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PALMIRA, 07 de septiembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Estas fueron algunas de las conclusiones a las que llegaron los panelistas del webinar “La investigación y la formación de investigadores en tiempos de pandemia”, organizado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira y moderado por el profesor Luis Eduardo Ordoñez, de la Institución.

Para Olga Lucía León, matemática de la UNAL Sede Bogotá y docente de la Universidad Distrital Francisco José Caldas, aunque los investigadores se encuentran en un escenario valioso para aprender, han debido enfrentarse, específicamente a cuatro niveles de afectación.

El primero es el ecológico, pues sus ambientes se afectaron, en particular aquellos para obtener información y realizar análisis; el segundo es el temporal-económico, ya que las universidades están disminuyendo plantas docentes por cuenta de la deserción y la baja matrícula; el tercero es el cognitivo-epistemológico, en el que los fenómenos actuales tienen contextos que probablemente las teorías no habían contemplado a la hora de formular herramientas; y el cuarto es el factor socioafectivo, que quizá no sea muy notorio, pero que se debe considerar.

Por las distintas situaciones de la pandemia, en los investigadores se han generado estados de impotencia, ansiedad o temor, tanto por su situación como por la de su familia o de las poblaciones que estudian.

Efectos de la pandemia

Por su parte el doctor José Ernesto Mancera, director Nacional de Investigación y Laboratorios de la UNAL Sede Bogotá, comentó que “hicimos una encuesta a toda la comunidad universitaria de las nueve sedes, con énfasis en los grupos de investigación, preguntándoles cómo percibían los impactos de la pandemia”.

Los resultados arrojaron siete problemas: (i) imposibilidad de acceder a la información, (ii) dificultad en los trámites administrativos, (iii) falta de disponibilidad de equipos y conectividad, (iv) personal desvinculado que no alcanzó a ser integrado antes de la pandemia, (v) trastornos psicológicos (diferente en cada persona), (vi) afectación a los presupuestos, y (vii) dificultad para entregar los resultados.

En este contexto, los panelistas debatieron algunas características que consideran deben formar parte de las nuevas maneras de capacitar en la investigación tras la pandemia.

Laboratorios, más allá de las universidades

La ubicación de laboratorios, no solo en las universidades sino distribuidos en una red por todo el país, es uno de los temas que planteó la matemática León, quien además considera importante asegurar la dedicación de los investigadores en formación en tiempo completo, algo que solo se lograría con proyectos y mayor financiación a la investigación.

El profesor Víctor Manuel Gélvez, de la Universidad de Pamplona, hizo énfasis en que en el sistema médico se debe aprender de tecnología, pues con la crisis actual han utilizado estos recursos además de la información mundial para tenerle una respuesta inmediata a la sociedad.

“Se deben hacer fuertes inversiones en tecnología y digitalización de procesos que permitan el uso de la información en tiempo real, y la creación de realidades aumentadas”, considera el profesor Gélvez. Esto, sumado a la formación en valores, sostenibilidad y sustentabilidad, y de que las universidades cambien su visión individualista de querer ser un mundo aparte; por el contrario, es necesario compartir la información para que se use en beneficio de la sociedad y en aras de salvaguardar la vida.

Otro aspecto importante planteado en esta discusión fue el tiempo, sobre lo cual el doctor Mancera advierte: “la vida actual nos obliga a ir muchísimo más rápido; sin embargo, la formación de los investigadores estará orientada a contestar no solo las preguntas actuales, sino las del futuro, y es allí donde debe existir la posibilidad de tomarse un tiempo para reflexionar, analizar y reelaborar”.

En este webinar también participó el ingeniero agrónomo de la UNAL Rubén Darío Estrada, economista de la Universidad del Valle, quien considera que se “debería cambiar la forma de hacer política e investigación: no ‘de arriba para abajo’, como suele ocurrir, sino al contrario. Esto significa hacer que las comunidades analicen cada vez más su situación y hagan propuestas viables”.

Así mismo, el profesor Óscar Chaparro Anaya, decano de la Facultad de Ingeniería y Administración, enfatizó en la responsabilidad que tiene la comunidad académica de transformar al país, e invitó a profesores, investigadores y estudiantes a ser líderes y generar cambios desde sus disciplinas.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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