
26 de mayo de 2022
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La tecnología parece ser infinita, tanto en los beneficios que ofrece como en los daños colaterales que está dejando en la humanidad. Emplear los medios digitales en las escuelas y universidades ha expandido nuestros límites, pero también ha amenazado la estabilidad mental de los estudiantes y su rendimiento.
Para el ámbito escolar, desde los estudios básicos hasta los altos estudios, la tecnología fue una aliada estratégica para el desempeño de las actividades diarias y el cumplimiento de objetivos durante el confinamiento.
De un día para otro, maestras y maestros se volvieron youtubers o tiktokers, grabando videos y subiendo contenido a diferentes plataformas. Algunos con evidente habilidad para hablar frente a la cámara, otros, con todo y las dificultades que esto les representaba.
Plataformas y sitios web brindaban diferentes herramientas para la realización de video conferencias y a través de estas se impartían las clases.
Si hablamos de los beneficios que la tecnología ofrece al sector académico, tendríamos que señalar inagotables recursos, pues dichos beneficios son tan extensos como las posibilidades de desarrollo tecnológico.
Por mencionar alguna de las consecuencias positivas de este proceso pandémico, me gustaría resaltar que, antes del COVID-19, pocas instituciones contemplaban la posibilidad de ofrecer carreras universitarias, maestrías y doctorados en línea, para que pudieran acceder a ellas estudiantes de otros países. No habíamos experimentado las clases a distancia de muchas de las licenciaturas.
Ahora que, tanto directores como estudiantes, hemos transitado por este proceso, sabemos de lo que somos capaces si hacemos uso de la red y los dispositivos; gracias esto es que existe hoy una mayor oferta de estudio a distancia.
Dentro del salón de clases también se ha incrementado el uso de tabletas electrónicas, proyectores, computadoras, así como videos interactivos, video conferencias en tiempo real con maestros de otros países, aplicación de exámenes a través de aplicaciones prediseñadas, entre muchos otros recursos digitales.
Muchos docentes adoptaron permanentemente los canales de comunicación audiovisual a través de plataformas como YouTube, Facebook o Tiktok, subiendo contenido de gran interés y alusivo a la materia que imparten, como material de estudio.
Podemos decir que la tecnología complementa la enseñanza, y sobre todo, permite que ésta pueda expandir su campo de acción a diferentes partes del mundo sin la necesidad de que los estudiantes tengan que moverse de lugar.
Pero, si la tecnología tiene tantos beneficios, ¿Por qué hablar de una doble cara?
Como todos sabemos, el otro lado de la moneda, es aterrador. Tener a la mano herramientas digitales conectadas a la web, es como tener un arma en las manos. Resulta de suma importancia utilizarla con responsabilidad porque de no ser así, terminarías por hacerte daño a ti mismo o a otras personas.
Aquí está en juego la ética y sobre todo la consciencia y buena voluntad de los usuarios.
Imagina que le das un cuchillo de gran tamaño a un hombre, él decidirá si lo utiliza en la cocina o como herramienta para arreglar su jardín, pero también puede optar por darle un uso inadecuado dañando a otros individuos.
Lo mismo pasa con la tecnología, pero con una sutil diferencia que termina por generar un enorme peligro: el uso de la web, especialmente de redes sociales o aplicaciones de mensajería, no sólo disfrazan las consecuencias negativas siendo difíciles de identificar, sino que también generan una adicción silenciosa en quienes las utilizan.
Por esto, mezclar procesos escolares con la tecnología, propiciando el uso de diferentes plataformas, es como jugar con fuego. La línea es delgada entre el sano uso y la adicción inconsciente.
Tampoco podemos decir que los docentes inician a los estudiantes en el medio de las redes, pues la mayoría accede a este mundo desde muy temprana edad. Actualmente la edad promedio en la que se inicia un individuo en las redes sociales es de siete años. Sí, siete años.
No es extraño que un maestro pida asesoría a un estudiante del sexto grado de primaria para que le enseñe a abrir un canal en YouTube para subir contenido, o que fácilmente los estudiantes accedan al material creado por el docente en alguna plataforma.
No perdamos de vista el lado positivo y los alcances tan maravillosos que esto representa, sin embargo, el daño colateral es mucho mayor.
Me ha resultado muy interesante leer acerca de qué es lo que genera adicción a las redes sociales y medios digitales, y es que la interacción social y la cuantificación de likes, activan áreas en el cerebro que provocan placer y por lo tanto nos llevan a repetir las acciones que nos llevaron a esto, una y otra vez.
Estas áreas o regiones cerebrales que se activan son las mismas que se relacionan con la adicción a sustancias nocivas.
Si bien, los niños de entre diez y doce años, suelen ser mayormente vulnerables ante esta amenaza, individuos de cualquier edad pueden verse involucrados en una adicción tecnológica.
Esta es la doble cara de la tecnología. Ojalá pudiéramos mantenernos en el lado útil y beneficioso, pero estas herramientas fueron diseñadas específicamente para tener ese efecto de dependencia en las personas.
Es deseable encontrar una estrategia para limitar su uso, la realidad es que se sale de nuestro control por el alcance infinito que le caracteriza.
Así que estamos trabajando con material altamente peligroso, no hay duda de que podemos exprimir un sinfín de beneficios, pero hay que tener muy clara esa delgada línea que separa el uso productivo del uso recreativo o adictivo. Lo que me queda claro es que, de la misma forma que sucede con las sustancias nocivas que generan dependencia, la decisión siempre es del individuo que la tiene a la mano.
Por ello, lo único que podemos hacer de manera inmediata, es que, tanto padres de familia como maestros, sigamos sembrando en los estudiantes y padres el sentido de responsabilidad y los principios de ética personal. Sin olvidar que, nosotros mismos como adultos, también debemos reforzar dichos principios.
Bibliografía:
Velásquez Loaiza Melissa , Melo Carolina. ¿Por qué son tan adictivas las redes sociales? CNN. Octubre 2021 https://cnnespanol.cnn.com/2021/10/29/redes-sociales-adictivas-facebook-instagram-twitter-orix/
Rodríguez Robles Marcelina. El uso de las tecnologías en la educación: beneficios, avatares y desafíos de los usuarios. Congreso Nacional de Investigación Educativa. https://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v14/doc/simposios/1104.pdf
Educative: Beneficios del uso de la tecnología en la educación (Artículo) https://edukative.es/beneficios-del-uso-de-la-tecnologia-en-la-educacion/
DIDE. La OMS reconoce el trastorno por videojuegos como un problema de salud pública (Artículo) http://educaryaprender.es/datos-uso-de-redes-sociales-ninos-y-adolescentes/#:~:text=Actualmente%2C%20la%20edad%20media%20de,son%20un%20poco%20m%C3%A1s%20mayorcitos.





Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.






