Protocolos mejoran condiciones de rayas de río en cautiverio
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MEDELLÍN, 22 de octubre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

En Colombia, el comercio de rayas como especies ornamentales aumentó de forma significativa entre 1993 y 2008, al pasar de 22.343 a 60.000 animales exportados por año.

La cadena de comercialización inicia con la pesca artesanal y pasa por tres eslabones: centros de acopio, distribuidores nacionales e internacionales, y tiendas de mascotas.

Durante este tránsito, las rayas se someten a cambios en los parámetros físicos y químicos del agua, diferentes a los de sus ambientes naturales, lo que les genera estrés e incluso la muerte: la especie Potamotrygon magdalenae ha registrado tasas de mortalidad entre 20 y 80 % en la comercialización, es decir que de cada 100 individuos pueden morir entre 20 y 80.

El biólogo con énfasis en Biología Marina José Gabriel Pérez Rojas, en su tesis de Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) “Herramientas para la valoración del bienestar animal de la raya de río Potamotrygon magdalenae en cautiverio”, caracterizó y evaluó dichas variables en esta especie endémica de Colombia, restringida a las cuencas de los ríos Magdalena, Cauca, Atrato, Catatumbo y San Jorge.

El análisis del estado corporal (componente físico), de constantes sanguíneas (componente fisiológico), y del comportamiento (componente etológico) de la especie en un sistema de confinamiento, es la primera aproximación a la implementación de un protocolo de bienestar animal para evaluación de elasmobranquios (peces de esqueleto cartilaginoso) en cautiverio, usando como modelo la raya P. magdalenae en Colombia.

Seguimiento a 12 rayas

Para el estudio se utilizaron 12 rayas que se mantuvieron en tres sistemas de cautiverio diferentes entre 2013 y 2017. En el Campus del Río de la UNAL Sede Medellín se diseñó y construyó un sistema de recirculación de agua y filtrado de desechos orgánicos –como residuos de alimentos y excrementos– que permitía tratar el agua física y químicamente.

En 4 tanques de 500 litros de agua se dispuso a dos hembras y a un macho para tener claridad sobre los padres de las crías; el agua de los estanques se mantenía con un pH (grado de acidez) entre 6,5 y 8.

También se les proveía el alimento y oxígeno necesarios, y una temperatura óptima de entre 28 y 30 °C; además, cada 15 días se monitoreó la temperatura, el pH y el porcentaje de oxígeno disuelto. El sistema también incluye monitoreo mediante cámaras conectadas a internet.

Reproducción exitosa

Lo más novedoso del estudio –primero en Colombia a nivel de investigación– fue describir el comportamiento de la especie en cautiverio, para lo cual se aplicó un test para identificar las preferencias entre tres tipos de alimento, sustrato y refugio.

En periodos de aclimatamiento al cautiverio, la especie acepta muy bien la lombriz roja californiana; después se probó una dieta con camarón y pescado congelado, y por último recibió concentrado para peces.

Entre tres tipos de sustrato: un fondo de vidrio como el de los acuarios, un fondo plástico como el de los tanques de agua, y un fondo de arena fina, las rayas preferían el de arena fina porque les permitía enterrarse en él, un comportamiento similar al de la vida silvestre en el lodo, que les aumenta el grado de bienestar en cautiverio.

A partir de la observación remota se estableció que los machos son más activos que las hembras, necesitan espacios más amplios y presentan mayor frecuencia en interacción y exploración.

Como resultado inesperado y probablemente como consecuencia del aumento de las condiciones de bienestar, en mayo de 2015 se obtuvo la reproducción exitosa de la especie en cautiverio por primera vez en Colombia.

Entre julio de 2015 y junio de 2017 se registraron 38 partos con 62 crías (29 machos y 33 hembras), periodos de gestación de alrededor de 3,5 meses, e intervalo entre partos entre 3 y 8 meses.

“Yo diría que la reproducción es el mayor resultado de la investigación; y la innovación del trabajo es aplicar principios de la ciencia al bienestar animal, directamente sobre la evaluación, en este caso de rayas de agua dulce”, afirmó el investigador.

El estudio se desarrolló en el Laboratorio de Modelación Animal (LAMA) con la dirección de la profesora Sandra Clemencia Pardo y la codirección del docente Ariel Tarazona, ambos del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Medellín, en articulación con la Fundación Colombiana para la Investigación y Conservación de Tiburones y Rayas (Fundación Squalus).

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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