Ecosistemas acuáticos aportan al aprendizaje de las ciencias naturales
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07 de septiembre de 2021

“El temario de mi acuario” fue la herramienta didáctica que fortaleció el aprendizaje en estudiantes de zonas rurales de cuarto y quinto de primaria, sobre diversas materias enseñadas con base en sus territorios y contextos hídricos.

Además, los alumnos entendieron mejor las acciones humanas que benefician a los ecosistemas y aquellas que lo perjudican, valoraron su medioambiente y se propusieron conservar estos espacios naturales y prevenir el cambio climático.

Así lo comprobó el profesor Andrés Rodrigo Arce Martínez, magíster en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, al dictar sus clases de Ciencias Naturales y otras asignaturas en una institución educativa del corregimiento de Santa Luisa, El Cerrito (Valle del Cauca) cerca del río Amaime.

Según el investigador, “los estudiantes de este colegio presentaron un nivel muy bajo en la comprensión del área de ciencias tanto en las pruebas PISA de 2018 como en las pruebas Saber de 2019. Esto se debería a que el alumno no asimila de manera adecuada la relación entre dichas nociones y su desarrollo personal y colectivo”.

Sin embargo, el territorio tiene un elemento hídrico y alimentario que el docente se propuso enlazar a los procesos de aprendizaje. “Según un relato de los abuelos de los chicos, el río Amaime se ha convertido en la fuente proteínica de la comunidad. Cuando las personas no tenían un sustento alimentario se integraban para ir a pescar; esto me pareció muy llamativo para atraer el interés de los niños en clase teniendo en cuenta su contexto real inmediato”, menciona.

Peces al salón

Con este entorno y según la teoría del aprendizaje significativo, el investigador Arce construyó un acuario plástico dentro del salón de clase y le puso peces ornamentales (pequeños, domésticos), como una estrategia para crear nuevas experiencias reales que fomenten las habilidades de los estudiantes y que los lleve a superar la barrera teórica.

“A los niños los cautivó demasiado la idea, comenzaron a apreciar más la vida de estos seres vivos, entendieron que los ecosistemas son importantes y que ese ser que está allí dentro de ese acuario necesita de todos los cuidados y estar en un ambiente propicio”, comentó.

Incluso se realizó una expedición al río Amaime con los alumnos de cuarto y quinto de primaria, acompañados por padres de familia, en la que tuvieron la oportunidad de observar con detalle otros lagos y humedales de su entorno.

“En esta salida pedagógica, las actividades animadas y recreativas despertaron en los chicos el interés de un ambiente libre de contaminantes, fueron más conscientes de su realidad y del respeto que se debe tener hacia los animales, el agua, etc., y además los forma como ciudadanos con valores desde pequeños”.

Apropiación del conocimiento

Después de unas semanas en las que los alumnos estuvieron familiarizados con los peces, el docente realizó una prueba con preguntas relacionadas con la comprensión de los entornos naturales, sus características, la función de los seres vivos y sus partes, predicciones, hábitos alimenticios, vida saludable, el medioambiente y los ciclos de vida.

Como resultado, halló que todos los estudiantes tuvieron una calificación entre 3,5 y 4,5 siendo la nota más alta. “Una gran apropiación del conocimiento, teniendo en cuenta que antes del acuario los alumnos tenían notas entre 1 y 3,5 siendo la nota más alta”.

“Incluso tener el acuario en el salón también permitió adaptar todas las demás asignaturas como matemáticas, español, sociales, ética, etc., porque de una u otra manera yo hacía la relación entre los peces y lo que veíamos en clase, era más fácil”, afirma el docente.

Educación más práctica

Estas herramientas didácticas formarían parte de las prácticas educativas tendencia, basadas en los contextos reales de los alumnos, sobre todo en la educación rural, donde perciben el entorno de maneras distintas a la urbana.

Así lo explica el investigador Arce: “el profesor, en su papel de mediador del conocimiento, debe promover el aprendizaje desde la curiosidad y expectativa. Los centros educativos también deben proporcionar los ambientes, tiempos y requerimientos indispensables para que todos los individuos puedan acceder e intervenir de manera activa en su aprendizaje”.

“Labores y trabajos relacionados con la acuicultura, la naturaleza y la interacción podrían ser factores de motivación duraderos en los estudiantes… así disfrutarán aprender”, concluye.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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