Niños y Niñas
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Inicia el mes de abril y con ello seremos testigos de muchos festejos que se realizarán con motivo del día del niño. Los gobiernos de todos los niveles incluso han presentado sus programas a realizar. Sin embargo, las condiciones de vida de los niños y niñas en el estado poblano no son las mejores;  de ahí que valdría la pena que todos empezáramos por revisar algunos datos que permitan hacer conciencia en los gobiernos de los tres niveles y en los legisladores, para desarrollar por un lado, acciones de política pública con carácter de permanentes; así como normas, que permitan revertir su situación.

Estos datos los podemos encontrar en la reciente publicación de la Red por los derechos de la Infancia en México, que por sexto año consecutivo ofrecieron en La Infancia cuenta en México 2010. Miradas regionales; donde reportan con 63 indicadores estadísticos, el monitoreo del estado que guardan los derechos de los niños y las niñas.

El estado de Puebla, se encuentra incluido en el reporte de la zona sur-sureste del país, junto con los estados de Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Quintana Roo, Campeche y Yucatán;  región considerada con el menor índice de Desarrollo Humano; con una alta población indígena, con mayor población migrante y ubicada como paso de entrada para el tránsito migratorio que viene de Centroamérica.

Estas características generales de entrada inciden en el desarrollo de los niños y las niñas, y si a ello sumamos  su condición socioeconómica y cultural, que les  limita el acceso a servicios de salud, educativos, de protección, etc. “afecta su sano desarrollo y los posiciona en una situación de desigualdad frente a otras poblaciones. Lo que los orilla a la búsqueda de alternativas que subsanen su condición, insertándose en espacios, donde experimentan violencia y explotación”.

La investigación señala que si bien el maltrato físico, la explotación laboral, el abuso y la explotación sexual  no son exclusivos de la población socioeconómicamente más pobres, es común que una niña o niño con precaria situación económica es más sensible a sufrir este tipo de situaciones que una niña o un niño que tiene cubiertas sus necesidades básicas y se desarrolla en un ambiente saludable, libre de violencia y con fuertes redes de apoyo familiar y social.

De manera que un primer elemento a  retomar es, que en el ámbito de la infancia, se carece de un sistema oficial de información sobre la niñez, insumo necesario para la toma de decisiones en materia de políticas públicas, que sirva de referente a diversos actores sociales que trabajan en programas destinados a niños y niñas.

Varias son las Expresiones de violencia contra niños, niñas y adolescentes, que presenta el estudio que se comenta, a partir del dato que ofrece el Informe Mundial sobre la Violencia contra los Niños y Niñas, que señala que la población de entre 15 y 17 años de edad y los bebés se encuentran en mayor riesgo de sufrir muerte por homicidio; de ahí el enfoque que la investigación desarrolla hacia la violencia física, el abuso y explotación sexual en los niños y niñas de esta región, poniendo énfasis en la discriminación como una forma de violencia a que están sujetos por su condición económica y cultural, no sin considerar –nuevamente- que el subregistro que hay en cuanto a denuncias y la falta de un registro general dificulta la visión certera en cuanto a la violencia en contra de niños y niñas y sus diferentes expresiones.

Violencia física, abuso y explotación sexual; maltrato físico, psicológico y emocional; población infantil indígena: el rostro de la discriminación; son algunas de las expresiones de violencia que presentan y que lo mismo puede darse en el hogar, que en la escuela;  sin embargo,  los desafíos que vive la población infantil indígena por su situación socioeconómica y por la alta discriminación que persiste en su contra, en salud, educación, acceso a servicios, son mayúsculos.

En el caso de las niñas indígenas persiste la triple discriminación: ser niña, indígena y pobre, lo que las  “posiciona en una situación de mayor vulnerabilidad que a los varones, en tanto en ellas recaen las peores expresiones de la violencia física y el abuso y explotación sexual, aunado a las costumbres que al interior de las comunidades les limitan la plena expresión y disfrute de sus derechos”

El estudio determina que en Puebla se encuentra la mayor densidad de población infantil de esta región, pero también la mayor tasa de mortalidad infantil.

Por ello la recomendación de UNICEF es que los gobiernos amplíen las posibilidades de denuncia de casos de maltrato infantil, para tener datos certeros para su atención.

Ante este panorama es de  reconocer la urgencia para el estado de Puebla, de generar cambios en el ámbito escolar y modificar la visión de atención desde los diferentes tipos de familias en los que conviven hoy los niños y las niñas; pero también,  desde “un sistema que elimine la desigualdad, la discriminación y garantice la protección de quienes no han ejercido su derecho a decidir”

Con ello podremos más allá de las declaraciones públicas y las buenas intenciones, crear nuevas formas de trabajar, asumiendo la responsabilidad de los gobiernos para construir un diseño institucional que atienda  a la infancia del siglo XXI;  y los legisladores, de asumir sin temores moralistas su responsabilidad,  para armonizar plenamente la normatividad poblana con lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN, 1989).

Sólo así los festejos planeados para el día del Niño; tendrán un real significado.

rocio garcia o*Rocío García Olmedo (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)ha desempeñado diversos puestos públicos y políticos en el estado de Puebla, México.

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