COMPETITIVIDAD EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICA (Continuación)
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COMPETITIVIDAD EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICA (continuación)

 

 

Por: Raúl García Tlapaya[1] 

 

 La base ética para lograr la competitividad en la formación está imprescindiblemente ligada al aprovechamiento de iniciativas de política académica  y al uso de saberes de las distintas disciplinas académico-profesionales, siempre y cuando en el centro de los procesos formativos las decisiones, diseño de políticas y prácticas educativas sean un producto endógeno. La naturaleza endógena de las principales orientaciones académicas es lo que reúne dos grandes requerimientos de la educación superior en la vida moderna: eticidad y competitividad.

 Pasando precisamente al tema de ética y competitividad, se puede decir que, el valor que el conocimiento está adquiriendo en toda estrategia de desarrollo social ha elevado el papel de la enseñanza. En el arranque de este nuevo siglo, las Instituciones de Educación Superior (IES) están dejando de ser importantes tan sólo por considerarse nichos privilegiados donde se transmite el saber y se cultiva la erudición académico-disciplinaria, vieja tradición enciclopédica que empezó a ser cuestionada desde el siglo XIX a través del proyecto innovador alemán de Humboldt; así pues, las IES se convierten en importantes sólo en la medida que incorporan en su vida cotidiana al formar profesionales a los ritmos, las claves y fuentes relevantes en la construcción del conocimiento, así como la fusión de éste con las problemáticas de sus regiones y naciones.

  

Tomando en cuenta todo lo anterior y apoyándome en la posición del Banco Mundial y la de expertos, sobre la materia, podemos sugerir que una sociedad estará más orientada al conocimiento en la medida en que los gobiernos inviertan más y mejor en las IES y estas puedan como política:

 

  1. Tener docentes competitivos y preparar recursos humanos de alto nivel, en consecuencia serán competitivos. 
  2.  Invertir en investigación y desarrollo. (Para ello se requiere de un sistema de inversión equitativo)
  3.   Demostrar producción científica. (Generando proyectos acordes a las regiones). 
  4.  Demostrar investigación tecnológica. (Apoyando a las instituciones tecnológicas).
  5.  Invertir en tecnologías de la información y telecomunicaciones. (No depender de decisiones que obstaculizan el desarrollo de las IES)

 

 Evidentemente pueden existir más indicadores, sin embargo estos ofrecen un esquema amplio de comparaciones y son relativamente fáciles de medir.

 

 

 La ironía de la época actual está en que, según lo que apunta a los estudios del tema, a pesar de que hoy, como nunca antes, se genera y está disponible más información, leemos menos y pensamos menos.

 

 

 La competitividad, es una estrategia de supervivencia para el mediano y largo plazo, y lo podemos fundamentar, con base a lo descrito con anterioridad, en diez principios y condiciones, que proponemos como política al interior de las IES:

 

 

  1. Definir en forma clara la filosofía de la institución; visión, misión y valores acordes con una planeación estratégica trascendente.
  2.  Poseer espíritu innovador y manejo del cambio (Heráclito dijo, lo único permanente es el cambio)
  3.  Fortalecer internamente a las instituciones y trabajar en equipo (Para ganar-ganar, se nos olvida casi siempre nuestro propio personal, para ello propongo que se integre una estrategia de recompensa al personal que logre la retención del mismo)
  4.  Conocimiento del entorno, del mercado y de las necesidades de los clientes.
  5.  Calidad (acreditación de programas académicos y certificación de procesos), servicio (atención y respuestas rápidas) y valor agregado.
  6. Nuevos compromisos y exigencias con indicadores de clase mundial y enfoque a las instituciones.
  7. Promoción del capital intelectual y emocional de las instituciones (Educación permanente y formación de líderes)
  8. Conocimiento y valoración de los signos vitales de la institución.
  9. Proceso de mejora continua.
  10. Sabiduría directiva.

 

Con estos diez principios el punto es sencillo, ¿qué queremos?: distinguirnos o extinguirnos.


 

 

[1] Raúl García Tlapaya ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es Director General del Instituto Tecnológico Superior de Libres y candidato a Doctor en Educación Permanente por el Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios (CIPAE), Sabersinfin.com le agradece su anuencia para publicar el presente ensayo.

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