
17 de diciembre de 2015
Estas fiestas están dedicadas a conmemorar el peregrinar de María y José por los rumbos de Belem, celebramos en México esta tradición desde tiempos de la Colonia.
Cuentan las historias, que José acompañado de María, su esposa; caminaron desde Nazaret hasta Belem para cubrir sus compromisos fiscales, trayecto que les tomó nueve días en concluir, al llegar, la virgen María estaba por dar a luz a su primogénito Jesús, al no encontrar refugio en ningún lugar, la única opción era un establo que una humilde familia les ofreció. Este relato, conocido como posada, se conmemora durante nueve días anteriores a la Nochebuena.
La fiesta se desarrollaba en atrios de las iglesias y se fue extendiendo hacía la vía pública. En un principio la participación de la gente era notoria, se formaban largas procesiones, había luces en abundancia, luces de hogares, adornos iluminados, velas de los peregrinos, etc. Era una fiesta, había festejos y diversión pero cuando era momento de orar, también había respuesta de los peregrinos.
Así se unieron dos perspectivas, lo religioso y lo profano, que se funden en una insólita mezcla de fervor y gozo, lo cual hizo que las posadas mexicanas fueran una tradición única, cargada de misticismo.
Ya en el siglo XIX, las posadas eran parte de las tradiciones, hay reseñas de esos años que hablan de distintos tipos de posadas, por ejemplo: las posadas de la aristocracia, que eran celebradas con gran magnificencia y sin escatimar en nada (decoración, fuegos artificiales, figuras para el nacimiento, etc.) Se dice que en aquellas posadas, los niños vestían túnicas de telas finas, bordadas con finos hilos de plata y oro, penachos de hermosas plumas blancas y zapatitos de satín blanco, con bordados en oro y un sinfín de detalles en finos diamantes y perlas en accesorios como collares, broches y adornos para la cabeza.
También estaban los festejos de clase media, nueve veladas donde se decoraban las casas con heno, pino, faroles en papel o vidrio y el festejo era muy parecido al actual, con la diferencia de la presencia de cohetes y más rezos.
El siglo XX reemplazo al anterior, también los focos de colores a los faroles de papel, la música ya no es en vivo, se tocan discos para amenizar la fiesta, en el lugar de los cohetes se ofrecen a los participantes luces de bengala y se obsequian frutas y cacahuates (colación); en el pasado la colación se repartía en pequeñas canastas de porcelana que se guardaban como recuerdos, tiempo después, se tejían con palma o cartoncillo y se adornaban con papel de china de colores, en la actualidad la colación se reparte en empaques de plástico con motivos navideños.
No todas las familias conservan las tradiciones del pasado, las posadas en particular, las hemos convertido en bailes de salón, donde la razón del festejo no es del todo clara. Valdría la pena rescatar esta tradición, tal como se hace en vecindades o conjuntos habitacionales, donde cada quién se encarga de un aspecto en particular.
Si quieres organizar tu propia posada tradicional, necesitas:
- Los peregrinos (figuritas de María y José)
- Libritos de letanías
- Luces de bengala
- Silbatos (opcional)
Para decorar el lugar:
- Papel picado
- Farolitos de papel
- Nacimiento
Y por último para disfrutar y convivir con todos:
- Colación (frutas, cacahuates, caramelo macizo, etc.)
- Canastas en papel o palma
- Piñata y soga o mecate
- Atole o ponche, buñuelos y/o tamales (OPCIONAL)
Se adorna la casa, el nacimiento debe estar listo al igual que los faroles de papel y el papel picado.
Durante la procesión, los invitados deberán formar una fila y cantar las diferentes estrofas de la letanía, al inicio de la fila deberán ir los Peregrinos (María y José).
Enseguida, los participantes deberán dividirse en dos grupos:
Un primer grupo, permanece fuera de la casa pidiendo posada (representando el trayecto, pidiendo asilo, que José y María pasaron). El segundo grupo, se coloca dentro de la casa para responder a los cantos y dar posada.
Al término del acto religioso, en el que se usan las bengalas y silbatos se reparte: la colación en las canastas, la comida que haya para ofrecer y por supuesto, se rompe la esperada piñata.
Imagen: youtube.com








