Hacer más y decir menos. Empieza con pequeños cambios (Artículo)
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7 de abril de 2022

 

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Tras el letargo pandémico, mucha gente se ha conformado con decirle al mundo cuáles son sus sueños y ha dejado de hacer cosas por conseguir sus objetivos.

A lo largo de 40 años dirigiendo el Sistema Universidad Mesoamericana, he escuchado incontables propuestas de jóvenes y adultos quienes, entusiastas, llegan con ideas prometedoras. Pero aquellos que lograron concretar sus proyectos en tiempo y forma, esos, podría contarlos con los dedos de las manos.

Bien dicen que del dicho al hecho hay mucho trecho, y ésta es una problemática que con frecuencia obstaculiza la realización de proyectos. Más allá de atender a ello, en los dos últimos años con la llegada del COVID-19, esta actitud se ha acentuado entre los jóvenes estudiantes y emprendedores.

Como director y maestro me preocupa saber que durante el confinamiento se perdieron hábitos académicos que incitaban a los estudiantes a cumplir con objetivos específicos como cubrir un horario con puntualidad o mantener en orden su material de trabajo.

Después de todo, eran estas pequeñas exigencias las que, al realizarlas periódicamente, permitían al estudiante mantener una línea de acción. Las consecuencias de la inactividad pandémica deben atenderse ahora a consciencia.

Por otro lado, se ha desatado la tendencia por una especie de coaching para el discurso, en donde los jóvenes son capacitados para ser infalibles al hablar, ya sea para promocionar un producto o presentar una idea, desarrollando con esto una muy buena capacidad de persuasión.

Vender un producto o una idea en solo cinco minutos es toda una habilidad, y es una herramienta valiosa que puede abrir muchas puertas. Sin embargo, no podemos quedarnos ahí si lo que queremos es echar a andar un negocio o desarrollar todo un proyecto.

La capacitación no solo debe ser enfocada en cómo se expone con eficacia un proyecto, también hay que adquirir elementos para la correcta planificación y sobre todo para la puntual ejecución de tareas.

El hombre de la actual sociedad tiene mucha labia. Para cualquier suceso tiene un discurso, y da su opinión para todo ya sea de manera directa o haciendo extensas publicaciones en las redes sociales. La gente, hoy en día, se siente experta en arte, política, medicina, economía y en cualquier área que venga al caso.

Cuando se trata de hablar, todos levantan la mano, pero cuando se tiene que empezar a hacer, son pocos los que se ponen en marcha.

Por esto es que existe tanto abandono de proyectos, sobre todo en el momento cuando hay que pasar del dicho al hecho. Pero no hay otra forma, para alcanzar los más grandes objetivos hay que empezar a hacer y dejar de vivir haciendo planes para mañana.

En esta línea, grandes maestros han propuesto diferentes corrientes filosóficas, como en el Kaizen, tendencia japonesa que surgió después de la segunda guerra mundial tras la crisis que invadía a Japón y de la que muchos creyeron no se podría recuperar.

El Kaizen sostiene que: son los pequeños cambios los que conducen a los grandes resultados. Ésta y otras filosofías de vida podemos notar que tienen algo en común: hay que hacer más y decir menos. Lo han dicho muchas personas de éxito en todo el mundo y yo mismo lo comparto, este es el secreto para alcanzar la cima.

Por esto invito a niños, jóvenes y adultos a hacer de hoy el día uno. No se trata de decir: “mañana empiezo”, hay que anticiparnos y disponernos. Si el próximo lunes empezarás a ir al gimnasio, desde hoy dedica 15 minutos para salir a caminar o hacer algunos estiramientos, en lugar de ocupar tu tiempo haciéndole saber a medio mundo que a partir de la próxima semana inicias tu vida fitness.

Durante este tiempo trabajando con universitarios, he notado que los chicos tienen un golpe de entusiasmo en algunas etapas de su vida y es ahí cuando quieren conquistar al mundo. De pronto quieren comprarse un auto, emprender un negocio o viajar por diferentes países. Pero la mayoría hace planes para después, para cuando tenga el dinero suficiente, o un poco más de tiempo libre.


Es frecuente encontrarme con chicos que teniendo grandes sueños e ideales, se quedan esperando un milagro o un golpe de suerte.

Hay que identificar cual es el obstáculo frente a nosotros. Si no se tiene el dinero suficiente, hoy mismo empieza administrando tus gastos y destina por lo menos un peso para tu objetivo. Hacer estas pequeñas acciones que parecen insignificantes, te permiten cambiar la línea de pensamiento porque de alguna manera el inconsciente entiende que ya estás en camino a la meta.

La tan mencionada procrastinación siempre ha existido pero ahora con el exceso de distractores, el aplazamiento de responsabilidades por muy sencillas que éstas sean, es cada vez más grave. Un estudiante termina su tarea y la deja en la mesa de su casa, luego entra en el vicioso juego de “al rato la guardo en la mochila”. Para cuando llegue a la escuela la tarea seguirá sobre la mesa. Esto es un ejemplo de la procrastinación en su forma más habitual.

Es una combinación peligrosa que acecha a los jóvenes hoy en día: alardear de tener grandes ideales, pero procrastinar en sus responsabilidades más básicas.

Yo estoy convencido de que la transpandemia puede hacer dos cosas: o nos hunde aún más en la inactividad o bien, nos sirve de impulso para empezar a hacer. Como todas las grandes crisis de las que se sabe en la historia, esta transición será para algunos un perfecto material de estudio, un gran motivo para transformarse y la mejor oportunidad para adquirir el hábito de la autorregulación del cual ya he hablado en otros artículos.

Para otros tantos, COVID-19 quedará en su memoria como el virus que les robó la oportunidad, los sueños y el tiempo. Y hablarán por años, contando a sus hijos y sus nietos de los ideales que tenían y que una pandemia mundial les vino a estropear.

Yo, en lo personal, veo en esta transpandemia un terreno fértil de oportunidades. Yo me lo pregunto cada día: ¿Qué vas a hacer hoy para alcanzar tus metas? Y hago pequeños cambios cada día porque estoy convencido de que son éstos los que, más temprano que tarde, me traerán grandes logros.

 

Bibliografía
Charlas Ted: Procrastinación https://www.youtube.com/watch?v=8NeFioi_Bjg
KAIZEN. Mejora continua https://www.youtube.com/watch?v=7tSpranZAFY
Maurer, Robert. Un pequeño paso puede cambiar tu vida: El método Kaizen. 1° ed. Editorial Urano.

 

Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.