Inventos originados en el sueño. Así resuelve problemas el cerebro mientras dormimos
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16 de agosto de 2020

ConoSer Bien


Un sueño no se hace realidad mágicamente: se necesita sudar, determinación y trabajo duro.
Colin Powell

Hay un dicho popular que indica que cuando tenemos que tomar decisiones importantes primero hay que “consultarlo con la almohada” y posteriormente decidir. Es bien sabido que mientras dormimos, nuestro subconsciente sigue analizando aquellos temas que nuestro consciente no ha logrado resolver.

Esta claridad mental que se presenta mientras dormimos, nos permite muchas veces solucionar un problema o resolver una incógnita que nos estuvo dando vuelta en la cabeza todo el día. Pero el poder del sueño ha ido más allá, ya que varios descubrimientos científicos importantes se han logrado mientras los autores de las ideas estaban dormidos.

Según los psicólogos de la Universidad de California, el sueño mejora la capacidad de llegar a soluciones creativas para resolver problemas ya que ayuda al cerebro a relacionar ideas y recuerdos estableciendo conexiones entre ellos.

El doctor Jeffrey Ellenbogen, neurólogo de Harvard Medical School y director del laboratorio del sueño del Hospital General de Massachusetts, descubrió que el sueño es fundamental en el período de incubación de ideas. Según este experto, las personas que duermen adecuadamente tienen un 33% más de probabilidades de conectar ideas aparentemente no relacionadas.

Varios son los inventos producto del sueño, ejemplo de ello la Tabla Periódica de los Elementos. Fue el sueño de Dimitri Mendeléyev (1834-1907), químico ruso que estaba obsesionado con la idea de ordenar los elementos basados en sus propiedades químicas. Sin embargo, no lograba encontrar un patrón. Todo eso cambió una tarde de febrero, en 1869, cuando el experto trabajaba arduamente en su proyecto y se quedó dormido en su escritorio, exhausto.

Mendeléyev comenta: “vi en un sueño una tabla en la que todos los elementos encajaban en su lugar. Al despertar, inmediatamente anoté todo en una hoja de papel", reveló el químico en su diario. Su creación fue la primera tabla periódica ampliamente reconocida.

De manera similar, en 1936, el fisiólogo alemán Otto Loewi (1873-1961) recibió el Premio Nobel de Medicina por sus contribuciones al conocimiento de la transmisión química de los impulsos nerviosos. Pero quizás nunca hubiera recibido esa distinción ni sería conocido como el "padre de la neurociencia" si no fuera por sus sueños.

A comienzos del siglo XX Loewi había desarrollado la teoría de que las señales nerviosas posiblemente se transmitieran usando instrucciones químicas. Pero no encontraba cómo probar su idea. En 1920, tuvo un sueño en el que encontraba la manera de probar su teoría. El médico contó que se despertó en medio de la noche y anotó lo que había soñado. Fue así como el fisiólogo descubrió que las células nerviosas liberan sustancias químicas (neurotransmisores) en los sitios en los que se unen con otras neuronas o músculos, lo que revolucionó la neurociencia.

Otro descubrimiento importante producto del sueño es el descubrimiento de la Insulina. El investigador Frederick Grant Banting, médico canadiense y premio Nobel de Fisiología y Medicina, soñó con un experimento que dio origen al descubrimiento de la insulina.

Así mismo, la máquina de coser fue concebida en un sueño por Elias Howe, inventor estadounidense. Él se esforzaba para resolver el problema del diseño de las agujas para máquinas de coser, hasta que en un sueño vio a una tribu que le atacaba con lanzas. Howe prestó especial atención al hecho de que las lanzas tenían ojos, lo que le sirvió de inspiración para el actual diseño de las agujas.

También los campos de la paleontología y la zoología se vieron beneficiados por la magia reveladora del mundo onírico. El suizo Louis Agassiz (1807-1873) un día, en 1840, mientras compilaba su voluminosa obra "Poissons Fossiles" -un listado de todos los peces fosilizados que fueron hallados- Agassiz encontró un espécimen en el interior de una piedra.

Después de dos semanas de analizarlo, una noche tuvo un sueño en el que se le reveló la forma exacta del pez fosilizado. Con la ayuda de lápiz y papel al lado de su cama antes de irse a dormir, dibujó un mapa onírico, el paleontólogo con la ayuda de éste, pudo recortar la piedra en los lugares exactos para revelar al esquivo pez, que así pudo ingresar a su famoso libro y ser parte de la historia de la ciencia.

Muchos son los inventos y las decisiones, amable lector, que a partir de un sueño han llegado a convertirse en algo muy real. Por lo tanto, cuando tengamos una dificultad, consultémoslo con la almohada y tal vez hasta lleguemos a inventar algo. ¿O no lo cree así?

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com