Sin miedo a la vejez (Artículo)
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9 de julio de 2022

 

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He escuchado a muchos jóvenes decir que no quieren llegar a viejos. He visto a muchos niños convencidos de que un anciano es un ser humano incapaz de valerse por sí mismo, sin motivaciones ni sueños.

Tenemos una visión cruel y negativa acerca de la gente que pasa de los sesenta años, y aun así nos empeñamos en extender la esperanza de vida a base de tratamientos, cirugías y nuevas tecnologías.

La idea actual que se tiene, a nivel general, sobre lo que representa la vejez, nos está condenando a una profecía autocumplida. De manera que una persona que durante toda su vida creyó que llegar a la tercera edad significaba perder sus capacidades cognitivas y de movimiento, al llegar el momento, por lealtad a su propia creencia se cumplirán las expectativas.

No voy a negar que notar el paso del tiempo en el espejo es un proceso nostálgico y de trascendencia, pero si he llegado a la edad que tengo es porque mi alma, más que envejecer, se renueva día con día.

Escuché una conferencia titulada Previniendo el envejecimiento imaginario, de la doctora Paloma Navas, (por cierto, te invito a escucharla en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=OiITOv8R-xQ no te vas a arrepentir). Frente a este discurso sentí una profunda nostalgia y, a la vez, una inmensa alegría por escuchar que hay más gente compartiendo la idea de que la actitud ante la vejez es lo que hace la diferencia entre una y otra persona de la tercera edad.

En esta conferencia, la doctora da un dato maravilloso, que todo niño, joven y adulto debe conocer: los estudios comprobaron que tener una actitud positiva otorga 7.5 años más de esperanza de vida en los individuos.

Sin más tratamiento que sonreír al mundo, sin más medicina que el deseo de vivir y disfrutar la vida.

En lo personal, abandoné el miedo a la vejez desde hace tiempo, cuando descubrí que era un miedo innecesario y absurdo, que lo único que provocaba era un deterioro físico y mental, progresivo y silencioso.

Ahora, mientras pasan los años, cada amanecer me añade un poco más de ánimo y sabiduría.

He aprendido que se vive mejor desde la plenitud, y que la plenitud no es tenerlo todo, o lograr todos tus objetivos, si no, disfrutar del camino y agradecer los retos y aprendizajes de cada jornada. Sin pelearse con los cambios físicos o cognitivos.

Al aceptar los cambios naturales de mi personalidad y de mi cuerpo, el tiempo quedó suspendido. Por lo tanto, no tengo ansiedad por el futuro ni remordimiento por el pasado.

Ahora me veo en el espejo y me gusta lo que veo.

Cambiar esa predisposición negativa y abandonar la idea de que envejecer es sinónimo de volverse inútil, es lo único que necesitas invertir para aumentar no solo tu esperanza si no también tu calidad de vida.

Sin importar la edad que tengas al leer esto, te aseguro que es el mejor momento para visualizar cómo será tu vida de aquí a diez años. Sé que mucha gente de mi edad, al leer esto pensará Quién sabe si viva tantos años más, pero es esa la actitud que no necesitamos. Imagínate un futuro alentador, de lo contrario vivirás en constante ansiedad. Si hoy te encuentras viviendo una situación dura o desfavorable, convéncete de que mañana será mejor. Esto puede hacer la diferencia.

Además de ganar salud y grandes momentos de alegría, el tener una actitud positiva ante la vejez, ayudará a que dejemos de pensar que una persona mayor de sesenta y cinco, no puede valerse por sí misma o, aún pero, que no tiene deseos, retos por cumplir o sueños que alcanzar.

Recuerda que el cuerpo está en armonía con la mente y por lo tanto es un reflejo de la misma. Cuando tú haces sentir inútil o incapaz a una persona, estás condicionando sus pensamientos; cuando no confías que pueda atender una llamada importante, o que pueda usar un dispositivo electrónico, estás predisponiendo no solo su mente si no también su cuerpo.

Ya lo menciona la doctora Paloma Navas en la conferencia citada párrafos atrás: tratan a los ancianos como si fueran niños. Creo que esto se ha hecho costumbre a partir de que se con frecuencia se afirma que hay grandes similitudes entre un niño y un adulto mayor, y claro que las hay, siempre que el adulto mayor se encuentre viviendo en plenitud. Lo que comparten unos y otros es esa alegría y satisfacción por la vida, que a pesar de los problemas puedan sonreír al mundo y vivir en armonía.

Así que no se trata de hablarles como si fueran niños, se trata de confiar en que son capaces, sabios y experimentados, y que en tanto estén estables emocional y mentalmente, tendrán un alma rejuvenecida, dispuesta a dar y recibir amor a manos llenas.

Pasar los sesenta años no tiene que ser un problema. Ojalá pudiera transmitirles esta sensación que me corre por la piel, esta seguridad que siento en el fondo del corazón y que afirma que los mejores años están a la vuelta de la esquina. Sí, a mis 79 años, puedo decir que lo mejor está por venir.

Por esto te invito a visualizarte en un futuro alentador, lleno de actividades que te alimenten el alma. Trabaja en ello, en cómo te imaginas que será tu cuerpo, tu mente y tu entorno en diez años. Tiene que ser cien veces mejor de lo que tienes hoy, así que sonríe a la vida, ama, disfruta y deja atrás el miedo a envejecer.

Bibliografía:
Paloma Navas. Previniendo el envejecimiento imaginario. Charlas TEDs. https://www.youtube.com/watch?v=OiITOv8R-xQ
Lebrusán Murillo Irene. Sobre el rechazo a la vejez como palabra y como concepto. Febrero 2020. https://cenie.eu/es/blogs/envejecer-en-sociedad/sobre-el-rechazo-la-vejez-como-palabra-y-como-concepto

 

Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.