Sí podemos revertir el oráculo adverso a la niñez y la juventud (Artículo)
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18 de marzo de 2022

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Es posible que el futuro sea incierto, pero si de algo estamos seguros es de que puede ser negociable.

A lo largo de la historia y a través de diferentes culturas, se ha hecho alusión al oráculo. Un sinnúmero de personajes de la literatura lo consultaron recibiendo terribles premoniciones que parecían ser inevitables. Pero hay que entender el oráculo como aquel futuro que se está proyectando a partir de las acciones presentes. Para obviar el mecanismo presente-futuro, podemos pensar en lo siguiente: si vemos una pequeña fisura en la ventana sabemos que en un futuro ese cristal va a romperse, a menos que, se repare antes de que esto suceda. Cuando concebimos el mañana como la consecuencia de lo que estamos haciendo hoy podemos ser más sensatos a la hora de elegir nuestros hábitos y estilos de vida.

Recordemos la trillada frase: “nuestros niños son el futuro del mundo”, por coherencia temporal esta afirmación es del todo cierta, así que echando un vistazo al comportamiento, las preferencias, los hábitos y las actitudes de los más jóvenes de nuestra sociedad, podemos imaginar cual será el destino de la humanidad.

Entonces, ¿qué está sucediendo hoy con nuestros niños y jóvenes? El resultado de diversos estudios realizados a la población infantil y juvenil esboza un futuro desalentador. La UNICEF, en su informe: “Evitemos una década perdida”, menciona que ante la pandemia por covid-19 se ha registrado la peor crisis de la infancia en los 75 años de historia de esta organización.

Pero este resultado es posible gracias a que, antes de la contingencia, ya se habían manifestado problemáticas en este sector de la población, entre las que podemos mencionar: el reemplazo de actividades deportivas, intelectuales, educativas y hasta lúdicas por el entretenimiento digital, la falta de recursos, el poco entusiasmo y el abandono de diferentes actividades a partir de problemas dentro del núcleo familiar.

Una constante en el mundo pre pandémico era la deserción escolar, la cual, como era de esperarse, se disparó considerablemente a partir del año 2020 y ha seguido en incremento hasta la actualidad.

En un estudio realizado antes de la pandemia, por la Organización Internacional del Trabajo se estableció que 1 de cada 10 niños había abandonado la vida académica para integrarse a una actividad laborar que además, ponía en riesgo su vida. Estas cifras ya eran el resultado de un arduo trabajo de diferentes instituciones y organizaciones, pues desde el año 2000 se redujo en 94 millones el trabajo infantil. En un comunicado resiente se dijo que se teme un fuerte retroceso a causa de la crisis por covid ya que, instituciones públicas y particulares, de diferentes niveles, han reportado una baja alarmante en su matrícula escolar.

En un estudio sobre las intervenciones para abatir el abandono escolar en educación media superior, realizado por el INEE (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación) se detectaron las tres principales razones por las que los estudiantes abandonan la escuela:

La mayoría de las deserciones se dan por la falta de recursos en la familia. El alumno abandona la escuela porque no tiene suficientes recursos para asistir y/o por la necesidad de trabajar y llevar dinero al hogar. O bien, solo por la satisfacción de ejercer la libertad económica.

Otra fuerte motivación para abandonar la escuela son los problemas para el aprendizaje y la falta de estrategias por parte de nuestro sistema educativo para integrar a los estudiantes que las presentan.

La tercera razón y no menos importante son los problemas familiares, ya sea maltrato o ausencia de los padres, violencia intrafamiliar e incluso la unión libre temprana entre muchos jóvenes y el embarazo prematuro.

Es evidente que la pandemia fue el pretexto perfecto de muchos jóvenes para buscar oportunidades de trabajo y abandonar sus estudios. En el mejor de los casos el estudiante se adapta a sostener la vida laboral y la escolar simultáneamente pero la mayoría de quienes sienten interés o necesidad por adquirir un empleo termina por darse de baja en la escuela.

Ante esta realidad y sumando otros aspectos como el uso del teléfono celular, el cual se ha instalado silenciosamente hasta llegar a ser casi una extensión del cuerpo, reemplazando las agendas, los calendarios, las calculadoras, los libros, los periódicos, los mapas, los reproductores de música, las llamadas telefónicas, los álbumes de fotografías, las cámaras y una lista interminable de herramientas diversas. Pero, lo más importante es que, casi ha reemplazado la realidad, las relaciones entre personas se han reducido a un mensaje de voz y se ha perdido en gran medida la inteligencia social fuera de una pantalla.

Por si fuera poco, sigue incrementando el consumo de drogas y bebidas alcohólicas desde temprana edad, la actividad sexual prematura, la delincuencia, la apatía y la explotación infantil, por mencionar otros aspectos que preocupan a la sociedad. Con todo esto, el futuro del mundo parece ser desesperanzador, a menos que…

A menos que tomemos acciones hoy. No se trata solo de imponer nuevas normas a diestra y siniestra o exigirle a los más jóvenes, conductas que en muchos casos, por no decir la mayoría, el adulto tampoco es capaz de sostener. Como adultos tenemos la responsabilidad de influir en las infancias con el ejemplo. Hoy vemos una gran cantidad de adultos desmotivados, permaneciendo por años en empleos que no les satisfacen, quejándose constantemente de la vida que llevan o “que les ha tocado vivir”, pero eso sí, proyectando en sus hijos la vida añorada. Tanto para niños, como jóvenes y adultos, el futuro debe construirse hoy. Existe una tendencia, sobre todo en nuestro país, de hacer planes para mañana: mañana inicio la dieta, el lunes empiezo a hacer ejercicio, el próximo año conseguiré el empleo de mis sueños. Lo que somos y hacemos hoy es un mensaje que enviamos al universo sobre lo que queremos ser mañana.

Esto es lo que deben saber nuestros jóvenes, que todo lo que están haciendo en el presente está dando dirección a su futuro. Tomar la salida fácil, la indisciplina, el desinterés, todas estas actitudes están determinando su futuro. Los jóvenes se confían de su juventud, porque creen que ya habrá tiempo de estudiar después, que un día sentarán cabeza y que cuando sean mayores dejarán los vicios, tendrán un trabajo digno y enderezarán su camino. Pero cada día que pasa, los malos hábitos se arraigan más, los vicios generan dependencia y se pierde el sentido de responsabilidad. No digo que no puedan retomar el interés y la disciplina en otro momento, pero el camino es más largo cuando primero tienes que ocuparte de desaprender hábitos adquiridos años atrás.

Si consultáramos un oráculo hoy, tomando en cuenta la situación actual, las predicciones serían desoladoras. Hoy, el futuro no es del todo prometedor, parece que llegaremos a un punto crítico como humanidad a menos que…

Referencias:
UNICEF, Informe “Evitemos una década perdida”, diciembre 2021. Recuperable en https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/comunicacion/Evitemos_una_decada_perdida.pdf
Informe de las Naciones Unidas, Día mundial contra el trabajo infantil, 12 de Junio. Rescatable en https://www.un.org/es/observances/world-day-against-child-labour
INEE, Estudio sobre las intervenciones para abatir el abandono escolar en educación media superior. México, 2016. https://www.inee.edu.mx/portalweb/suplemento12/abandono-escolar-en-ems-yo-no-abandono.pdf
Más referencias relacionadas:
UNICEF, El impacto de la tecnología en la adolescencia, relaciones, riesgos y oportunidades. Rescatable en: https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/comunicacion/Informe_Impacto_de_la_tecnologia_en_la_adolescencia.pdf
INEE, Estudio sobre los principales resultados y recomendaciones de la investigación y evaluación educativa en el eje de prevención y atención a la deserción escolar en educación media superior. Rescatable en: https://www.inee.edu.mx/portalweb/suplemento12/prevencion-y-atencion-al-abandono-escolar-en-ems.pdf

 

Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.