Fósiles textiles desentrañan moluscos prehistóricos
Minuto a Minuto

 

 

MEDELLÍN, 02 de octubre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

La Colección Ricol fue recolectada en los años cincuenta por la Richmond Petroleum Company en exploraciones petrolíferas en diferentes zonas del país y tiene más de 8.500 ejemplares fósiles que aún esperan por una clasificación taxonómica y valoración patrimonial.

Para desentrañar este valioso patrimonio surge “Antropolites – Fósiles textiles”, una convergencia entre ciencia y arte para construir réplicas de moluscos marinos que habitaron en Colombia durante el Mioceno medio, hace unos 16 millones de años, cuando la Tierra vivió un calentamiento global que se ha asociado con el aumento de niveles de carbono atmosférico.

Alejandra Ruiz, diseñadora de vestuario de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) y artista textil, adelanta desde 2013 una experimentación plástica de diseño de un nuevo material a partir de polímeros y residuos textiles pre y posconsumo, inspirada en temas geológicos.

A comienzos de este año hizo equipo con la ingeniera geóloga Mariana Vásquez, de la UNAL Sede Medellín, y se contactaron con la paleontóloga Laura Mora, de la UNAL Sede Bogotá, magíster en Ciencias de la Tierra de la Eafit, quien había trabajado con la Colección Ricol. También se comunicaron con la antropóloga Daniela Carvalho, estudiante de la Maestría en Historia y con experiencia en el trabajo con fósiles.

“Conformamos un equipo interdisciplinario lleno de pasión por la divulgación de la ciencia, para acercar a la gente a los materiales patrimoniales guardados en los museos, con técnicas en las que se unen historia, arte, divulgación y geología”, cuenta la geóloga Vásquez.

Su proyecto ganó la “Beca para testeo y validación de bienes creativos en etapa inicial” en la Convocatoria de Estímulos 2020 del Ministerio de Cultura, como propuesta creativa e interdisciplinar que desarrollaría materiales pedagógicos para divulgación científica y apropiación social del conocimiento.

La paleontóloga Mora señala que los materiales producidos por Alejandra simulan muy bien rocas, como una caliza, por ejemplo, y consideró novedosa y cautivadora la propuesta de hacer réplicas de fósiles con textiles reciclados.

Agrega que “era la oportunidad de seguir trabajando con los moluscos fósiles de la Colección Ricol, que tiene buen potencial de investigación, pues cuenta con fósiles de bivalvos, gastrópodos y corales, entre otros, a la espera de ser estudiados”.

El proyecto tiene tres fases: creación, testeo e investigación de mercado. En la primera se elaborarán materiales pedagógicos para uso interno del Museo, para una “Maleta viajera” y para posibles souvenirs museales que se puedan comercializar.

El testeo aparece desde el diseño, cuando utilizan el guión que une las narrativas construidas a partir de lo científico, lo histórico y lo artístico, sobre la Colección Ricol.

En investigación de mercados buscan escalar el proyecto con la meta de terminar los materiales pedagógicos y la “Maleta viajera” a finales de octubre, hacer testeo con producto terminado y el 30 de noviembre entregar el informe final.

Después seguirán trabajando con el Museo de Geociencias en la creación de un “Manual de manejo del material pedagógico”, y con la “Maleta viajera” el Museo podrá llegar a cualquier sitio del país, instituciones educativas, otros museos o empresas que apoyen la divulgación científica.

Lo ideal sería encontrar personas e instituciones que apoyen la elaboración de otras maletas viajeras, para ampliar la labor pedagógica, argumenta el grupo.

Diálogo interdisciplinario

Alejandra Ruiz destaca los procesos de investigación-creación para la generación de conocimiento, porque lo más valioso fue ese diálogo entre disciplinas.

Daniella Carvalho resaltó el aprendizaje conjunto: “nuestro interés es conectar diferentes públicos con estas temáticas, este proyecto es una prueba piloto en la que convergen el arte y la ciencia, acercando y complementando lenguajes”.

“Este proyecto permite avanzar un poco, Laura clasificó taxonómicamente 25 especímenes, pero es un inicio para una colección que tiene 8.500 piezas, un aporte histórico muy importante. Ojalá pudiéramos explorar y estudiar toda la colección”, señaló la diseñadora Ruiz.

Laura Mora agregó que como la Colección Ricol no se ha utilizado en ningún estudio publicado, el proyecto Antropolites es una excelente oportunidad de divulgación científica.

En el proyecto también participan Catalina Suescún, artista plástica de la UNAL, ilustradora, antropóloga visual y museóloga; Beatriz Pérez, artista plástica de la U. de Antioquia y museóloga; Claudia Silva, ingeniera de materiales con experiencia en conservación de la memoria, quien apoya en diseño gráfico y de materiales complementarios; y el diseñador industrial Tomás Hernández, de la UPB, quien hará una apropiación a partir de la fotogrametría y modelos 3D de algunas piezas, porque se busca crear un repositorio digital para acercar los públicos mediante nuevas maneras de apropiación del conocimiento.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
next
prev

Hay 391 invitados y ningún miembro en línea