-ConoSer Bien-
“Correr largo y duro es un antidepresivo ideal,
ya que es difícil correr y sentir lástima por uno mismo, al mismo tiempo”
Monte Davis
ya que es difícil correr y sentir lástima por uno mismo, al mismo tiempo”
Monte Davis
Los que tenemos la costumbre de salir a correr, trotar o simplemente caminar, recordamos con nostalgia que hace algunos años esa actividad era realmente un placer, puesto que el sentir el aire fresco y respirar “oxígeno puro” te hacía estar de buen carácter todo el día y tomar las cosas de diferente manera, pero a medida del paso del tiempo esto se ha convertido en un verdadero suplicio y veamos porqué.
En primer lugar, para decidir salir a caminar debemos estar pendientes de lo que nos dice el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA) ya que éste funciona como valor de referencia para que sepamos los niveles de contaminación del aire y el nivel de riesgo que representa para la salud humana, así como las recomendaciones o acciones que debemos realizar para nuestra protección.
Se recomienda estar al pendiente y tomar la decisión de salir o no según se presente alguna de las siguientes categorías de contaminación: a) Buena. Cuando el índice se encuentra entre 0 y 50 puntos IMECA, la calidad del aire se considera como satisfactoria y la contaminación del aire tiene poco o nulo riesgo para la salud; b) Regular. Cuando el índice se encuentra entre 51 y 100 puntos IMECA, la calidad del aire es aceptable, sin embargo, algunos contaminantes pueden tener un efecto moderado en la salud; c) Mala. Cuando el índice se encuentra entre 101 y 150 puntos IMECA, algunos grupos sensibles pueden experimentar efectos en la salud, como es el caso de personas con problemas respiratorios o cardíacos, los niños y ancianos; d) Muy Mala. Cuando el índice se encuentra entre 151 y 200 puntos, toda la población experimenta efectos negativos en la salud y e) Extremadamente Mala. Cuando el valor del índice es mayor a 201 puntos, la población en general experimenta problemas graves de la salud.
Suponiendo que decidimos salir, nos encontramos con otro inconveniente, esto es, el poco o nulo respeto de parte de los conductores a los ciudadanos de a pie ya que a pesar de estar consciente de que el ejercicio se debe hacer en lugares predestinados, al dirigirnos a ellos tenemos forzosamente que encontrarnos en algunos cruceros con conductores de automóviles, motocicletas, bicicletas u otros tipos de transporte que nos hacen correr peligro ya que muchos conductores no están conscientes de que las calles son tan de nosotros como de ellos, exhibiendo la poca cultura vial que existe en México. Por lo que se hace difícil e impredecible cruzar la calle o adivinar la “lógica” que va a tomar el automovilista, si frena o acelera o lo que es peor si se pasa el alto.
Y finalmente, el problema de las mascotas se hace presente, algunas personas tienen la creencia de que pisar las heces de perro trae buena suerte, cada vez es más común encontrar personas que recogen estas “sorpresas” que deja su mascota en la calle o en los parques. Sin embargo, aún hay personas que no tienen esta costumbre, justificándose con que las heces sirven de “abono” o simplemente porque no hay conciencia de sus consecuencias.
La Secretaría de Salud revela que en la capital del país existen 1 millón 200 mil perros, los cuales producen 500 mil kilos de excremento al día. Los desechos en las vías públicas se secan, se vuelven polvo y contaminan el aire, lo que puede causar infecciones en el tracto respiratorio y digestivo, así como salmonela, amibiasis, tifoidea y problemas dermatológicos y oftalmológicos.
Una serie de medidas que se pueden adoptar para minimizar las consecuencias de lo anterior es: 1) Colocar contenedores en zonas definidas para el depósito de las heces; 2) Cargar bolsas para levantar las heces y depositarla en los recipientes, no dejándolas en las esquinas o entre arbustos de los parques; y 3) Es importante llevar a la mascota con correa para evitar que ataque a las personas u otros canes.
Podríamos seguir comentando inconvenientes como la poca señalización, falta de alumbrado, nula vigilancia y poca seguridad o el grave deterioro de los parques y jardines pero, aun así, amable lector, debemos valorar si hacemos ejercicio en una caminadora fija o en su lugar salimos a correr o caminar al aire libre a pesar de todos los inconvenientes que hemos comentado, lo que no debemos permitir es ser presas del sedentarismo que tanto aqueja a la población con las graves consecuencias que eso conlleva, al final usted tiene la última opinión.
Jorge Rodríguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es catedrático universitario, conduce: ConoSERbien en Sabersinfin.com.Facebook Social Comments








