Transpandemia, momento de abrirnos a escuchar a los demás (Artículo)
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21 de mayo de 2022

 

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La situación en transpandemia no está para seguir señalando a todo aquel que no comparte nuestras convicciones o intereses. Es el momento ideal para abrirnos a escuchar las opiniones de otros.

El diálogo debe primar en todos los ámbitos de nuestra sociedad; para ello, antes, debemos recuperar la habilidad de escuchar con respeto al prójimo.

Muchos conflictos sociales y políticos se evitarían si todos fuéramos capaces de dialogar y modificar nuestro pensamiento a través de la reflexión profunda.

Esta transpandemia es una especie de incubadora de individuos arraigados a determinadas creencias, con ideologías radicales que intenta a toda costa y por todos los medios convencer, por no decir gobernar, a todo aquel que se cruce en el camino. Esta es la era del “si no estás de acuerdo conmigo, entonces estás en contra”.

Hace miles de años, en tiempos de Platón, predominaba el aprendizaje por cuestionamiento, en el cual se tejía un diálogo reflexivo profundo entre maestro y discípulo.

Evidentemente esta metodología no podía perdurar por siempre pues las sociedades evolucionan, pero creo que hemos caído en un extremo totalmente opuesto.

La dinámica escolar que se mantuvo por tanto tiempo, en la cual, la palabra del estudiante no tenía ningún valor frente a la voz del maestro, es una evidencia de que por años se reemplazó el diálogo por una enseñanza autocrática.

Afortunadamente, al día de hoy han surgido nuevos tipos de enseñanza y se ha retomado en diferentes metodologías el aprendizaje dialógico.

Ya nos encontrábamos en un proceso evolutivo, desde antes de la llegada del COVID-19, pues los avances tecnológicos y las nuevas generaciones que innegablemente parecen ser futuristas, nos exigían cambios en los sistemas tanto familiares, como políticos y de educación.

El coronavirus metió el acelerador en esta evolución social, a nivel mundial. Esto resalta las polaridades entre las viejas y las nuevas generaciones.

Padres de familia y maestros se encuentran frente a niños, adolescentes y jóvenes que cuestionan el conocimiento y buscan explicaciones que satisfagan su inagotable curiosidad.
Sin embargo, a la mayoría de nosotros se nos dificulta entablar un diálogo real, pues esto implica abrirse al conocimiento, practicar la reflexión y sobre todo, aceptar que aquel que tenemos enfrente, hijo, discípulo o empleado, pueda tener una inteligencia cultural significativa de la cual tenemos algo que aprender.

Para lograr el diálogo hay que tener humildad, empatía, pero sobre todo, la habilidad de escuchar.

En la realidad que hoy vivimos es vital recuperar la virtud de saber escuchar para lograr entablar diálogos productivos.

Esto nos permitirá tener un nivel de comprensión mayor con el que podremos integrar más conocimiento, evaluar nuestras posturas y enriquecer nuestra ideología.

Cuando dos personas o más se encuentran ante un conflicto o discrepancia, sólo podrán alcanzar una solución genuina si establecen un diálogo en el cual, cada una de las partes, escuche al otro sin señalamientos ni prejuicios.

Saber dialogar también significa suspender por un momento la defensa inamovible de nuestro punto de vista. Por esto es que la humildad es uno de los valores fundamentales para lograr una discusión productiva.

Cuando una persona tiene como objetivo convencer al otro, entonces no existe un diálogo real y la discusión no llevará a ningún resultado satisfactorio.

Con esto no quiero decir que se debe abandonar la ideología propia o las creencias forjadas a lo largo de la vida, pero lo que sí es fundamental es abrir un canal de aprendizaje permanente que no esté supeditado por nuestro juicio u opinión personal.

Todo lo que he dicho hasta ahora, estoy seguro de que la gran mayoría lo sabe pero ¿cuántos de nosotros lo llevamos a la práctica?

Los medios de expresión que tenemos hoy en día, están llenos de opiniones personales radicales, y las redes sociales encabezan esta lista.

Todos damos nuestra opinión en Facebook, sobre todo tipo de situaciones y a partir de ahí se desatan verdaderas batallas campales en los muros. Haciéndolo público para conseguir simpatizantes que, incluso sin conocerse, entrarán a defender a su contrincante.

Sé de mucha gente que se queda enganchada con las emociones creadas a partir de un simple post y los comentarios del mismo.

La naturaleza de los conflictos, es la misma en todos los niveles. Desde una discusión de pareja, hasta los grandes conflictos mundiales, siendo la falta de diálogo y la defensa de la opinión personal, el punto de partida.

Gracias a la tecnología tenemos a la mano un sinfín de información a nuestro alcance, pero en general solemos aceptar solo aquella que refuerza nuestras convicciones y rechazamos o señalamos la que no encaja con nuestra ideología.

Así hemos establecido hasta el día de hoy las bases de nuestra cultura, y hemos fragmentado nuestra sociedad a partir de creencias religiosas, ideologías radicales y preferencias políticas.

Esos “bandos” podrían ser disueltos por las nuevas generaciones, que buscan un mayor diálogo tanto personal como social e intercultural. Los niños no hacen distinción alguna, especialmente ahora que es mucho más fácil conocer otras culturas y que se ha logrado tanto en materia de igualdad, equidad y respeto a los derechos humanos.

Creo que estamos a la puerta de un gran cambio en donde el autoritarismo arbitrario quedará en el pasado. Pero no podemos pasar por alto que estamos dejando huella en todos aquellos que nos ven vivir, y es nuestra responsabilidad como adultos participar de esta transformación social.

Nos compete trabajar, hoy más que nunca, en esas creencias que tenemos arraigadas que no nos permiten escuchar al prójimo ni abrirnos a nuevos descubrimientos.

Debemos tener la capacidad de aceptar que aquello que sabemos siempre puede ser modificado por agentes externos, ya sea nuevos conocimientos adquiridos o inclusive el simple hecho de conocer la opinión de alguien más.

Para esto se requiere humildad, la humildad de creer que todos tienen algo que enseñarnos y estar siempre dispuestos a aprender.

Solo si nos abrimos a las opiniones de los demás podremos enriquecer nuestra filosofía de vida al mismo tiempo que encontraremos más rápidamente una solución pacífica a diferentes conflictos de nuestro entorno.

Es el momento de entablar diálogos reales.

Bibliografía:
Aprendizaje dialógico. Comunidad de aprendizaje. https://www.comunidaddeaprendizaje.com.es/aprendizaje-dialogico
UNESCO. Diálogo intercultural. https://es.unesco.org/themes/dialogo-intercultural
Arie-France Daniel, de la Garza María Teresa, Slade Christina, Lafortune Louise, Pallascio Richard, Mongeau Pierre. ¿Qué es el pensamiento dialógico crítico? 2003 http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-26982003000400003
Definición de aprendizaje dialógico. https://definicion.de/aprendizaje-dialogico/
Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.

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