Cerebro de Taxista
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Masca la Iguana

Cerebro de Taxista

Luis Fernando Paredes Porras

No es fácil ser taxista  y por supuesto hay diferencias entre ser un taxista en Malasia, en Brasil, en Italia, en México o en Inglaterra. Y precisemos más, no es lo mismo ser un taxista en Tuxtepec que en Londres.

Los puntos comunes del oficio es que  se requiere saber manejar un auto, se desempeña el trabajo conduciendo y trasladando a la gente de un lugar a otro, se cobra por ello y los taxistas se saben ubicar muy bien. Una notable diferencia es que lo que tienen que aprender para poder ser taxistas, así tenemos que las habilidades de un conductor de taxi en  Tuxtepec son  distintas a las habilidades  de uno  británico y es que este últim,o tiene que pasar por una preparación de entre tres y cuatro años para poder aprenderse las más de   320   rutas, ubicar las más de 25 mil calles y 20 mil sitios de interés turístico y un riguroso examen que acredita sólo el 50 % de los aspirantes,  facultándolos  sólo así, como taxistas. Esto retos de un taxista inglés han llevado a que la ciencia de la  neurofisiología haya determinado un área del cerebro como “el cerebro del taxista” ya que en ella se desarrolla la habilidad de la ubicación espacial y su memoria,  siendo  detectada esta área cerebral,  al pedirles a un grupo de  taxistas británicos que proporcionaran información relacionada a su profesión respondiendo preguntas complejas realizadas por los investigadores.

Pero como no debemos quedarnos atrás en avances de la ciencia, propongo que el hospital general de Tuxtepec realice una encuesta sencilla pero contundente, a un grupo de al menos 100 taxistas de Tuxtepec, con la finalidad de poder mostrar al mundo lo que podríamos llamar “las mañas del taxista cuenqueño”, ya que los ingleses, tan serios ellos, deben saber que a veces vale más maña que fuerza.

Los cuestionamientos a aplicar por las trabajadoras sociales podrían ser:

  1. 1.¿Cómo sabe cuando un borracho lea pagar o no la corrida?
  2. 2.¿Cómo saber en qué lavado de autos le dejan el coche más perfumado?
  3. 3.¿Qué hacer si el pasajero no lleva cambio y son las 7 de la mañana?
  4. 4.¿Cómo reconocer un cliente potencialmente peligroso?
  5. 5.¿Cómo ser coqueto y no morir en el intento?
  6. 6.¿Cómo recordar los miles de baches que hay en la ciudad?
  7. 7.¿Cómoy qué palabras altisonantes utilizar en caso de que una llanta se le “vuele” al caer en uno de los miles de baches que hay en la ciudad?
  8. 8.¿Cómo saber cuál es la mejor cantina de las miles que hay en la región y poder recomendarla al pasajero interesado?
  9. 9.¿Cómo presentar el muro boulevard como atractivo de Tuxtepec, incluyendo los actuales retos por los trabajos del colector?
  10. 10.¿Cómo se protege los antebrazos del sol?
  11. 11.¿Qué propondría para dignificar su oficio? y la ñapa o pilón,
  12. 12.¿Cómo ser taxista en la ciudad cuenqueña de los bloqueos?

Las respuestas a estas preguntas y la información que además proporcionen ya entrados en confianza, sería de gran ayuda para investigadores de todo el mundo, comenzando por el cómo es que el hospital general pudo hacerlo cuando no se da abasto ni con sus tareas básicas, seguido de una enorme colección de groserías con graciosos comentarios con un solo destinatario en común, e información para un inversionista que decida abrir un lavado de autos especializado en taxistas de la cuenca donde se regalen mangas de distintos colores, patrocinadas por partidos políticos o aspirantes, con mapas actualizados de nuevos baches y la profundidad al día de los existentes, así como pitazos de los próximos bloqueos y una guía completa de las cantinas y sus menús de carnes y botanas.

Estoy convencido que si la dirección de tránsito estatal conociera los resultados de la investigación, una revolución se crearía en su interior para ubicar las estrategias para joderse a los taxistas con mayor facilidad, por lo que propongo que de realizarse la investigación no se les proporcione los resultados.

“El cerebro del taxista”, famoso entre los neurofisiólogos nada tendría que pedirle “a las mañas del taxista cuenqueño” por lo que ahora que tome un taxi, puede usted que pensar que si bien no se trata de un capacitado chofer inglés, se trata de alguien atractivo para la ciencia moderna.

Dice la iguana que ella no sería taxista, porque ya hace muchos años, en el distrito federal, hubo taxis pintados como si fueran reptiles y que eso, para ella, fue una falta de respeto. 

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