Así surgió y por esto conmemoramos el Día Mundial de la Alegría (Artículo)
Minuto a Minuto

 

 

 

2 de agosto de 2020

 

La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro
Benjamín Franklin


Ayer, 1 de agosto, se celebró el Día Internacional de la Alegría. Esto con el objetivo fundamental de reflexionar sobre este sentimiento, que nos genera bienestar emocionalmente hablando y así tratar de mantenerlo todos los días.

Uno de los mejores sentimientos que se pueden percibir en la vida, es el sentirse alegre, pues esta sensación provoca tener un buen ánimo, sonreír, disfrutar la vida, entre otras cosas. Por ello, en 2010, el colombiano Alfonso Becerra, decidió que se debía de instaurar el 1 de agosto como el Día Internacional de la Alegría. Día en el que muchas personas empiezan sus vacaciones.

Becerra presentó este proyecto en el marco del Primer Congreso de Gestión Cultural Chileno justificando que, si existen días para conmemorar días históricos, políticos, religiosos, comerciales, deportivos, entre otros, era necesario reconocer este sentimiento, la alegría, que hace bien a todos los seres humanos.

Expertos psicólogos definen a la alegría como una emoción pasajera que se manifiesta por medio de la risa o la sonrisa, aunque también es cierto que la alegría provoca manifestaciones de todo tipo, desde saltos, aplausos, bailes, etc. Cada persona la manifiesta de forma diferente.

Se define la alegría como un sentimiento de placer producido normalmente por un suceso favorable que suele manifestarse con un buen estado de ánimo, la satisfacción y la muestra inconfundible de este estado es que se dibuja una sonrisa en los rostros de las personas.

La palabra alegría proviene del latín, “alacer, alacris” y su significado corresponde a “rápido, vivaz o animado”. San Isidro de Sevilla (560-636) dice: Alegre viene de alacer -que tiene velocidad y carrera y habla como si tuviera alas.

Para los científicos la alegría no es más que una serie de procesos bioquímicos que va tomando forma a medida que se producen cambios en el exterior. En psicología se observa la alegría como un estado de excitación interior, un placer que produce felicidad y expande todo lo positivo que guardamos de dentro hasta fuera.

Hay determinadas cosas que suelen provocar alegría a cualquier persona del mundo como: Una caricia, sonrisa o abrazo de un ser querido; una música o una buena película; la risa de un niño; un éxito en los estudios o en el trabajo; compartir tiempo con amigos o seres queridos; superar una enfermedad o un reto; una buena comida o un buen postre; un helado; jugar, correr, saltar; estar en contacto con la naturaleza; ir al cine o al teatro.

Y aunque la celebración no es exclusiva de México, los mexicanos tenemos formas únicas de expresar sus momentos alegres como: las sonrisas contagiosas, la musicalización especifica de sus momentos de emoción, organización de reuniones para celebrar noticias alegres, etc.

A propósito de la alegría, en México existe un típico dulce que desde el siglo XVI se le conoce con ese nombre de “alegría” está hecho con semillas de amaranto, miel o piloncillo y algunos frutos como pasas o nueces. Anteriormente lo mezclaban con agua miel. La alegría de Tulyehualco fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México en septiembre de 2016.

El amaranto es originario de México y desde tiempos prehispánicos, además de formar parte de la dieta de los indígenas, se utilizó como moneda de cambio y con fines ceremoniales, para lo que realizaban figuras de amaranto y miel para ofrecerlas a los dioses. Las alegrías se han convertido en la forma más popular de consumir el amaranto, estos dulces se preparan tostando e inflando las semillas de la planta que posteriormente se mezclan con miel o azúcar, la mezcla se moldea en diferentes formas y se empaca para su venta.

Sobre el origen del nombre de este dulce, se dice que había un Franciscano llamado Fray Martín de Valencia que llegó a Xochimilco con algunos misioneros y un día al estar en un cerro y al intentar prender una fogata, utilizaron varas de amaranto para prenderla y de pronto éstas comenzaron a tronar y a volverse a un color blanco. Esto les causó tanta curiosidad y alegría que empezaron a cantar y bailar alrededor de la fogata.

Y es que en el proceso de producción de este típico dulce, el primer paso es tostar las semillas en un comal para que, precisamente, se tornen color blanco y se tuesten. Cuando las semillas están en el comal para tostarse parece como si estuvieran “brincando de alegría” y de ahí surge el nombre de “alegría”.

Espero haya tenido un feliz Día de la Alegría, con alegría, amable lector.

 
Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com

 

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