Bebés coronavirus, niños transpandémicos (Artículo)
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20 de abril de 2022

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Esta nueva normalidad es, para los niños transpandémicos, la realidad verdadera. Ellos no tienen un punto de referencia entre el “viejo” y el “nuevo” mundo; los bebés nacidos en los dos primeros años del COVID-19 están aprendiendo a caminar sobre el terreno actual y desarrollarán las habilidades adecuadas para estos tiempos.

Crecer dentro de un organismo con altos niveles de adrenalina, experimentar el miedo desde el vientre y mirar a todos cubriéndose la nariz, la boca y el mentón es un mundo normal para la llamada: “generación del coronavirus”.

La gran pregunta que los especialistas tratan de responder hoy en día, es si los bebés nacidos en pandemia presentarán dificultades sociales, de personalidad o inclusive de salud, a largo plazo.

Se han realizado diversos estudios y aún no se da por sentado nada debido a que las opiniones y los resultados son en gran parte contradictorios.

Mientras algunos hablan de problemas para relacionarse, problemas de salud e inclusive posibles cambios en el tamaño de la amígdala cerebral, otros por su parte descartan cualquier desorden o afectación en los niños de hoy.

Existen algunos puntos en los que hay concordancia entre los especialistas, por ejemplo, que los niveles de ansiedad y depresión en general son más altos ahora y se espera un mayor incremento a futuro. Esto sí puede afectar directamente en la educación y la estabilidad de los niños transpandémicos.

Pero, cuando hablamos de afectación psicológica tenemos que considerar sobre todo la situación de violencia intrafamiliar que en muchos hogares se ha desatado e incluso normalizado, y que ha sido el nicho de los niños transpandémicos.

Afortunadamente hay mucho que se puede hacer en el campo de la psicología, el verdadero trabajo tendría que realizarse directamente con los miembros de mayor edad en la familia que son los que han dejado expuestas sus inseguridades, miedos e inconformidades, y han pasado a traer con esto a los más pequeños.

En cuanto a los pandemials, hay mucho trabajo que hacer también para cuidar de su estado emocional y mental. Para ello, debemos reforzar las estrategias dentro y fuera de la escuela, de manera que puedan generarse ambientes en donde los pequeños se sientan seguros y sean capaces de expresar sus emociones sin miedo a ser violentados.

Para lograr esto es de suma importancia desarrollar la empatía, y fomentar los valores del respeto y la tolerancia. De modo que los niños transpandémicos no repitan los escenarios de violencia que viven en casa.

Es importante mencionar que este discurso no es propio del COVID-19, la falta de valores en las generaciones, la urgencia de erradicar la violencia intrafamiliar y el buscar estrategias para educar con amor y responsabilidad a las nuevas generaciones, son cosas que se han venido mencionando desde hace ya varios años.

Esto significa que, de haberse logrado algunos cambios positivos en la sociedad, el impacto de la pandemia en nuestro país no hubiera tenido tan graves consecuencias. Así que, no podemos culpar al COVID de todos nuestros males, somos el resultado de la evolución social.

Con tanta preocupación generalizada de que los niños transpandémicos no sean capaces de desarrollarse como debieran, podríamos estar cayendo en una constante social: poner todas nuestras expectativas en los más pequeños.

Siempre estamos diciendo que los niños son el futuro, pero ¿y el presente?, ese es nuestro, es lo que nosotros hemos permitido y construido, es el presente por el que debemos ocuparnos realmente.

No olvidemos que nosotros criamos a los jóvenes de hoy y de alguna manera ellos están reflejando lo que aprendieron en casa cuando eran niños. También es importante no perder de vista que más allá de lo que decimos, los pequeños aprenden de lo que hacemos, he ahí la importancia de ser congruentes en nuestro actuar.

Retomando la línea de los estudios, existe otra situación en la que coinciden los expertos: la afectación psicológica y física será más agresiva para sectores vulnerables de la población. En este sentido, volvemos a encontrarnos con una problemática que también nos ha acompañado en la historia por mucho tiempo: la desigualdad social.

Y tampoco de esto podemos culpar al coronavirus, esta situación ha causado estragos en nuestro país desde tiempos inmemoriales.

Por otro lado, en la Universidad de Columbia en Estados Unidos, se hizo un test para evaluar las habilidades motoras y sociales en los bebés pandémicos y el resultado arrojó puntuaciones más bajas en comparación con los bebés nacidos previo al COVID-19.

Sin embargo, no hallaron cambios en el desarrollo neurológico de los bebés inclusive en aquellos que habían estado en el vientre de una mujer infectada por COVID.

Entonces hablamos de que la única diferencia que se puede afirmar con certeza es en cuanto al desarrollo de habilidades sociales y motoras. Esto ya podíamos intuirlo como resultado del distanciamiento, cuando incluso algunos de nosotros pudimos haber perdido habilidades de la misma índole durante el confinamiento.

Quizá podríamos dejar de preocuparnos tanto y empezar a ocuparnos. Tenemos mucho material de trabajo con los resultados obtenidos.

En primer lugar, hay que atendernos, nosotros como adultos, cuando identificamos señales de depresión y ansiedad, con esto podremos reducir situaciones de violencia en casa y por consecuencia reducir la afectación psicológica de los niños transpandémicos.

En segundo lugar, y no menos importante, hay que preguntarnos los siguiente: las habilidades motoras que no han sido desarrolladas en los pequeños, ¿cuánto tiempo les tomará adquirirlas? Con la capacidad de adaptación y la increíble respuesta de un cuerpo joven, lo que realmente deberíamos estar atendiendo es la movilidad de nuestro propio organismo que, como adultos, no será tan fácil recuperar.

Si nosotros cuidamos nuestro cuerpo y adoptamos el hábito de la actividad física, los niños por imitación asumirán también estos cuidados.

La generación del coronavirus no está pensando si tienen o no las mismas capacidades que las generaciones anteriores, ellos están aprendiendo y adquiriendo las habilidades que les demanda el día a día. Para nosotros el nuevo mundo nos exige cambios y adaptación. Los niños transpandémicos están viviendo con naturalidad el único mundo que conocen.

Lo anterior, estemos de acuerdo o no, estará marcando el derrotero de los próximos años y deja entrever lo que he venido insistiendo en mis diferentes análisis, los años transpandémicos están delineando lo que será el resto de la primera mitad del siglo XXI.

Cerrar los ojos solo acrecienta la ignorancia, abrirlos, por muy doloroso que sea, dota de la posibilidad de tomar en nuestras manos el futuro para que deje de ser incierto.


Bibliografía:
Los bebés nacidos en el primer año de pandemia obtienen una puntuación algo inferior en una prueba de desarrollo. Infosalus. Enero 2022. https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-bebes-nacidos-primer-ano-pandemia-obtienen-puntuacion-algo-inferior-prueba-desarrollo-20220105074948.html
Andrés Elías. Descubre quiénes son los pandemials, la generación post covid-19. CanvasPlay. Agosto 2021. https://canvasplay.org/descubre-quienes-son-los-pandemials-la-generacion-post-covid-19/
Stav Dimitropoulos. National Geographi. ¿Vivirán con algún trauma a largo plazo los bebés nacidos durante la pandemia de la COVID-19? https://www.nationalgeographicla.com/ciencia/2020/09/viviran-con-algun-trauma-a-largo-plazo-los-bebes-nacidos-durante-la-pandemia-del
 
Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.