Inmunidad por vacunas contra COVID-19 duraría al menos 8 meses
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BOGOTÁ D. C., 28 de enero de 2021 — Agencia de Noticias UN-

Así mismo, las infecciones contraídas de forma natural –por contacto entre personas– desde el inicio de la pandemia (marzo de 2020), estarían dejando una inmunidad de casi un año.

“El sistema inmunológico tendría la memoria suficiente para recordar el virus cuando los pacientes ya se han recuperado de la infección. En ensayos de laboratorio se ha encontrado que los anticuerpos producidos varios meses después de la infección tienen la capacidad de neutralizar el SARS-CoV-2 y sus variantes”.

Así lo aclara Orlando Acosta, doctor en Virología Molecular y Profesor Emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Según un estudio reciente en los Estados Unidos, las personas que se han recuperado de COVID-19 estarían protegidas contra el virus al menos por seis meses.

“Se asume que el sistema inmunológico sigue siendo competente por un tiempo después de la infección para afrontar con éxito una segunda infección; y aunque los anticuerpos contra el virus disminuyen con el tiempo, la memoria inmunológica, al reconocer el ingreso del virus un cierto tiempo después, reactiva la producción de anticuerpos”.

Inmunidad posvacunación

Las vacunas de Pfizer o Moderna requieren 2 dosis administradas con varias semanas de diferencia para entrenar el sistema inmunológico.

Los centros de detección de enfermedades en Estados Unidos, han reportado que generalmente la inmunidad toma algunas semanas, lo que significa que una persona se puede infectar justo antes o después de la vacunación y expresar la enfermedad.

La eficacia del 95 % de estas vacunas requiere de cierto tiempo para manifestar esa protección. Por ejemplo, Moderna mide la eficacia de su vacuna después de 14 días de la segunda dosis, mientras que Pfizer la mide a partir de los primeros 7 días de la segunda dosis.

Frente a las variaciones del virus

“Ninguna vacuna es 100 % efectiva y los fabricantes aún están evaluando si protegen contra todas las infecciones ocasionadas por la actual variante dominante, o solo contra aquellas infecciones que causan síntomas”, señala el doctor Acosta.

Algunos estudios experimentales sugieren que podría haber alguna probabilidad de que la variante genética de Sudáfrica sea menos eficientemente bloqueada por las vacunas preparadas contra la variante más difundida en el mundo hoy. No obstante, varios investigadores consideran que la inmunidad conferida por las infecciones previas podría proteger contra esta nueva variante.

Las vacunas de Pfizer y Moderna se fundamentan en el segmento del material genético del coronavirus que codifica o lleva la información para sintetizar la proteína S del virus (con la cual se une a la célula que va a infectar), y se puede actualizar de forma sintética, de tal manera que en 6 semanas habría una vacuna actualizada para afrontar las infecciones por nuevas variantes.

“En la medida en que el número de personas que se ha recuperado de la enfermedad crezca y el tiempo transcurra, la respuesta sobre la duración de la protección –ya sea la obtenida naturalmente o la inducida por la vacuna– podrá ser más clara y contundente”, advierte el docente.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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  • Mino DBlanc