Responsabilidad, doomscrolling y fake news, reflexión desde la transpandemia
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18 de abril de 2022

 

Compartiendo tu opinion

 

Como toda libertad, la libertad de expresión conlleva una enorme responsabilidad. Desde imágenes graciosas hasta noticias mundiales, cuando presionas el botón de compartir, estás enviando un mensaje a la humanidad.

La inmediatez de los mensajes y las publicaciones en redes sociales, han provocado un tránsito descontrolado de información. Tener consciencia del alcance de nuestras publicaciones disminuirá la desinformación y por consecuencia reducirá la ansiedad en la transpandemia.

Se dice que las malas noticias vuelan y lo que está sucediendo ahora en los medios de comunicación, lo confirma. La mayoría de los seres humanos son víctimas del doomscrolling, término utilizado para nombrar esa adicción por consumir noticias, preferentemente malas.

Este comportamiento está clasificado como un vicio altamente adictivo y los expertos sugieren atenderlo como tal. Limitando el tiempo que se está frente a la pantalla, poniendo una alarma que nos indique que ya ha sido suficiente por hoy o bien llevando registros de nuestra actividad dentro de las redes sociales.

Pero ¿qué hace al doomscrolling tan atractivo para las personas? El efecto obtenido al enterarnos de un acontecimiento cruel, o al ver imágenes y videos sensibles, es complejo.

Dean McKay, profesor de psicología de la Universidad de Fordham, resalta que el doomscrolling es, de primera instancia, placentero para quién lo practica. Pues le reconforta mirar una terrible noticia desde la seguridad de su casa sabiendo que está lejos del problema. Es una manera de recordarse que está a salvo.

A esto hay que agregar que el ser humano se siente muy atraído por el poder de la información, de modo que estar enterado de todo lo que sucede en el mundo puede generarle una sensación de alivio y seguridad.

Sin embargo, hay algo más que sucede cuando estamos constantemente expuestos a malas noticias, y es que nuestra concepción del futuro se torna desalentadora, esto es lo que genera altos niveles de ansiedad en la gente que después buscará disipar sus miedos mirando cada vez más noticias en los medios de comunicación.

Estamos atrapados dentro de un círculo vicioso, no podemos dejar de subir la pantalla mirando malas noticias porque nos genera un placer inmediato y nos da la seguridad de mantenernos al día, pero más tarde nos encontraremos en medio de una crisis de ansiedad por el futuro que se avecina y entonces volveremos los ojos a la pantalla para actualizarnos y recuperar ese breve instante de confort.

Definitivamente no vale la pena, sobre todo cuando sabemos que vivimos en el auge de las fake news, o noticias falsas. Estamos inmersos en un vaivén de emociones negativas por cosas que ni siquiera están ocurriendo en el mundo.

Los estudios arrojan que entre 6 y 8 de cada 10 personas no pueden identificar una noticia falsa, y que el 22% de la audiencia compartirá la noticia sin verificar su autenticidad.

Con estos resultados no es difícil entender cómo una fake new puede darle la vuelta al mundo y permanecer vigente por años. Hay que agregar a esto que las plataformas están diseñadas para posicionar en primer plano las publicaciones que pueden hacerse virales en poco tiempo y son estas, en su mayoría, las que no tienen ninguna veracidad.

Pero, ¿cuál es el origen de las fake new?

Un creador de falsas noticias, procedente de España, señaló en una entrevista, que generar este tipo de publicaciones es un buen negocio actualmente debido a que la gente tiene una necesidad tremenda por estar en contacto con noticias malas, o bien, con noticias que involucren a figuras públicas en escándalos o controversias, siendo 70% más probable que se comparta una publicación de esta índole que cualquier otra.

También recalca que es todo un trabajo pues tienes que generar no solo una, sino una gran cantidad de fake news y soltarlas al público para ver cuáles son las que mejor funcionan.

Por su parte, Alice Marwick, investigadora social, ha encontrado que la mayoría de las noticias falsas son creadas por grandes organismos con el fin de manipular información y modificar con esto la opinión pública.

Son estos los dos principales objetivos de una fake new, por lo que me sigo preguntando: ¿realmente vamos a permitir que un grupo de personas haga dinero a costa del sufrimiento de otros?, ¿vamos a participar en la guerra de la desinformación aunque esto nos robe la tranquilidad y la paz mental?

Lamentablemente, durante la pandemia, muchos se volvieron creadores de contenidos falsos para generar ingresos. Estamos en la transpandemia y, me da la impresión, que esos creadores de contenidos falsos, seguirán en su misma actividad mientras le sea redituable.

Quizás no sea tan fácil dejar atrás el doomscrolling, pero, podemos empezar por algo: evita compartir malas noticias, especialmente si no estás seguro de su veracidad.

Cuando das clic en compartir, ya estás dando por buena la información. Piensa en tu círculo social inmediato, tus padres o tus hijos, tus estudiantes y toda la gente que cree en ti. Cuando compartes algo, por el simple hecho de que fuiste tú, tus allegados accederán a la información y es muy probable que la tomen por cierta.

Piensa en qué les puede generar a ellos, a corto y mediano plazo: la ansiedad, la preocupación y el miedo…

Ya tenemos bastante de esto con la incertidumbre, el desempleo y las pérdidas humanas, ¿Para qué sumar más sufrimiento?

Compartir información es llevar un mensaje, reflexionemos sobre cuál es el mensaje que queremos dar.

Hay que romper el círculo vicioso de la desinformación, porque estamos creando un panorama de atrocidades y nuestro optimismo cae rápidamente ante la idea de que el futuro es desesperanzador.

Ahora más que nunca tenemos en nuestras manos la libertad de expresión, seamos responsables con ello. Seamos conscientes de que nos escuchan, muchos o pocos, pero siempre hay alguien dispuesto a recibir nuestro mensaje y dispuesto a creer en lo que le estamos diciendo al mundo.

Equipados con un equipo móvil conectado a Internet somos un nodo comunicador o de desinformación, estamos dotados de un poder que nuestros abuelos solo soñaron, no desaprovechemos la oportunidad de abonar a la verdad y la libertad, no seamos eslabones de la prolongación de la rota dictatorial del destino.

¿Quieres ser parte de quienes no desinformamos?


Bibliografía:
Alice Marwick. Manipulación y desinformación. CCCB. Rescatable en: https://theinfluencers.org/alice-marwick
Maximiliano Macedo. Fake new y posverdad en tiempos de redes sociales. TEDx. Marzo 2019. https://www.youtube.com/watch?v=il0rH7mjjbo
Más de 6 de cada 10 personas se cree capaz de identificar "fake news", según estudio. France24. 2018 AFP https://www.france24.com/es/20180907-mas-de-6-de-cada-10-personas-se-cree-capaz-de-identificar-fake-news-segun-estudio
Ver menos noticias podría reducir problemas de salud mental durante la emergencia. CONCORTV. Julio 2020 https://www.concortv.gob.pe/ver-menos-noticias-podria-reducir-problemas-de-salud-mental-durante-la-emergencia/
ACyV. ¿Eres un adicto a 'doomscrolling'? El nuevo hábito aterrador provocado por el Covid-19. El confidencial. Abril 2020 https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-04-19/adicto-a-doomscrolling_2550640/
Jessica Klein. El “oscuro” hábito de consumir malas noticias compulsivamente (y cómo podemos atajarlo). BBC. Marzo 2021 https://www.bbc.com/mundo/vert-cap-56303331
¿Quién fabrica las 'fake news'? Así funciona el negocio de las noticias falsas. Antena3 Noticias. Marzo 2019. https://www.antena3.com/noticias/especiales/secretos-campana/quien-fabrica-fake-news-negocio-noticias-falsas-elecciones-video_201904105cafa81b0cf28a9c5fa62f5d.html 

 

Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.