Seguridad a toda costa
Minuto a Minuto

13 de octubre de 2014

Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar
un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas
Benjamín Franklin

“Seguridad a toda costa”, lema adoptado por la policía guerrerense en el rescate de tres autobuses que supuestamente fueron tomados de la central camionera de Iguala por estudiantes normalistas rurales provenientes de la comunidad de Ayotzinapa. Hecho que dejó un saldo de seis muertos, decenas de heridos y varios desaparecidos. Entre las víctimas hay tres estudiantes, un joven futbolista y otra persona del equipo “Los Avispones” y un ama de casa que viajaba en un taxi. Se afirma en un comunicado que en los hechos hubo una decena de heridos de bala, entre ellos el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres (SUTCOBACH) y su chofer, quienes recibieron varios impactos.

Desde la mañana del viernes 26 de septiembre, alrededor de 150 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa llegaron a la cabecera de Iguala para realizar una actividad de boteo, la cual tenían la intención de reunir dinero para financiar la marcha del 2 de octubre. “En razón de que los normalistas tomaron tres camiones de la central de autobuses para dirigirse a su escuela, los policías accionaron sus armas contra los vehículos”, confirmó el procurador estatal. Explicó que “el Ministerio Público aseguró las armas y patrullas de todos los policías municipales, ya que se realizarán las investigaciones periciales, con el fin de cotejar los calibres de los efectivos con los que se utilizaron contra los jóvenes”. En contraparte, el representante del Comité Ejecutivo Estudiantil de Ayotzinapa aclaró: “Se estaba boteando, se habló con los choferes de los camiones y accedieron a hacernos el favor, no fue un rapto o amenaza contra un chofer, no lo íbamos a hacer, porque somos estudiantes. Nos subimos a las unidades para trasladarnos a la normal. Los autobuses ya habían bajado a sus pasajeros”.

Lo anterior no es nuevo, como se recordará el 12 de diciembre de 2012, en la Autopista del Sol, en Chilpancingo, fueron ejecutados dos estudiantes. Y el 7 de enero en Atoyac, otros dos jóvenes fueron atropellados, mientras boteaban en la carretera Acapulco-Zihuatanejo.

El término seguridad se puede referir a la ausencia de riesgo o a la confianza en algo o en alguien, proviene del latín seguritas (cualidad de estar sin cuidado), derivado del

adjetivo securus, procedente de la idea de que “no hay ningún peligro que temer”. Es por ello que por seguridad ciudadana se entiende el conjunto de acciones democráticas en pro de la seguridad de los habitantes y de sus bienes. La seguridad ciudadana garantiza que se puedan ejercer los derechos individuales sin impedir a los demás disfrutar de los suyos. El origen del concepto seguridad ciudadana es consecuencia de otro concepto liberal del siglo XVIII, el de orden público. Éste aparece en el artículo 9 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, documento fundamental de la Revolución Francesa: “Nadie puede ser inquietado por sus opiniones, incluso las religiosas, siempre y cuando su manifestación no altere el orden público establecido por la ley”.

La seguridad ciudadana constituye uno de los más grandes retos de México. A través de la “Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU)”, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) detalló que para el pasado mes de diciembre del 2013, 68.0% de la población de 18 años y más considera que vivir en su ciudad no es seguro. Los encuestados manifestaron que en los últimos tres meses han escuchado o han visto en los alrededores de su vivienda situaciones como consumo de alcohol en las calles (69.4%), robos o asaltos (65.2%), vandalismo (57.7%) y venta o consumo de drogas (39.3%).

En virtud de que la seguridad ciudadana es la acción que desarrolla el Estado, con la colaboración de otras organizaciones de bien público, para asegurar su convivencia pacífica, la utilización pacífica y ordenada de vías y de espacios públicos y, en general, evitar la comisión de delitos y faltas contra las personas y sus bienes, es fundamental que en sus protocolos de seguridad se establezcan criterios para evitar el tomar acciones que lleven a la pérdida de vidas humanas, aunque la orden sea “la seguridad a toda costa”, no lo cree así amable lector.

Jorge Rodriguez y Morgado 2Jorge Rodríguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es catedrático universitario, conduce:ConoSERbien en Sabersinfin.com