EL EDUCADOR LATINOAMERICANO ANTE EL CONOCIMIENTO ESTANDARIZADO
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Ponencia presentada en el Panel: "Docencia y Existencia", realizado en Noviembre 25/2004 en el V Encuentro Nacional de Docencia e Investigación en el Nivel Medio Superior, organizado por el COBAEP:

“El educador latinoamericano ante

el conocimiento estandarizado”

   

José Guadalupe Sánchez Aviña[1]

   Ponencia presentada  en el Panel: “Docencia y Existencia”, realizado en Noviembre 25 / 2004 en el 5º ENCUENTRO NACIONAL DE DOCENCIA E INVESTIGACIÓN EN EL NIVEL MEDIO SUPERIOR, organizado por el COBAEP . 

INTRODUCCIÓN

 Agradezco a la Comunidad Académica del Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla, esta magnifica oportunidad de ir al encuentro de los otros en la búsqueda de ser mejor; mi participación, es la participación de alguien que en el ejercicio permanente de reflexión sobre las condiciones que una persona dedicada a la educación, en el más amplio y profundo de los sentidos, debiera reunir de acuerdo a las exigencias del compromiso socio-histórico-cultural que hereda; se dirá (sobre todo en estos tiempos) que lo aquí planteado resulta utópico, y tendrá razón, ya que esa es precisamente la idea, pretende contribuir al esclarecimiento de un horizonte utópico que nos guíe en la labor educativa recobrando su esencia y así nos brinde esperanza.

 

 

 

Desechando por completo el afán de demostración pretendo establecer un discurso razonable más que racional, aprovechando el foro para compartir mi pensamiento y sentimiento sobre el tópico que hoy nos reúne aquí. Espero contribuir en algo a construir, o tal vez el recobrar, esa educación de nosotros y para nosotros, basada en principios de universalidad.

 

 

El abordar la problemática que encierra la educación, cualquiera que sea su modalidad, nivel o contexto, invariablemente exige reconocer la complejidad que le identifica y da sentido, cualquier elemento por aislado que pareciera, es determinante en la conformación de su totalidad, por lo que habrá que permanecer atentos.

 

 

Conocimiento Estandarizado y Educador Latinoamericano son por sí mismas dos categorías que merecen análisis por separado, sin embargo, sin pretender agotar el tema, aquí se intentará ligarlos a través de una pregunta directa:  ¿Cuál es el papel que debe tomar el educador latinoamericano ante el advenimiento de lo que aquí podríamos denominar escuela planetaria?, veamos.   

LA SOCIEDAD

 

 

La sociedad actual se podría caracterizar, entre otras cosas, por la alta velocidad de los cambios tecnológicos, el creciente uso de las comunicaciones y las nuevas tecnologías de la información, el incremento de las redes y el trabajo en éstas y desde luego por nuevos requerimientos educativos y laborales.

 

 

En lo económico, factor fundamental de la nueva sociedad, se nota un importante cambio en la estructura del capital, se presenta una nueva forma de distribución y del consumo, se establece como indispensable la capacidad de la constante renovación y ampliación del conocimiento para dar respuesta eficiente a las exigencias del mercado.  Las empresas se constituyen basadas en el uso intensivo de los entornos virtuales para establecer nexos con clientes, proveedores y otras empresas y en su capacidad de operar en todas partes al mismo tiempo, es decir, son diseñadas para su inmediata adecuación a las condiciones permanentemente cambiantes del entorno.

 

 

En lo que respecta al capital humano que opera esas empresas, se les requiere un nuevo perfil, el manejo de las nuevas tecnologías de la información es indiscutible, capacidad para trabajar en equipo y entornos de colaboración a distancia, y la habilidad para auto capacitarse y auto entrenarse continuamente.

 

 

Esta condición de exigencia laboral se proyecta hacia la educación, por lo que si en tiempo atrás, tal vez, lo aprendido por una persona durante su vida no cambiaba por lo menos en su generación, hoy, una persona tiene a lo largo de su existencia, la necesidad de adaptarse, en más de una ocasión, a las condiciones establecidas por los profundos cambios que mueven a la economía y con ello a la sociedad.

 

 

En el nivel operativo, la estructura y funcionamiento de la escuela como institución se transforma, el aula deja de existir como espacio real y se convierte en virtual, rompe con los referentes tradicionales del tiempo y del espacio, quien se prepara en este nuevo sistema, determina, de acuerdo a sus preferencias y necesidades, dónde, cuándo y cómo accede a ese conocimiento, se habla de acceso global;  atrás quedaron los ratos de encuentro en los espacios comunes de la escuela, las clases del profesor, los debates en clase, la participación política durante la etapa estudiantil.

 

 

El proceso que nos ha traído hasta este momento en la historia, se puede reflejar en cuatro grandes momentos:

 

 1.-       Implantación del gran capital especulativo transnacional y anónimo;2.-       Transformación adaptativa de todas las instituciones, las educativas entre ellas, a las nuevas necesidades;3.-       Promoción del miedo ante figuras como el terrorismo y sus consecuencias para todos, sobre todo para la seguridad nacional; y,

4.-       Establecimiento de significados y valores acordes con su doctrina como fundamento de aspiraciones individuales y sociales para todos.

 

  El CONTEXTO LATINOAMERICANO

 

 

Una insoslayable brecha entre los países desarrollados industrialmente y aquellos que no lo están, situación que se proyecta en profundas desigualdades al interior de los países que como los Latinoamericanos se sumen en una penosa economía de sobrevivencia;  la imposición de una visión del mundo por sobre las demás, traducida en un alejamiento cada vez mayor entre los hombres; y, una competente educación de la ficción, promotora de la cultura del silencio, son algunos de los rasgos de una sociedad global que sirven de marco a lo que hemos de llamar estandarización del conocimiento, entendiendo por éste, la tendencia a la adopción de un modelo establecido bajo normas convencionales que da homogeneidad tanto al proceso, al producto y a quienes participan en él (incluidos estudiantes y docentes por supuesto).

 

 

Al parecer, hoy la educación en Latinoamérica se debate entre lo prometido por el mundo global promovido por agencias internacionales y la visión del mundo construida histórica y contextualmente, ésta situación de por sí complicada, encierra verdaderas dificultades regionales, pues habrá que agregarle la actuación de un estado intervensionista y controlador.

 

 

Latinoamérica presenta condiciones diferenciales respecto a otros escenarios regionales, en especial al anglosajón cuya lectura de la realidad intenta prevalecer mundialmente, esto obliga a establecer una identidad que no sólo recobre sus orígenes sino que nos proyecte a un futuro que sea realmente el nuestro.

 

 

Latinoamérica es una realidad común para una gran cantidad de hombres de habla mayoritariamente española y portuguesa que habitan parte de América; es un contexto existencial que plantea diferencias fundamentales frente al mundo Norteamericano y el mundo Europeo, en Latinoamérica los elementos fundamentales son la historicidad y la cultura, es decir el espacio y el tiempo en donde se vive; esto es importante de considerar pues la educación deberá ser vista como acción cultural que es susceptible de transformación para romper con la idea de que la educación es movilidad social.

 

 

        Dentro del elemento político de la sociedad, existen hechos significativos para la América latina, como es el hecho de que aún cuando para muchos la década de los ochenta es la década perdida, y tal vez tengan razón, si sólo se refieren al elemento económico y para los grupos que ostentan el poder, ésta es una década en la que aparece vigorosamente un nuevo actor en el terreno de lo social y que es precisamente lo que la hace valiosa.   En esta década aparecen y consolidan movimientos sociales y populares que van dando rostro a una nueva sociedad civil que se aparta de la dirección vertical y descendente y se caracteriza por amplias bases de participación generadas en dirección ascendente.

 

 

 

Movimientos indígenas, de las mujeres, de los jóvenes, ecológicos, de defensa de los derechos humanos entre otros, dan origen a un nuevo actor social que ha de convertirse en el nuevo sujeto histórico que busca construir el nuevo poder desde la sociedad civil <>.

 

 

           Esta nueva sociedad civil se constituye en una  comunidad con valores, actitudes e intereses acordes a sus realidades concretas regionales,  sin embargo les da una identidad como respuesta ante amenazas comunes.

 

 

Esta situación exige la adopción de proyectos propios con amplia participación y que formen parte de un proyecto nacional que se inscriba en escenarios más amplios.  .

 

 

Este esquema de nueva sociedad presenta a individuos que rechazan su papel de consumidor pasivo e incorporado plenamente al paradigma de la globalización desde arriba, lo que posibilita la defensa de la diversidad cultural ante la amenaza de la globalización.

  

SU LLEGADA A MÉXICO

 

 

Ese gran proyecto de la modernización compuesto de tres elementos:  a) Lo económico, entendido como industrialización y promoción del capitalismo y de su mercado mundial; b) Lo político basado en el liberalismo, el individualismo y la democracia burguesa; y, c) Lo cultural con la supremacía de la razón y del pensamiento científico, encuentran en México raigambre en etapas tan tempranas como el siglo XVIII inspirando las ilusiones de la elite Criolla impulsora del movimiento de  independencia, posteriormente en 1867 durante la restauración de la república representó la señal de que se conducía el País por el camino correcto, consolidando la idea durante finales del siglo XIX y principios del XX con la conducción del Porfirismo; etapa muy importante en el País ya que se inicia el cuestionamiento de la pertinencia del modelo concluyendo con el movimiento de revolución mexicana, hechos que solo consolidaban la nueva versión de la promesa modernizadora del País visible en los nuevos planes sexenales de gobierno y significativamente innovador en la expansión de la educación para dar acceso a grandes cantidades de mexicanos como plataforma para su incorporación a la modernidad, y de ahí hasta nuestros días.

 

 

Esa tendencia mundial de la estandarización de la curricula y su administración, tiene manifestaciones de manera clara en el contexto mexicano actual;  permitan describir brevemente el proceso en tres actos:  Primero: Se decide lograr un modelo que opere a bajo costo y que sea sencillo de administrar; Segundo: se diseña un plan para hacer uso óptimo de las instalaciones con que se cuenta, se prescinde de instalaciones superfluas o no rentables (considerando que se atiende a individuos que les urge llegar o ya están instalados en el mercado laboral); y, Tercero: se reduce el tiempo del semestre, se reduce el número de materias a cubrir eliminando las correspondientes al área de humanidades, y finalmente, a manera de cierre se estandarizan los contenidos.

 

 Es cierto que la sociedad contemporánea se pude definir como una sociedad en donde la generación, comunicación y aplicación del conocimiento, en cualquier ámbito, es un factor determinante para el progreso; sin embargo, también en cierto que no todos viajamos en el mismo barco o por lo menos en la misma sección del barco, así que:  “y sin embargo se mueve”.   

EDUCACIÓN OBJETO SOCIAL

 

 

Para aproximarnos a la problemática de la educación es indispensable el subsumirla en la esencia de la problemática social contemporánea; Si bien la escuela como institución ha permanecido, los elementos que contextualizan su existencia se transforman rápida y permanentemente, así pues instituciones que como la iglesia, el grupo de amigos y la familia entre otros, experimentan profundas transformaciones tanto de estructura como de función, impactan a la escuela como objeto social y le provoca cambios en su estructura institucional.

 

 

Si bien se ha mencionado a la escuela como objeto social, es necesario establecer que representa un componente de esa red de agencias de socialización y que en especial funge como agencia de individuación y constructora de las nuevas identidades sociales; la escuela, aporta al individuo tanto los valores orientadores como miembro de la sociedad, como también indica y desarrolla las actitudes y aptitudes necesarias para el cumplimiento de la función específica que le corresponde realizar.

 

 

         La educación debe entenderse como el proceso que conduce al hombre hacia la libertad a través de la conciencia, preparándolo para manifestar su libertad respondiendo en sociedad.

 

 El sistema educativo en una utopía de sociedad, debe partir de la necesidad de favorecer un clima que propicie humanos que se sepan informar, con la habilidad de aplicar sus conocimientos y con los fundamentos morales que guíen su actitud en la vida.  Se trata de un sistema que desarraigue la competencia estéril y adopte la cooperación en el proceso de interiorización de conocimientos gracias a la experiencia. En un sistema como éste, entre otras cosas, es indispensable considerar un trabajo basado en la investigación y no en la adquisición.  En este sistema educativo se combinan las posibilidades que le aportan por un lado la teoría educativa que guía la actividad educadora, en un marco conceptual que le orienta en el cómo y el con qué, en qué medio y a quién y, por el otro, la filosofía educativa ofreciendo un conjunto de reflexiones que fundamentan la praxis educacional y que permiten vislumbrar el porqué y el para qué.

 

 

 

Se debe educar no sólo para la vida, sino en la vida; que sea la experiencia, el enfrentar nuestras realidades individuales y comunitarias lo que nutra el aprendizaje y nuestra praxis.  Se hace indispensable en este proceso, desarrollar contenidos que le sean propios al educando y sobre todo de su interés. Habrá que avanzar de la educación “para” y “sobre” hacia una educación “con”.

 

 

Se debe plantear como finalidad de la educación, el ofrecer a la sociedad individuos con la capacidad de desarrollar un pensamiento autónomo con la posibilidad de producir nuevas ideas y capaces de avances científicos, culturales y sociales, y sobre todo, hombres en el ejercicio de la conciencia, con visión global pero con acción contextual.

 

 

Habrá que despojar a la educación de su falsa neutralidad y reconocer que va más allá de los “cómos” del aula y la gestión de la escuela y que se enraíza en profundos porqué y para qué, impregnados por un modelo específico de sociedad y de un concepto inspirador de hombre, dimensiones que dan sentido a la tarea.   

EL DOCENTE

 

 

Como elementos necesariamente presentes en toda situación educativa, además de contenidos y procesos, se deben reconocer a los Sujetos: el sujeto que enseñando aprende y el sujeto que aprendiendo enseña: educador y educando.

 

 Ahora bien, por Educador Latinoamericano se habrá de entender el educador que desarrolla su práctica educativa en una institución latinoamericana contextualizada por una economía de subsistencia, con una política del silencio y una cultura occidental sin identidad propia; aquél ser consciente de su compromiso socio-histórico-cultural, que asume responsable su papel de Agente Cultural de Desarrollo y que responde a través de su praxis comunitaria.

 

 

 

Este educador realiza su PRÁCTICA EDUCATIVA en un clima que propicia seres humanos que se saben informar; fomenta la diversidad de pensamiento y se basa en mostrar y no en demostrar;  practica una educación coherente con la necesidad del momento y el futuro; se basa en la cooperación y no en la esterilidad de la competencia; aprende enseñando; su práctica está orientada hacia la investigación; muestra lo que se quiere que el educando aprenda; fomenta el trabajo grupal; no se siente dueño de la verdad; no recurre al autoritarismo sino a su autoridad; está libre de actitudes mesiánicas; aprovecha la experiencia del educando para enriquecer la clase; considera tanto al educando como al educador como sujetos del proceso educativo; y utiliza el método inductivo en su clase.

 

 

 

         En su PRÁCTICA PERSONAL se observa tolerante y activo socialmente; es alguien que expresa lo que siente y piensa y no calla; opta y decide; asume éticamente sus sueños; no es populista ni liderista; no es anárquico ni egocentrista; considera a la escuela como espacio propio de la educación, pero no como exclusivo; la educación se inserta en el contexto económico, político y cultural que lo nutre; ejercita la crítica, la creatividad y es propositivo.

 

  Hasta aquí mi texto, gracias por su atención y quedo atento al diálogo.


[1]José Guadalupe Sánchez Aviña (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es mexicano,  licenciado en Sociología en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Aragón, de la UNAM. José Guadalupe es Maestro en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana Puebla, cuenta con estudios de Administración del Desarrollo Regional, realiza diferentes estudios relacionados con el Desarrollo de las Habilidades del Pensamiento y la Investigación Social, ha sido Coordinador del Comité Técnico de la Comisión Ejecutiva de Investigación de la Federación Instituciones Mexicanas Privadas de Educación Superior, Director de áreas de investigación en diferentes instituciones educativas del nivel superior, Dictaminador en Premios de Investigación a nivel nacional  y cuenta con diferentes publicaciones. Actualmente es docente en la Universidad Iberoamericana Puebla, el Instituto de Estudios Universitarios y la Universidad Anáhuac de Puebla.

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