Por bajo que sea el FPS, sí protege de los rayos UVB
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BOGOTÁ D. C., 08 de enero de 2021 — Agencia de Noticias UN-

“Cuando usamos un producto con algún valor de factor de protección solar (FPS), así parezca bajo, la protección frente al daño es significativa y a medida que aumenta ese valor también lo hace la protección, como se demostró con la evaluación de las variables eléctricas en la piel. Esto nos llevó a concluir que sí existe una diferencia significativa entre un FPS de 30 y uno de 60, ya que a nivel eléctrico encontramos que bajo las mismas condiciones de exposición a la radiación la piel se estaría protegiendo el doble”.

Así se registró en la investigación de Aura Rocío Hernández Camargo, doctora en Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en la cual se estudian y evalúan los efectos de la radiación ultravioleta B (UVB) en un modelo ex vivo de piel de cerdo, mediante un enfoque biofísico de sus propiedades eléctricas.

La luz solar corresponde al espectro de radiación electromagnética proveniente del Sol, que incluye la radiación ultravioleta, visible e infrarroja, y la exposición resulta vital para varios procesos bioquímicos en los seres humanos. Sin embargo, dicha radiación en particular tiene varios efectos nocivos sobre la estructura y función de la piel.

La mayor parte de la resistencia eléctrica del ser humano está en la piel, la cual se vería afectada desde el primer momento por exposición a la radiación ultravioleta B (UVB) proveniente de los rayos del Sol, un daño acumulativo que empeora cuanto más tiempo se haya expuesto el individuo.

La resistencia eléctrica es una propiedad biofísica que nos ayuda a definir la integridad de la piel, la cual se puede ver afectada por factores como la radiación UVB que causa una alteración en el tejido y que a largo plazo causa una disminución de esa resistencia.

Como las cremas hidratantes no tienen ningún ingrediente activo de protección frente a la radiación podrían generar un mayor daño si se usan antes de la exposición a la radiación, ya que dichos productos generan un efecto de hidratación de las estructuras más externas y permiten que los rayos puedan acceder a mayor profundidad.

Como una de las conclusiones más importantes, la investigadora destaca que no importa qué tan bajo sea el nivel de protección, pues así sea un FPS 10 la protección ya es considerable frente a no usar nada.

Explorando características eléctricas

“Después de revisar otras investigaciones internacionales, decidimos explorar un modelo ex vivo de piel a nivel de sus características eléctricas. Este fue nuestro primer gran desafío, estudiar y entender fenómenos físicos que nos dieran una respuesta asociada al efecto biológico. Siendo químicos farmacéuticos, no fue una tarea fácil”, explicó la investigadora Hernández.

El estudio empezó con la búsqueda en la literatura del modelo adecuado, definiendo y demostrando que el más idóneo era la piel de cerdo, debido a su gran similitud con la piel de los humanos. Además los investigadores resaltan que por ser un animal de consumo no tenían la necesidad de sacrificar los animales con fines científicos.

También se exploró cuáles eran las características eléctricas representativas en la piel y cómo medirlas; a medida que se iba conociendo la respuesta eléctrica se iba construyendo la metodología que permitiera responder a las preguntas de los investigadores sobre el efecto de la radiación UVB. Las variables definidas como respuesta de estudio durante la investigación fueron la resistencia y la capacitancia eléctrica, la primera de las cuales es la llave de entrada para entender el fenómeno.

“Estos resultados tomaron mucho tiempo, eran muchas las variables que podían impactar y otras tantas que debíamos incluir para sacar conclusiones. Incluir formulaciones con protección FPS significó otro gran desafío, pues debíamos controlar cualquier influencia de dichas formulaciones que pudiera alterar el efecto neto de la radiación, y por ende nuestra investigación”, señaló la doctora Hernández.

Se debe generar consciencia

Para la experta, “las personas deben tener mayor consciencia de su piel y vulnerabilidad al daño solar, una exposición aguda de 2 horas en la playa no causa el mismo efecto en una persona de piel morena que en una persona de piel blanca, pues la cantidad de melanina –filtro biológico que protege frente a la radiación– es mucho mayor en el primer caso”.

Por ejemplo, las personas de piel más oscura tienen mayor melanina, lo que las hace más resistentes. Sin embargo, esto no significa que nunca vayan a presentar daños por radiación UVB, pues esto es producto de un efecto acumulativo. Por lo tanto, se recomienda en todos los casos usar medidas de protección adicionales a la defensa natural de nuestro organismo.

En el caso particular de las personas con tez blanca, la protección solar es fundamental en sus hábitos diarios. Además tener en cuenta que la protección se debe intensificar según las circunstancias. Si la exposición es prolongada o si incluye exigencia física que provoque sudor, o agua de mar o piscina, debe ser más estricto, además de usar un FPS más alto, deberá considerar el tiempo y realizar aplicaciones con mayor periodicidad.

“Todos los protectores solares ofrecen buena protección, el éxito de su uso dependerá del tiempo de exposición y las condiciones de uso. Si una persona va a estar expuesta al agua, este debe ser resistente; y si es deportista en exteriores, deberá realizar aplicaciones con mayor frecuencia porque tenderá a correrse”.

Por último, la doctora Hernández asegura que este tipo de investigaciones fortalece el vínculo académico de la universidad con la sociedad, generando nuevo conocimiento aplicado y útil para los talentos académicos venideros que continúen en la línea de investigación, los consumidores y los industriales locales, que podrán aprovecharla para fortalecer sus procesos y así ser más competitivos en el mundo.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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