Comentarios sobre "Abrázame y otros poemas" de Joel Samperio Tepale
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16 de junio de 2018

(Reflexiones)

Abrázame, palabra que le da sentido a nuestra soledad, calmando o exacerbando la angustia de la existencia, ese sentimiento de lejanía que nos impele a buscar dentro de nosotros mismos a ese alguien que al tocarlo detenga nuestra vertiginosa caída en los abismos de la oscuridad. La poesía es ese abrazo impalpable, siempre ambiguo; apresurado y nostálgico, esperanzador.

El sentimiento amoroso teje brazos de poesía con lazadas de dolor.

El poeta Joel Samperio alude y personifica a la ausencia, dotándola de lluvia y viento que conforman el clima propicio donde la furia desata los nudos ignorados del alma:

ABRÁZAME

Cuando nadie esté alrededor
segura que no habrán de molestarte
bajo la pertinaz lluvia
entre la cólera del viento
que lastima tu cuerpo;
deshazte del velo que cubre tu cuerpo
y grita el dolor acumulado.

Deshazte de esa rabia contenida
en los años de ausencia,
que se la lleve el viento,
que se pierda con la lluvia
por los poros de la tierra.

Joel Samperio T

La tierra como destino; muerte y resurrección, donde la mujer indulta su dolor; la ira como la última exhalación une a los amantes en la pasividad del recuerdo.

El cielo y el infierno se convierten en una llama que abraza, extinguiendo el momento y su temporalidad. En el éxtasis los cuerpos se elevan donde los sentidos explotan y en cascada se derriten. Las cenizas descansan, expelen chispas, despiertan anhelantes al principio álgido y puro donde la piel se yergue al ensayar la pequeña muerte.

El beso responde al llamado trémulo de los dedos. Los techos se abren y todo es nube abrazadora y los amantes regalan la búsqueda de su existencia cuando en la ceguera extrema resplandece el Albo alcatraz.

Y un insecto sobrevive en un costado del cuarto, sigue la línea que el fuego engendro en las esquinas, apenas es un pecho que busca alimento para que crezcan sus angustias.


RENUNCIA AL CIELO Y AL INFIERNO

Abrázame.
Y mis manos se hunden en el entramado de tu pelo.
Revolotean alas de gaviota
y resbalan por las olas de tu cuerpo,
hasta el borde de tus nalgas.
Allí discretamente
tus manos le susurran a las mías,
que las asalten y las tomen prisioneras.
Es el último recorrido y no lo sabes,
de sombras se puebla la tarde
la ciudad exhala su último gemido.
Soy la sombra de aquello que tú amas
el insecto que bebe el cáliz de cada poro de tu piel
y el que al saciarse de ti
apura con deleite su propia muerte.

Joel Samperio T

Y el poeta Joel Samperio crucifica al amor, derrumbando las murallas que limitan la relación a un encuentro prolongado y el tacto son alas que rosan la bruma de un cuerpo navegado, escalado por el fantasma del deseo. En el adiós una mano sostiene al tiempo, un rostro sonríe y se puebla de presagios, es el cielo y el infierno que han dejado pavesas que en vano los sentidos intentan extinguir con el olvido.

Octavio Paz nos dice en su libro: La llama doble.

La sexualidad es animal; el erotismo es humano. Es un fenómeno que se manifiesta dentro de una sociedad y que consiste, esencialmente, en desviar o cambiar el impulso sexual reproductor y transformarlo en una representación. El amor, a su vez, también es ceremonia y representación pero es algo más. Una purificación, como decían los provenzales, que transforma al sujeto y al objeto del encuentro erótico en personas únicas. El amor es la metáfora final de la sexualidad. Su piedra de fundación es la libertad.

De eso será responsable.

El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.
Jean Paul Sartre

DIÁLOGO CON DIOS

Aletargado en el viejo camastro, dócil
he renunciado a ser yo; enfermo y débil
me levanto cargando el peso de la impotencia
un falso arrepentimiento por lo que he sido.
¿Dónde estás? ¿Hacia qué lugar desconocido
debo dirigir mis pasos?
Miro mi rostro entre las aristas y cuarteaduras
del espejo.
La imagen y semejanzas son tuyas
no debo acatar tu voluntad
sino la mía. De eso seré responsable.
Un viento frío azota por la ventana de mi cuarto
y el canto triste de un pájaro anuncia tu llegada
si es tarde o demasiado temprano qué importa
los dos somos lo mismo: también la muerte.

Joel Samperio T

El poeta Joel Samperio se distrae y dialoga con Dios o es Dios tal vez quien se presenta oportuno en su letargo. El tiempo entonces no tiene sentido, inmóvil olvida por instantes su origen divino, cae de bruces ensayando la enfermedad como antesala de la muerte y es entonces que encara a Dios. En las hendiduras del espejo roto mira sus ayeres; días sucedáneos, recuerdos acumulados de voluntades sometidas, libres, encalladas al hombro de Dios y es así que los enigmas de la vida no tienen solución…
Ya vendrá la muerte y Dios.

DIÁLOGO CON DIOS

Aletargado en el viejo camastro, dócil
he renunciado a ser yo; enfermo y débil
me levanto cargando el peso de la impotencia
un falso arrepentimiento por lo que he sido.
¿Dónde estás? ¿Hacia qué lugar desconocido
debo dirigir mis pasos?
Miro mi rostro entre las aristas y cuarteaduras
del espejo.
La imagen y semejanzas son tuyas
no debo acatar tu voluntad
sino la mía. De eso seré responsable.
Un viento frío azota por la ventana de mi cuarto
y el canto triste de un pájaro anuncia tu llegada
si es tarde o demasiado temprano qué importa
los dos somos lo mismo: también la muerte.

Joel Samperio T

Cito del libro del desasosiego de Fernando Pessoa:

Sin ilusiones, vivimos apenas del sueño, que es la ilusión de quien no puede tener ilusiones. Viviendo de nosotros mismos, nos disminuimos, porque el hombre completo es el hombre que se ignora. Sin fe, no tenemos esperanza, y sin esperanza no tenemos propiamente vida.

Al poeta lo pueblan los polvos del camino, y su arte esta forjado con los paisajes de su tierra: Cuanalá, Municipio de Juan C. Bonilla, donde creció alimentado por la voz de su abuela: Lucía Tepale, mujer sabia, dueña de memorias; herencias del poeta.

Y es así que escribe en prosa sus memorias del corazón denunciando el rostro poderoso de la ambición:

ENTRE DOS FUEGOS

(Sangre contra sangre)
Bajo este cielo azul que envuelve a nuestra tierra
con las riquezas que envidian los extraños
y dejamos que sea privilegio de unos cuantos,
porque no la alcanzamos a comprender.
Desde el norte hasta el sur
del oriente al poniente, y más allá de las fronteras.
Por cielo y por mar, en túneles y mar adentro,
En cavernas y ríos, desiertos y selvas:
ellos escogieron pelear.
Unos con las armas de la ambición y del dinero,
con caballos de miedo, chantaje y soborno
cabalgan con las drogas, la prostitución, las mercancías
piratas y sus asociados; la pornografía infantil, la
pederastia.
Seguidos por un río de gente que heredó: la pobreza
ancestral, la ignorancia del derecho, el desempleo
el hambre y la miseria que nos han dejado.

Joel Samperio T

Entre rutinas, metamorfosis, máscaras, libre y sin itinerarios navega el hombre que sabe mirar más allá de las leyes humanas, que ha llevado los libros de Derecho en el portafolios de la vida y abrazado al pecho el libro de las alas…

La poesía.

Leticia Díaz Gama (8 de junio de 2018)
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