Humana y oral escénica la Peña de los Juglares 2019
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23 de junio de 2019

 

La Edición Especial en Madrid de la mítica Peña de Los Juglares (cumpliendo 45 años a partir de su antecedente de unos meses La Peña Literaria en La Habana, o cumpliendo 44 ya de sí con la conjunción en 1975, en la capital de Cuba, de los cubanos la compositora y trovadora Teresita Fernández y el poeta periodista y hombre de la escena Francisco Garzón Céspedes -a quienes se puede escuchar en grabaciones de aquella época en You Tube hoy remasterizadas por Sony Music), y en este 2019, Peña en celebración de los próximos 72 años de este juglar creador, fue recién en Madrid -Centro Educativo y cultural Babilum-un suceso relevante y único de humanidad y oralidad escénica con los poemas anécdotas y cuentos orales de Garzón Céspedes y las conversaciones escénicas y cuentos orales de su “familia” -varios de los narradores y de las narradoras que llevan décadas a su lado, desde el tan premiado en España y México artista oral y escritor mexicano José Víctor Martínez Gil -que firmó ejemplares de la segunda edición de su Cuentos pequeñitos para niñas, niños y más hasta los españoles igual de lo mejor del mundo María Luisa Aranda, Eduardo Ares, Manuel Felipe Pérez, Yolanda Rodríguez y Elena Villarroya; así como las anécdotas y canciones del magnífico compositor, cantante e instrumentista David Carretero; también con los refranes dichos por numerosos asistentes de un público desbordado, conocedor y fervoroso.

Garzón Céspedes, entre más -como el humor de varios cuentos de la tradición oral universal- estrenó a viva voz su poema más reciente e inédito que reproducimos:

no me perdono

Francisco Garzón Céspedes

acepto ser de espuma, de polen o de acero,

pero no ser ceniza, barro o burbuja,

acepto ser catapulta, pero no piedra inerte,

acepto ser el culpable, pero no el enemigo,

acepto lo que se necesite,

pero no desamparar, desproteger, resignarme o absolverme,

porque lo que no me perdono es haber elegido los caminos

con tanta imprevisión, tantas inestabilidades y tantos riesgos,

ni siquiera por bondad y entrega me perdono;

a vosotros, por el contrario,

a vosotras y vosotros: amigas, amigos, amor, cariños,

compañeras y compañeros,

plena y absolutamente, os lo comprendo todo.

las luciérnagas son responsables de luces y poderes.

y explicito que: me disculpo, pero no me perdono.

Garzón Céspedes firmó numerosos ejemplares de sus libros salidos hace solo unos días de imprenta (Ediciones COMOARTES): Historia del hombre de la calle y otras desnovelas -que reúne tres de sus novelas hiperbreves- y Eliza y el despatarrado ó Acaso me vas a contar cómo tiembla el corazón, de la que leído su manuscrito el gran escritor Froilán Escobar escribió:

“Sí, de lo editado e inédito, la mejor novela de F. Garzón Céspedes es Eliza y el despatarrado. Con personajes y estructura que son-es todo un hallazgo, desbordan los cauces de lo ya hecho. Por tal razón, pienso, debe publicarse, darla a conocer cuanto antes.

Me leí la novela de un tirón. Sin parar. Sin respirar. Atrapado por el propio aire que crea la novela. Genial la construcción de los dos personajes (el despatarrado y Eliza), cuyas biografías se anudan en el escenario con los detalles (con el chocolate en primer plano, con el cine como telón de fondo, como un espejo) de una manera casi manierista, pero con esa dosis de recreación de los entresijos humanos del deseo que se presentan con morbosa belleza. La vida de uno crece en la vida del otro. Las cuales, a su vez, crecen en espiral. Se acercan más y más. Ahondan en sí mismos y en la historia con un registro que, por sórdido o perturbador, porque las cabezas se cercenan puedan rodar la una hacia la otra, o porque “las obsesiones punzan como peces espadas sueltos por el cerebro”, es como un dictamen psiquiátrico. Lo cual se subraya con la dislocación o transposición temporal que se explaya con maestría en la sugerencia, en lo que está debajo, en lo que se oculta u ocultan u omiten los personajes, especialmente Eliza que, en ese juego de contrapunto pasa a ser el centro y el argumento. O en el que, casi obsesivamente, por ese otro contrapunto del movimiento de las piernas, como mecanismo de acercamiento sexual, de asedio, de apropiación (o de estertor animal acorralado por el espanto) pasa el despatarrado a ser el protagonista. Es una toma y daca constante. La historia se pelotea. Se acrecienta. Se reconstruye. Se recomienza. Una y otra vez. De uno al otro. Sin cesar. En cada capítulo. Sin parar en el ahondamiento. En las contradicciones. En las dudas. En los miedos o brutales espantos. Hasta el punto de que, por la “inversión” de los tiempos al principio, pudiera no saberse bien en cuales de los dos transcurre la historia. La vida como espectáculo. Siempre vista en el escenario. Como representación hermosa y dolorosa. Simultáneamente. Por ese constante rewing o imparable recomenzar de la vida de los personajes. A lo largo de las páginas de la novela, por la intrincada nitidez y precisión de la minuciosa introspección en los diferentes escenarios, llegué a pensar que lo que se oculta, en Eliza y en el despatarrado, pasa también, de una dislocada manera, por la propia biografía del autor.

Convierte así, Francisco, la novela en una poética, en un hondo registro del ser humano con sus contradictorias y terribles y hermosas esperanzas. Está, sin duda, entre sus mejores textos. Gracias. /Froilán Escobar.”

La Peña de Los Juglares 2019 y sus artistas, totalizadora y próxima, de la confianza, fue este mes 2019 en Madrid y cerca de la Glorieta de Quevedo el más resplandeciente de los ámbitos y marcos de presentación.


Gabinete de Prensa COMOARTES

 

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