Diversidad Sexual, Tradicionalismo y Multiculturalidad
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28 de noviembre de 2014

  - La Historia Jamás Contada -

 
La vida cotidiana práctica de individuos y sociedades transcurre entre dos concepciones o posiciones ideológicas opuestas: el TRADICIONALISMO, que intenta reproducir dogmáticamente las formas de un pasado ya no tanto histórico como mítico y la MULTICULTURALIDAD, que va con el proceso histórico mismo y los cambios que éste introduce en aquéllas a través del tiempo por la acción de sus agentes, los propios humanos, que las establecen, modifican y desechan continuamente, haciéndolas EVOLUCIONAR. (El reconocimiento de este hecho dio origen al aparato legislativo permanente del régimen republicano. Lástima que –salvo honrosas excepciones- los “legisladores” se comporten como cortesanos o acólitos, más deseosos de agradar a sus tradicionales señores, el monarca o ministro religioso, que ir a la par del avance social de su época.)

Lo mismo sucede con las diversas expresiones sexuales, que lo son ya desde el propio sujeto, cuyo repertorio erótico no permanece estático, reproduciéndose a sí mismo toda la vida y en toda ocasión, sino que lo varía, adapta y experimenta, juega –en el múltiple sentido de la palabra- con él. Esta diversidad inmanente, al proyectarse al exterior, se convierte en diversidad objetiva que interactúa con otras, constituyendo entre todas la diversidad sociosexual, un aspecto del conjunto de las relaciones sociales. (Como la GIMNASIA –del griego gimnós, desnudo-, el conjunto de actividades sociales que se realizan desnudos.)

Por eso, etiquetar –palabra clave- como sexualmente diversos sólo a quienes se apartan de una determinada norma arbitraria, a más de ser inexacto, sienta las bases de la discriminación y sus agravantes al señalarlos como esencialmente ajenos al género o generalidad humana, una especie de aliens que habitan entre “nosotros” -¿quiénes?-, punto desde el cual se construye cualquier discurso segregacionista, desde el aparentemente juicioso y moderado –“tolerante”, como se dice con elegancia- hasta el francamente desorbitado que recurre a toda clase de entidades metafísicas –no sólo religiosas- para justificar su persecución y opresión.

La diversidad sexual objetiva, real, es como la existente en cualquier otro campo de la expresión o actividad humana y en principio no tiene que tratarse como algo aparte, con reglas especiales, sino sólo extender EXPRESAMENTE también a ella el derecho, formal y consuetudinario, de vivir con libertad. (Por cierto, un derecho es algo que el individuo puede ejercer o no, pero nadie puede decidirlo por él, ni siquiera un juez, mucho menos un fanático cualquiera de la “pureza moral”, lo que sea que signifique.)

Recapitulando, si bien la diversidad sexual –individual y social- resulta un problema para la ideología tradicionalista, intrínsecamente totalitaria, en la cual la DIFERENCIA es un escándalo, ésta es lo más natural –y esperado- en un ambiente multicultural, donde convergen las más diversas expresiones individuales –incluso las más novedosas y radicales- en todos los aspectos de la vida cotidiana, desde la forma de vestirse, alimentarse, pensar, opinar… hasta divertirse o relacionarse y, dentro de éstas, la de hacerlo eróticamente, desde el contacto, cortejo o equivalentes hasta su culminación carnal. Eso es todo.
 
Fernando Acosta_ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.