Unión entre hongos y plantas ayudaría a incrementar producción de yuca
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BOGOTÁ D. C., 20 de noviembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

La investigadora Alia Rodríguez, del Grupo de Biotecnología de Micorrizas Arbusculares de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que una micorriza arbuscular es un tipo de hongo que penetra las raíces de una planta y crea una asociación simbiótica, en la que el hongo ayuda a la planta a obtener nutrientes y micronutrientes del suelo como fósforo o nitrógeno.

Agrega que “lo que se conoce por experimentos previos es que cuando se inocula una planta con el hongo, en condiciones controladas, se tiene un aumento de crecimiento comparado con una planta que no se inocula”.

La profesora Rodríguez y su equipo usaron la especie Rhizophagus irregularis, de alta distribución en Colombia, para ver si era posible que su presencia en cultivo ayudara a producir más yuca.

Señala que “si se toman dos personas es posible identificar claramente que son diferentes, con características y habilidades distintas. En hongos formadores de micorrizas arbusculares (HFMA) se han estudiado extensivamente las variabilidades genéticas y se encontró que hay dos grandes grupos: los monocariotas, cuyos núcleos de las esporas tienen todos la misma información genética, y los dicariotas, en los que existen al menos dos tipos de información genética en los núcleos”.

Mejoramiento en Suiza

Aprovechando el vínculo académico con la Universidad de Lausana (Suiza), donde también trabajan con HFMA, desde allí se tomó una espora dicariota del hongo y crearon “hijos” que fueron insertados en sembradíos de arroz para ver si su presencia influía en el peso del arroz cosechado. Lo que encontraron es que una de esas progenies daba cinco veces más biomasa que las otras, y por encima del promedio sin tratamiento de micorrizas.

La investigadora relata que “aunque se sabía que era un experimento en condiciones controladas, debíamos mirar si funcionaba en campo. El grupo de investigación de Suiza desarrolla nuevas líneas de esos hongos, las mejores son enviadas a la empresa Symbiom, de República Checa, para que se produzcan en masa; ese inoculo llega a nuestro equipo y lo probamos en cultivos de yuca en Casanare”.

Con los hongos monocariotas ya conocidos y los dicariotas de República Checa se realizaron pruebas durante dos años. Se sembró un tipo de yuca local y uno mejorado, que típicamente se usa en producción industrial y no solo en fresco como alimento. En la variedad mejorada se registró un aumento en la cantidad de tubérculos producidos por planta, de hasta tres veces.

Prueba en África

Posteriormente las pruebas se trasladaron hasta África, por ser el continente que más produce yuca en el mundo. Allí se replicó el modelo de Casanare en cuatro ensayos en Kenia y en Tanzania, también con una variedad local y una mejorada que el CIAT desarrolló para la región.

“Aunque los resultados mostraron diferencias altamente significativas con un aumento de hasta 3 kg de yuca por planta, o un aumento de hasta 30 ton/ha de yuca, eso no significa que todas las plantas de un sembradío produzcan la misma cantidad”, señala la investigadora.

Agrega que “los próximos ensayos se realizarán para indagar cómo es la competencia por espacio o nutrientes en condiciones en las que una planta está al lado de otra. Si se encuentra una relación entre las variaciones de HFMA y el crecimiento de yuca, significaría que se pueden encontrar variables que ayuden al aumento en la productividad, pero que en agricultura no todo se reduce a producir más kilos, sino se deben diseñar y pensar estrategias hacia la producción agrícola sostenible”.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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