Los libros impresos, insustituibles compañeros (Artículo)
Minuto a Minuto

 

 

 

2 de abril de 2022

 

Compartiendo tu opinión


Un libro abierto es un cerebro que habla;
cerrado, un amigo que espera;
olvidado, un alma que perdona;
destruido, un corazón que llora.
Proverbio hindú.

Creo fielmente en que la experiencia de leer un libro impreso no puede ser reemplazada con nada, por ello, por ello río cuando escucho que los libros digitales y la transpandemia son el fin del libro físico.

Aunque, al día de hoy, existen un sinfín de plataformas y aplicaciones que contienen libros digitales, somos muchos los que encontramos una enorme satisfacción en abrir un libro físico. Disfrutarlo con los sentidos es todo un agasajo, recorrer la textura de la pasta y regocijarnos en el sonido que se produce al pasar las páginas.

Hace tiempo que mucha gente se pregunta si nos encontramos ante el inminente final del libro impreso. En mi opinión, no.

Sabemos que existía, desde antes de la pandemia, una gran parte de la población que ya había reemplazado las hojas de papel por la pantalla de un dispositivo, recurriendo a los libros virtuales. Y nos queda claro que ahora, con la serie de acontecimientos que han sucedido en el mundo, esta cifra se ha incrementado. Hubo mucha gente que, teniendo libros sin leer en casa, durante el confinamiento adquirió libros, revistas o artículos en formato digital dejando en el rincón los ejemplares impresos.

Inclusive adultos mayores que antes no podían manejar un dispositivo, y se vieron en la necesidad de aprender a utilizarlo, descubrieron las maravillas que les ofrece la tecnología y en muchos casos adoptan permanentemente estas herramientas.

En un estudio del INEGI realizado en el 2021, sobre la lectura en formato digital, (https://bit.ly/3IUz1Q1) se registró el incremento más alto desde 2016. Pero esto, en mi opinión, es una buena noticia en el sentido de que, una de las principales ventajas de la tecnología es permitir que el conocimiento llegue a distintos sectores de la población y si a través de este medio se ha logrado incrementar el porcentaje de lectores, hay que aplaudir su aporte a la sociedad.

Con estos datos no podemos negar que ha incrementado la demanda por el libro digital, pero estoy convencido de que, a pesar de esto, el mundo virtual no reemplazará la imprenta.

Si hay algo que pueda preocuparnos, en todo caso, sería esa obsesión que tienen los creadores de contenido en las redes sociales, plataformas y algunos sitios web, de incitar a la juventud a hacer cada vez más cosas con el mínimo esfuerzo. Me refiero a que antes se tenía un libro muy ancho lleno de recetas de cocina, y ahora puedes consultar un tutorial en donde te enseñan, en solo dos minutos, a preparar cualquier platillo. Pero, esto amenaza tanto a los libros físicos como a los digitales.

En este sentido nuestro compromiso sería, como adultos y amantes de las letras y el conocimiento profundo, contagiar antes que nada el gusto por la lectura, especialmente por los libros impresos ya que son estos los que trascenderán al tiempo.

Muchos jóvenes se sienten tranquilos con su biblioteca virtual, pero hay que inculcar el gusto por tener el librero en la sala atiborrado de títulos, porque además, ¿qué les garantiza que el contenido virtual estará ahí para siempre? A todos nos ha pasado que ante una descompostura, se pierde toda la información de la computadora. Pero, los libros físicos están ahí. Sabemos que en muchos episodios en la historia de la humanidad se han mandado a quemar o prohibir resguardando el conocimiento; tan grande es el poder de los libros que ya han sido perseguidos en diferentes ocasiones. Por eso estoy seguro de que no, el libro impreso no puede dejar de existir.

Nos toca mostrarle a las generaciones más jóvenes la experiencia irremplazable de la lectura en los libros palpables. En primer lugar porque será una herramienta en su camino hacia su formación, pero, hay que promoverlo como un espacio de paz y un encuentro con el ser interior.

Leer se asemeja a meditar, y en este momento de la existencia, cuando la transpandemia nos sumerge en un ritmo acelerado, navegando entre malas noticias que nos llenan de miedos, es necesario entregarnos aunque sea por un instante al goce de la lectura.

Los que disfrutamos de esta práctica sabemos que leer es no permitir que el exterior nos arrastre en el trajín de la vida. Hoy ronda en la sociedad una gran incertidumbre, hay mucho dolor y miedo. La ansiedad es una constante en los individuos, pero ésta se produce cuando nos asalta el futuro. Leer nos permite vivir el presente y aislarnos un ratito de los pensamientos destructivos.

Es importante mencionar que esto último es algo que la lectura digitalizada no va a poder alcanzar jamás. Ya se ha comprobado en diferentes estudios que los dispositivos digitales fomentan la multitarea, y están diseñados para que el lector salte fácilmente de un título a otro. Además de que reduce la capacidad de concentración y dificulta la retención de información, entre muchos otros resultados que se han encontrado en diferentes estudios. En la página web de la revista Investigación y Ciencia hay un interesante artículo al respecto que se puede consultar en este enlace: https://bit.ly/3NFLxX2

Así que, por el valor inigualable de la lectura y el placer de tomar un libro en las manos, yo quisiera que toda persona leyera un libro impreso, sin distracciones, por al menos quince minutos cada día, para que, al cabo de un breve periodo de tiempo, se descubra lo sanador que resulta esta noble práctica. Además, no solo impactará positivamente en su estado de ánimo, también les permitirá ser mucho más creativos cuando de buscar soluciones se trate.

Por cierto, ¿ya leyeron mi más reciente libro?, se titula: Entre la pobreza, la universidad y la innovación (Sistema UMA. México. 2022)

Antes de concluir, quiero mostrar mi empatía con quienes teniendo algún tipo de discapacidad visual, acuden a los libros digitales en texto, audio o video, como una forma de mantener vivo su amor a la lectura. Mi admiración y respeto.

En conclusión. El libro digital no va a lograr que el libro impreso desaparezca. Es verdad que el COVID-19 ha transformado considerablemente los procesos de aprendizaje y hasta las formas de entretenimiento, pero tomar un libro en tus manos y entregarse a sus palabras es una de las experiencias más exquisitas y enriquecedoras en la tierra.

Referencias de estudios e investigaciones:
Investigación y ciencia: https://www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/el-inconsciente-sale-a-la-luz-783/la-lectura-digital-en-desventaja-18011
INEGI: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/EstSociodemo/MOLEC2020_04.pdf

 

Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.
next
prev

Hay 1443 invitados y ningún miembro en línea