El circo sin animales al borde de la extinción (Artículo)
Minuto a Minuto

 

 

 

7 de mayo de 2022

 

Compartiendo tu opinión

 

La cultura circense se ha mantenido viva por la pasión de los artistas. Hoy, en transpandemia, la vida bajo la carpa está en peligro de extinción.

El circo es el arte más completo que conozco, mezclando en la escena diferentes disciplinas artísticas: teatro, acrobacia, magia, música, danza, malabares y hasta deporte.

El circo mueve sentimientos, puede sorprender al público, hacerlo reír, dejarlo en suspenso y conmoverlo. Sin importar la edad que tengas, el arte circense puede darte grandes momentos de felicidad.

Es una lástima que no se sepa valorar la cultura del circo que sólo se mantiene en pie por la dedicación y entrega de las familias circenses. México no le ha dado la importancia que merece a este arte, mucho menos ha reconocido el papel que cumple en la sociedad.

Porque, muchos no saben que, un circo es para muchísima gente la ocasión para conocer un teatro y, hasta hace algunos años, servía también como zoológico ambulante, para que, sobre todo las personas de lugares alejados, supieran de animales que en su vida jamás conocerían.

Nuestro país está relacionado con esta actividad desde mucho tiempo atrás, hay autores que narran la presencia de manifestaciones circenses en la sociedad prehispánica. Desde entonces, el circo ha evolucionado hasta llegar a ser como lo conocemos hoy en día.

Los artistas se han empeñado en alcanzar sus metas, han logrado posicionar al circo mexicano en el mundo, y han logrado concretar intercambios con otros países. La tradición de la carpa ha logrado sobrevivir por años a pesar de las adversidades.

Pasó mucho tiempo antes de que alguien se atreviera a abrir una licenciatura donde se preparara y titulara a estos artistas. Fue hasta el año 2008 que la Universidad Mesoamericana, sumando a su equipo al gran historiador Julio Revolledo (en paz descanse), abrió la Licenciatura en Artes Escénicas y Circenses Contemporáneas, la cual sigue siendo única en nuestro país.

La gente se sigue sorprendiendo cuando escucha a los egresados de la escuela decir: “Soy licenciado en artes circenses”, les cuesta creerlo porque pocos consideran esto como un verdadero trabajo.

Pero si hay alguien que trabaja mucho es la gente del circo. Un artista de circo no puede dejar de entrenar ni un solo día. Se prepara por años y se reinventa constantemente con nuevas rutinas o números para ofrecer al público cada vez más.

Debe mantener el cuerpo en excelentes condiciones, invertir en sus aparatos, cargar, armar y desarmar cada función. Quienes no pertenecen a una carpa no saben que los artistas también hacen las veces de vendedores, empresarios, publicistas y técnicos en audio.

Por si fuera poco, frecuentemente los artistas circenses fungen como personal de limpieza, maestros, entrenadores, tramoyistas y hasta niñeros. La vida en las carpas –esa vida itinerante a bordo de casas rodantes–, es una muestra de solidaridad, respeto, perseverancia y participación, en comunidad.

HACE CASI CINCUENTA AÑOS en el Circo Unión, de los Hermanos Fuentes Gasca, durante su visita a la ciudad de Puebla... una elefanta juega con su veterinario, el Dr. Salvador Calva Morales, quien después de atenderle experimenta en carne propia las suertes de un artista circense. Con la pierna en el hocico de la hembra gigante, el médico es levantado con facilidad y sin ningún daño, pues los elefantes no tienen dientes incisivos, solo muelas. Abel Pérez Rojas

 

Los artistas circenses por convicción se negarán toda la vida al sedentarismo; en búsqueda del paraíso perdido se vuelven errantes, apátridas, eternos trashumantes, vendedores de ilusiones e imágenes, aclamados y aplaudidos entre reyes y presidentes en algunos sitios, son rechazados en otros; pero no importa, tienen en el alma la fortaleza de los antiguos conquistadores (Revolledo Cárdenas Julio. La fabulosa historia del circo en México. 2004).

Lo cierto es que el circo en nuestro país está en declive desde hace tiempo. La gente casi no asiste al circo, prefiere quedarse en casa viendo Netflix o en su defecto ir al cine.

Además, desde el golpe artero del año 2015, por el cual se prohibieron injusta y perversamente los animales en los circos en México, esta cultura se vio gravemente afectada.

Aun con todo esto, los artistas seguían apostando todo al circo, porque el amor a su profesión no les permitía desistir. Hasta que un día, llegó el COVID-19, y se suspendieron las funciones. Muchas personas mayores que habitan en las carpas y han dedicado su vida al circo, expresaron que nunca habían presenciado una crisis como la que se vivió en los años 2020-2021.

Yo sé que, al igual que otras disciplinas artísticas, las manifestaciones circenses no van a desaparecer, pero las carpas que se vieron fuertemente amenazadas con esta situación siguen sin encontrar salida.

Para lograr sobrevivir, salieron a vender palomitas de maíz, algodones de azúcar y manzanas cubiertas de caramelo. Muchas comunidades tuvieron que despedir gran parte del elenco al no tener cómo pagarles, apenas podían cubrir la renta del terreno en donde se instalaron y tenían lo mínimo para comer.

Hubo gente de los alrededores que los apoyaba con víveres e inclusive con cosas tan indispensables como el agua potable.

Algunos circos permitieron la entrada de autos a la carpa, para evitar el contacto y poder dar una función. Pero a pesar de los esfuerzos, existe el temor de que el daño sea irreparable.

Para muchos circos la situación actual es grave. Yo no quiero vivir esa parte de la historia en la que se cuente que desaparecieron las carpas. Especialmente cuando he podido ver tan de cerca el entusiasmo y el esfuerzo de los artistas.

Sé bien que no es éste el único sector afectado, pero de algo estoy seguro: ante el dolor causado por la aparición del COVID-19, a todos nos hace falta sonreír. Y si los artistas circenses no desisten en su labor, es porque no pierden de vista su más grande objetivo: dibujarle una sonrisa al público en su próxima función.

Yo te invito a ti, querido lector, a participar de la fiesta que es el circo. Déjate maravillar con sus actos. La próxima vez que asistas a una carpa, piensa que detrás de cada artista hay años de entrenamiento, hay familias enteras trabajando largas jornadas, ancianos, adultos, jóvenes y niños que hacen posible la magia del circo.

El arte circense es un trabajo poco valorado y mientras se siga menospreciando, el riesgo de la extinción para las carpas será cada vez mayor.

Amigo lector, el circo mantiene viva la llama de un acervo cultural incalculable, piensa en ello.

Referencias:
Revolledo Cárdenas Julio. La fabulosa historia del circo en México. CONACULTA y ecenología ac. 2004
Bibliografía:
Artistas circenses en México, en la cuerda floja del coronavirus. France24. México 2020 https://www.france24.com/es/20200501-artistas-circenses-en-m%C3%A9xico-en-la-cuerda-floja-del-coronavirus
Rea Daniela. El cirquero más triste del mundo. Crónica de un circo durante el covid-19. Cuadernos hispanoamericanos. Octubre 2021 https://cuadernoshispanoamericanos.com/el-cirquero-mas-triste-del-mundo-cronica-de-un-circo-durante-el-covid-19/
Circos en México, como el de Daniel Atayde, sumamente afectado por el Covid. Canal: Ahtziri Cárdenas Camarena. Mayo 2020 https://www.youtube.com/watch?v=JLqfP2ejZjw
Blasco Lucía. Coronavirus: la singular historia de los artistas de un circo cubano varado en Inglaterra por la pandemia. BBC News Mundo. Mayo 2020 https://www.bbc.com/mundo/noticias-52599363

 

Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana. 

next
prev

Hay 635 invitados y ningún miembro en línea