¡Viva México!
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

 

26 de julio del 2011

 

2010 un año memorable para el mexicano, es un año de júbilo, de goce, de estar orgulloso de ser un mexicano, un mexicano libre. Celebramos los doscientos años de libertad, de ser realmente mexicanos.

 

Es hermoso ver tanto orgullo mexicano, qué hermoso ha sido este año, los grandes eventos que nuestros grandes representantes nos han financiado y organizado, ¿Quién podrá olvidar este 16 de septiembre? ¿Quién ignorará el gran triunfo de México hace doscientos años? Y ¿la magnífica revolución de hace cien años?


¿Cómo olvidarlo? Si la televisión está infestada de anuncios, la radio no deja de recordarnos que debemos estar orgullosos, sin embargo cada quien tiene su percepción, su historia de lo que sucede y yo les contaré la mía. Pero para no hacerla tediosa será un pequeño cuento.

 

Comenzaré:

 

Mi nombre es Allan Laurent Colín, soy hijo de un ingeniero, y una diseñadora gráfica y artista, vivo en lo que antes era Puebla de los Ángeles, y ahora es conocida como Heroica Puebla de Zaragoza, soy un estudiante de bachillerato que como casi toda la gente deseo cambiar el mundo, pero mientras lo logro sólo llevo a cabo que el mundo no me cambie a mí.

 

Despierto una tarde, fue un agotador día en la escuela, he llegado a mi casa como a la una y media, con el sol a todo fulgor y la mochila de cincuenta kilos que mi pobre espalda ha de cargar, pero no queda de otra, el conocimiento pesa, ser una persona culta lleva un gran esfuerzo consigo.


Me levanto de la cama y prendo la tele (no sé para que si nunca hay nada interesante) cambio los canales para encontrar algo interesante, después de dar cinco vueltas por todos los canales me resigno a que no habrá nada interesante que ver. Por ese motivo me levanto y me dispongo a salir, me quito el uniforme, ya que ahora puedo ser libre de ponerme lo que quiera, he salido de ese instituto de represión y cultura, me pondré un pantalón de mezclilla y una playera (seguramente con un cráneo o algo semejante), me dirijo a la puerta de mi casa (ese rectángulo gigante hecho principalmente de madera o metal), la puerta, esa puerta que separa dos mundos, la seguridad y paz dentro de ella y el miedo, los problemas, la inseguridad, la supervivencia ante los otros, la ignorancia y el saber, el bien y el mal, los prejuicios, todo esto y más se encuentra del otro lado. Al abrir la cerradura por un pequeño instante estos dos mundos se mezclan, y el miedo de que se coman mutuamente es enorme, por ese motivo me apresuro a salir, no quisiera que esa seguridad y paz de mi mundo se perdiera.

 

Ahora me encuentro en un mundo social, aunque sé que estando en éste soy presa de cualquier depredador, sin darle mucha importancia a esto, pues si se tiene miedo no se vive, empiezo mi camino hacia el zócalo de la ciudad, caminando me encuentro con una distribuidora de discos pirata (prohibido según la ley) pero que en casi cada esquina se encuentra uno diferente, me pregunto, si eso está prohibido y sin embargo ya es tan normal por qué está prohibido, ¿o sólo lo prohíben para hacer una máscara? En fin, sigo mi camino ya sólo faltan tres calles. Al ver a la demás gente me pregunto en que pensarán, si realmente se dan tiempo para pensar en el mundo y en ellos mismos de una manera no ególatra, o harán la típica conducta humana de los tiempos modernos, la cual se basa en levantarse temprano, ir a trabajar, regresar a su mundo (casa), ver la tele, hacer el amor con su pareja y dormir, repitiendo esto cada día con pequeñas variaciones por el resto de su vida.

 

Ya sólo faltan dos calles cuando en ese momento observo una patrulla con los policías dentro de ella y aunque parezca un estereotipo, siempre son gordos con sus lentes de sheriff, o flacos con su bigote de Cantinflas. Pero debemos agradecer a aquellos hombres que nos cuidan, son tan buenos que tienen todo bajo control, crean una ilusión de seguridad así estén dormidos en la patrulla estacionada en la esquina de la calle, a estos hombres debemos agradecerles el hecho de la ciudad esté libre de crímenes y también debemos agradecer la variante en la lengua castellana que nos muestran, contratados por el gobierno para protección del pueblo (porque al gobierno no le conviene que estos “lacras” los cuiden, no claro que no, ellos tienen a las fuerzas armadas y a sus mastodontes comúnmente llamados guardaespaldas).

 

A veces no sé a quien tenerle más miedo, si a los ignorantes, corruptos y holgazanes policías o a los ladrones mismos.

 

A sólo una calle del zócalo, me siento reprimido y me pregunto: ¿Quién es libre? México y sus representantes (aquellos que tienen el poder) ¿o realmente yo como persona? Pregunta que como es típico será contestada de la siguiente manera: ambos son libres. Yo no me siento libre estoy atado a cadenas invisibles, como son los países, los estados, las leyes, las consecuencias, la moral, la sociedad, el dinero, etc. Al fin de cuentas todo esto fue inventado por humanos para humanos, pero el hecho es que sólo es una ilusión, un contrato social. Yo he viajado a Europa y desde el avión jamás vi una delimitación entre países, ni estados, lo único que vi fue un mundo sin fronteras como decía John Lennon. Eso me hace pensar que el mundo es para todo y nosotros pertenecemos al mundo, no él a nosotros.

 

Por fin he llegado al zócalo, mi atención es atraída por el Palacio Municipal pues está adornado con hermosísimas decoraciones, para conmemorar el 16 de septiembre o que belleza y sin embargo qué desperdicio de dinero en vez de poner adornos deberían contratar a mejores policías y con buenos estudios (claro que una persona con estudios no se rebajaría a ese nivel, a ese trabajo tan denigrante, tan bajo pero sin embargo tan indispensable).
Ahora me doy cuenta de que los héroes de la nación en su momento fueron traidores, tiranos, malvados, y entonces ¿porque son héroes? Yo no quiero que me impongan una idea de cómo pensar yo quiero pensar por mi cuenta, como es que dicen que soy libre si no me dejan pensar en otra cosa,  me dicen que tengo que pensar lo que me enseñan a pensar.


El gobierno tiene miedo de que la gente piense, la tele les ha ahorrado un gran trabajo, pues la gente cuando ve la tele no piensa, pero sólo les digo que empiecen a pensar por ustedes mismos en los pensamientos nada es malo y nada es bueno simplemente es darse cuenta de la realidad oculta. Cambiemos ese viva México por un viva el libre pensamiento.

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