La Fuente Rota
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

martinez garcilazo“La fuente se agrieta,
los hombres dan lo que tienen de angustia”
(Trama del día)

“Soy un árbol envejecido
que al escuchar florece”
(El árbol y el verbo)


Es una relación singular –tal vez como todo lo que es suyo-  la que establece el poeta con la enfermedad y la muerte.
Es una correspondencia de abundantes sentidos, posiblemente porque el poeta es el hombre que de manifiesto pone ante nuestros ojos –de manera alternada o simultánea- la falta de horizonte de la vida del rebaño humano; y la urgente necesidad de construir el norte magnético que nos oriente.  
Gilberto Castellanos es un poeta hiperbóreo y magnético.
Es la marea de luz que me transforma.
Al final de su vida, Gilberto regresó al jardín donde le esperaba el árbol de su verbo,  su corteza de signos.
Escribe Gilberto que Los hombres nacieron con la niebla en un palmo del bosque,( que) ansiaban encontrar en la orillas el nacimiento de su fe, (que) el sol ya los esperaba, (que) se ovilló entre sus brazos, (que) lamían en el aire la brasa de su almíbar. (El árbol y el verbo, p.89) Antes del fin, Gilberto se transfiguró y fue árbol.

¿Árbol, gritas
cuando te pinchan
por el costado?
¿Rasgan tu manto
de ceniza, huye
sin que hablen?
¡Alba que no llega!

Se hizo el día. Gilberto murió el 7 de abril del 2010. Lo prefiguró en Omnivaga con estos versos:

“Hoy desperté con la dicha terrenal
de un bosque antiguo y sus festejos
¿Cómo decirte que un resplandor lo vuelve
viajero por sus neuronas clorofílicas?
El alba llega colmada de otra esencia del silencio,
Se que oyes diferente ¿Sané?
¡Reía como niño cabalgando en la hermosura!

Dentro de 63 días se cumplirá un año de su desaparición física.
Es un lugar común, lo se, pero de veras pienso que el cuerpo enfermo de Gilberto era una entidad que, junto al tiempo, conspiraba infructuosamente contra su poesía.
Tenia 65 años cuando murió.
Era un poeta en plenitud con 9 (nueve) libros publicados –ahora son 11 (once).
Hoy Gilberto está en el insomnio de la muerte, porque los muertos no duermen, siempre despiertos y vigilantes con nosotros permanecen.
Recuerdo ahora que para Montaigne el poeta el primero de los hombre excelentes: el segundo es el militar y el tercero el político. Utilizo la taxonomía del ensayista para decir que Gilberto es excelente y que es nuestro clásico contemporáneo.

Su español poderoso, melodioso, eléctrico –en constante transformación- es un ser lingüístico con vida propia y en mutación permanente. Alcohol sagrado que desborda las formas. Su verso –el heptasílabo, menor y energético, el alejandrino, mayor y melódico- es camino estrecho a la visión: la áurea oscuridad de la revelación y la purísima luz del origen.  
Hace ya varios meses escribí que era imposible que estuviera muerto, que era poéticamente imposible que castellanos estuviera muerto, que Gilberto vivía con más energía, luz, sabiduría y generosidad que muchos otros que aún transitamos –erráticamente- sobre la tierra. Hoy lo repito radicalmente convencido después de la lectura de Trama del día y de El árbol y el verbo.
Hoy lo recuerdo emocionado. Estos libros –Trama del día y El Árbol y el verbo- contienen los hilos de instante con que tramó su vida este hombre que consagró sus días a cultivar esas criaturas sagradas que son las palabras.
&&&   
(Jueves 27 de enero del 2011, en la Biblioteca Palafoxiana)

*Roberto Martínez Garcilazo es poeta y escritor poblano, director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura de Puebla.

Más de Roberto Martínez Garcilazo:

  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 1261 invitados y ningún miembro en línea