
22 de abril de 2022
Estas herramientas son un camino adecuado para ofrecerles a los niños con discapacidad oportunidades de participación en la sociedad de una manera más significativa. Para eso se usan recursos como pinturas, marcadores, limpiapipas, plastilinas y demás materiales de arte, además de la creación de narraciones con personajes, escenarios e historias.
La diseñadora industrial Laura Natalia Villamizar Portilla, magíster en Diseño de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), adelantó una exploración cualitativa en el Colegio Aldebarán (Floridablanca, Santander) sobre el papel de los niños como actores sociales y sobre las herramientas con enfoque participativo que los involucran como participantes.
“Los toolkits son kits de herramientas en las que se proponen actividades para que el usuario pueda construir ideas de futuro con ellas", explica la magíster.
"Para los niños con discapacidad cognitiva no es sencillo ni cotidiano entender el concepto de futuro, por eso los kits les permitirán construir escenarios sobre qué quisieran para ese futuro e ir teniendo en cuenta sus opiniones. Por eso la investigación propone un consenso de futuro preferible, en el que la idea es que los menores creen realidades enfocadas a la diversidad", señala la diseñadora.
Agrega que "el kit propuesto estaba conformado por un personaje en blanco que iba a hacer las veces de hilo conductor. Les dijimos a los niños que había llegado del futuro y teníamos que recibirlo y empezar a construir cómo sería él. El dumi sale de una cápsula del tiempo y los niños empiezan a intervenirlo, algunos les ponen antenas, otros tenis voladores, etc., todo esto genera una conversación dentro de las sesiones y es un plus para la participación de lo que los menores esperan en un futuro y que no había sido tenido en cuenta".
Así mismo, con el toolkit, los niños se unieron en conversaciones de temas actuales, como por ejemplo cómo se sentían en el colegio, cómo fue la pandemia para ellos, si les gustaba o no el estudio en casa, lo cual motivó la participación en un lenguaje más cómodo e inclusivo para ellos.
En una segunda parte del estudio se realizó un teatrino para armar personajes, escenarios y narración, que ellos mismos diseñaron con materiales escolares.
De esta manera se pudo conocer qué tipo de persona y ciudadano es el niño, lo cual es muy importante para facilitar su participación. “No podemos esperar que de la noche a la mañana un niño aprenda a participar en una sociedad a partir de los 18 años, tenemos que enseñarlos a discernir desde pequeños, para que puedan participar y que los veamos cómo ciudadanos activos y que pueden resolver sus propios conflictos. La metodología brinda recursos que funcionan para facilitar un lenguaje más entendible e infantil que motiva más a los niños".
La estética de la provocación
La investigadora trabajó con una metodología híbrida que se les entregó a los participantes casa por casa y que les generó una expectativa desde el primer momento.
"Los niños se sienten más motivados cuando tienen un objeto que pueden usar, abrir o manipular. Desde el primer momento se les generó una expectativa, dado que se les indicó a ellos y a sus cuidadores que solo podían abrir los toolkits en el momento que fuera la sesión, entonces, los niños que participaron, les expusieron a sus compañeros sus hallazgos, de manera que la participación fue activa y provocamos más intervenciones sobre diferentes dinámicas", asegura.
Una de las conclusiones que deja el estudio es la importancia del diseño en la inclusión social. "Es importante construir nuevas voces en la deliberación de futuros preferibles, o sea, hablar con niños con discapacidad cognitiva es vital para su desarrollo y tiene que estar en todas las disciplinas, no solo en el diseño. Dejé abierta esta metodología para que la puedan usar otras disciplinas, no solo diseñadores, desde educadores hasta trabajadores sociales y que se tenga en cuenta a estas poblaciones históricamente vulneradas".
“Estas herramientas también pueden ser orientadas a los cuidadores de los menores con discapacidad, entendiendo el vínculo importante que tienen los menores con las personas que están bajo su cuidado”, concluye la diseñadora.








