos son, pero el primero está vinculado a paradigmas discriminatorios y el segundo está vinculado a las circunstancias, que si bien, en muchas ocasiones subyace la discriminación, no es el móvil principal del delito.

     ¿Quién puede opinar sobre un asesinato?  Todos, porque la condición de vida nos permite reflexionar sobre el hecho de que nos sea privada de manera accidental o con premeditación, alevosía y ventaja. Hay expertos en describir y analizar las escenas de un crimen y sus motivos, pero una opinión, obedeciendo a su naturaleza, todos la podemos dar y debemos dar, pues la vida es un derecho universal.
El asesinato de un transexual en la ciudad de Puebla ofrece  dos áreas enormes para poder decidir si se opina o no, incluyendo claro está el ejercicio  de reflexionar. Una es la de la comisión del delito y la otra es la condición de transexualidad del asesinado. Esto lo reflexiono porque Agnes  fue degollada, lo cual para desgracia de todos, incrementa el número de homicidios violentos en el país, la particularidad de este asesinato es que Agnes era conocida por la comunidad lésbico, gay, transexual, transgénero y trasvesti como una mujer trans  que admite y expone públicamente su proceso de modificación de aspecto físico,  psicológico y los niveles de  inserción y exclusión  social que ello implica, según me informa una querida amiga a quien respeto y admiro, no por el hecho de que sea transexual, sino por la calidad y compromiso de su quehacer profesional para la cultura de la democracia en nuestro  país.
     Para desgracia de la comunidad a la que pertenecía, Agnes es de los pocos casos en donde su preparación profesional permitió realizar aportes en materia legislativa, según se lee en la prensa y me corrobora mi amiga, ya que a decir de ella, Agnes, participó  - sin que me quede claro aún en qué consistió esa participación- “en la ley del 2008 que permitió a muchas personas, como a mi, corregir nuestra acta de nacimiento”.
     Por eso me atreví a preguntarle a mi amiga, cuyo nombre legal es ya de una mujer, su opinión respeto a las formas y procedimientos que llevó a cabo Agnes, para la divulgación de la cultura de los derechos y la defensa de la causa, que además era su propia condición, ya que a través de nuestro proyecto Sabersinfin.com se transmite un programa radiofónico dedicado a la inteligencia sexual y, nuestro director general ha manifestado su apoyo a la comunidad lésbico, gay, transexual, transgénero y trasvesti, y yo, como director de la región sureste,  siento el deber de  estar informado y asumir una postura. Sin embargo me siento confundido y eso me preocupa.
Como profesional de la educación asumo mi deber de estar preparado para responder a un caso de transexualidad si se presenta dentro del aula o en el contexto educativo en el que labore, eso fue una de las grandes enseñanzas de mi amiga, resultado de las pláticas que generó mi curiosidad ante el descubrimiento de su transexualidad. Este estar preparado parte de la fundamental premisa de trabajar sobre mis propios esquemas discriminatorios, herencia de mis contextos familiares y sociales.
     No me asumo en ningún momento como un educador preparado para orientar psicológicamente a nadie, con respecto a la práctica de su sexualidad, lo que asumo es mi deber de orientar en la cultura de la prevención y erradicación de cualquier forma de discriminación, ya que en nuestro país, además de ser un delito, es un lastre educativo.  Este deber pasa, como ya lo he dicho, primordialmente sobre la reflexión de mis propios prejuicios y prácticas discriminatorias a fin de mantener la mente abierta para comprender los fenómenos sociales de nuestra cultura. Por ello parte de la respuesta de mi principal informante, mi amiga transexual, me confundió y alentó a nuevas reflexiones.
   
 Ella, mi amiga,  ante la pregunta expresa del tipo de activismo que practicó  Agnes, y que conoció a la perfección ya que eran amigas y ante la posibilidad de que se escribiera una opinión de los hechos  en nuestro portal, me escribe en nuestra más reciente conversación, de la cual presento fragmentos: 
Ella, mi amiga:  Participó (Agnes) en la ley de 2008 que permitió a  muchas personas, como a mi, corregir nuestra acta de nacimiento. Pugnó para que se aprobara una ley similar en Puebla.
Luis: un amigo quiere escribir un artículo, pero al visitar su face y ver algunos mensajes y fotos nos saltaron varias preguntas.
Ella: “¿no te parece ocioso que alguien escriba algo de alguien que no conoce? la primera regla para escribir es conocer el tema. Agnes era amiga mía y no sabes cómo me tiene consternada la noticia desde el domingo que no aparecía. Creo que lo mejor sería platicar con su hermana, ella la conoce bien, en internet ha salido mucho al respecto. Hoy  leí una nota donde dicen que sospechan de dos hermanos de Chipilo quesque se acostaba con ellos y en el fondo es la típica estrategia de difamar. Te voy a pasar unos enlaces”.
Luis: en algunas fotos de su face, ella ( Agnes)   menciona que se la pasa de fiesta en fiesta y entre alcoholes, ¿crees que esto pueda ser utilizado por alguien para debilitar la importancia de su activismo?, te pregunto porque tu opinión me es muy importante.Agnes_Torres
Ella: “era fiestera, pero ¿quién a esa edad no lo es? ¿es justificante que te asesinen por eso? La torturaron, tiene varias marcas de quemaduras entre ellas de cigarro, la quisieron quemar, la golpearon. Estaba semidesnuda, no se si la violaron y al final, la tiraron a un barranco. Eso no es un asesinato del fuero común, es un crimen de odio”.
Luis: ¿tienes algunas ligas donde se pueda leer sus reflexiones y aportes?
Ella: “escribía una columna, la ponía en el Facebook, yo la leía pero ahorita no puedo entrar al face y además está saturada su cuenta. No encuentro (las ligas de sus aportes) pero ve sus entrevistas... era una chica muy inteligente y preparada. Te diré algo, su muerte nos quita mucho, pocas tienen el valor de dar la cara a los medios y decir "Soy trans y esta es la causa que defiendo". Yo no he tenido ese valor”.
“Cuando me enteré de la noticia mi pareja y yo lloramos antes de dormir, él se preocupa mucho por mi.  Ayer llegue con una migraña terrible, no pude descansar, me la pasé pensando en ella, en otras amigas que han muerto (el año pasado también degollaron en Puebla a otra amiga trans de Tehuacán y que tenía solo 19 años y nadie dijo nada porque se prostituía”.
Luis: Comprendo…
Ella: “Y le dije a mi pareja que me sentía insegura, vulnerable y tenía miedo. ¿Sabes lo que es tener miedo en tu propio país por que un loco te quiera matar solo por ser tú? Por eso la mataron. Independientemente de su activismo, creo que lo que no se debe dejar de denunciar es que nadie debe ser asesinada por ser diferente. Que el estado debe dar seguimiento a este y otros casos. Sólo este fin de semana asesinaron en Puebla a tres personas de la diversidad sexual, ¡sólo en Puebla!  Pon en google "asesinan a travesti" y verás la cantidad de asesinatos con odio que se dan en todo el mundo y además las noticias las reportan con prejuicio y odio también. Lo más triste de todo es que veo muy, muy lejos el día que las personas que somos diferentes, las que rompemos los convencionalismos, podamos expresarnos con libertad…”.
Agnes
Tal vez haya sido por las emociones el que mi amiga me dijera que era ocioso escribir de alguien a quien no se le conoce y sin conocer del tema, pero sus palabras me dejan pensando ¿cómo contribuir desde la educación formal y no formal a la cultura del respeto de un fenómeno que no nos afecta directamente a millones  y que no seremos especialistas para hablar con autoridad de ello? Cómo no sentir que son temas prohibidos sólo accesibles a través del prejuicio y la morbosidad.
Espero mi amiga me  ayude una vez más, a definir si debe impulsar el que millones de mexicanos seamos  espectadores de jóvenes que suben a tribunas a condenar matrimonios entre “jotos” (sic) o a atrevernos a escribir una opinión simple sobre un tema que no está en la agenda política del estado de Puebla, pero sí en el inconsciente colectivo desde la mirada del prejuicio y la discriminación.
Pero si debo o no escribir sobre ello, el miedo que dice sentir mi amiga, de que un loco le pueda matar por ser lo que ha decidido ser, es motivo de reflexión, ya que ese miedo habita en millones de mexicanos ante la posibilidad de un asesinato, con odio o sin odio. Enseñar a reflexionar, a pensar críticamente sobre temas que nos generan prejuicios,  estoy convencido, es una forma de activismo a favor  de la vida democrática, la paz y la no discriminación.
Dice la iguana, que comparte conmigo que pensar, si  bien no esta prohibido, de manera velada es algo que se sugiere y Agnes lo sabía.