LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA
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Son múltiples los días internacionales que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nos propone recordar durante el mes de octubre: Las personas de edad (el día 1), la salud mental (día 10), La reducción de desastres naturales (día 12), la alimentación (día 16) y, el día 17, la erradicación de la pobreza...

LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA[1]

 

Por: Luis G. Benavides Ilizaliturri[2]

 

 

Son múltiples los días internacionales que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nos propone recordar durante el mes de octubre: Las personas de edad (el día 1), la salud mental (día 10), La Reducción de Desastres Naturales (día 12), la alimentación (día 16) y, el día 17, la erradicación de la pobreza.

 

Los temas son variados, pero íntimamente relacionados todos ellos, sin duda, con la llamada a la erradicación de la pobreza.

 

Pobreza y alimentación, pobreza y salud mental;  pobreza y desastres naturales; pobreza y vejez: porque estos fenómenos que me atrevo a asociar con la pobreza, fuera de ella, son insignificancias de la vida.

 

Tanto el evangelio de Mateo[3] como el de Marcos[4] transcriben un dicho de Jesús quien a su vez cita al Deuteronomio: “Ciertamente nunca faltarán pobres en este país, por esto te doy yo esta mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra” (Dt 15,11).

 

Esta recomendación moral generó, sin duda, durante siglos una actitud ante la pobreza, cuyo ideal consiste en “ayudar y ser generoso” con el pobre…  Con este “ideal”, se emprenden aún muchas de las acciones en “nombre “ de la erradicación de la pobreza, por ejemplo, limosnas,  teletones, Oportunidades, becas, etc.).

 

En Los Miserables, Víctor Hugo se atreve a afirmar que “ver tanta pobreza en todos lados  me hace pensar que Dios no es rico;  da la apariencia de serlo, pero sospecho que tiene dificultades financieras”...

  

Ante estos fenómenos, el acercamiento a la pobreza desde la visión de la educación permanente, exige generar nuevas actitudes y con ellas nuevas maneras de relacionarse con la pobreza.

 

        Pobre es un término derivado del latín pauper.  Su etimología latina se asume de dos palabras paucus  que significa poco, pequeño, cuyo origen  indoeuropeo es pau, poco, pequeño, escaso; y otra palabra latina parare cuyo significado es  otorgar, obtener que a su vez proviene del indoeuropeo pe con significado de alimentar, criar.  Por sus raíces etimológicas, el pobre es aquel que no produce lo suficiente para alimentarse, el que produce poco.

 

        Los chinos denominan al pobre 贫乏 (pínfá): : dinero[5] + falta, carencia: a quien carece de dinero, si bien la conjunción gráfica del concepto nos llevaría a entender al pobre como aquel a quien incorrectamente se le ha roto, se le ha acabado, su “guardadito”.

 

Por otra parte, erradicar tiene que ver con “ir a la raíz y sacar de raíz” (del latín: ex: hacia fuera + radix, raíz).  Erradicar la pobreza no tiene que ver sólo con atemperarla, disminuirla, sino significa eliminarla desde su raíz, desde aquello que la produce.

 

La pobreza no puede concebirse como un abstracto, debe comprenderse “en situación” lo cual permite relativizarla con referencia a las condiciones socio-económicas cambiantes en las diversas épocas y culturas.  A pesar de esta relativización, la pobreza es siempre una condición deprimente que “oprime” y atenta contra la dignidad de la persona, contra el ejercicio de la libertad y contra el derecho al goce de la vida: la pobreza está ligada al no ejercicio del derecho al uso y usufructo  del trabajo, a la carencia de aquellos bienes de los que puede disponer el ser humano como objeto de su propiedad, placer, consumo o medio de producción; por ello, la pobreza genera inseguridad y autodesprecio.

 

Erradicar la pobreza exige transformar radicalmente las estructuras sociales, políticas y económicas con vistas a la justicia social, y demanda el funcionamiento de una acertada previsión social.

 

Dado que la pobreza reduce o elimina la capacidad de humanización individual y colectiva, es papel de la educación actuar permanentemente para exigir y promover cambios de las estructuras perversas que generan pobreza -entre otras, la acumulación de bienes, la ignorancia, la exclusión-  y, simultáneamente contribuir al desarrollo armónico de las potencialidades individuales y colectivas.

 

Sólo con este compromiso educativo con el desarrollo, podremos lograr que los desastres naturales y la vejez no afecten más profundamente a quienes menos tienen, y que la producción nos permita tener alimentos nutritivos para todo ser humano, sin distingos ni exclusiones: todo lo cual, sin duda, nos permitirá un mejor goce con salud mental. 

 



[1] Artículo publicado en el Boletín Electrónico No. 13 del CIPAE, octubre 2006
[2] Luis G. Benavides Ilizaliturri es Doctor en múltiples y diversas disciplinas, políglota, amante de las matemáticas, es considerado uno de los mejores educadores de la actualidad en el mundo. Sabersinfin.com agradece al Dr. Luis G. Benavides Ilizaliturri la autorización para publicar el presente material.
[3] Mt 26, 11

[4] Mc14,7  

[5] La palabra (pín) se compone de (fèi) : dividir, fraccionar + (bèi) concha: “alcancía rota”;   es lo contrario de (zhèng) que significa erguido, recto, correcto. Como

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