Los Becados all stars (Crónica)
Minuto a Minuto

 

 

5 noviembre, 2021 
Luis Manuel Pimentel & Gabriel Ángel Elías Pérez

Puebla, Pue. Cuando el Super o el Sobrino metían un gol, invisiblemente la sede de la coordinación de becas temblaba, al igual que los jugadores y la porra. Así transcurrió el torneo de fútbol de La Liga Carvajal de San Felipe Hueyotlipan 2021, entre minutos tensos, pérdidas, penales, triunfos, faltas, chutes, tiros libres, justicias e injusticias arbitrales. Un torneo que para Los Becados de Juárez fue gloria, felicidad, amistad y por último perder el juego para el pase a la final. “Pero así es esto Pana”, dijo Willy con su clásica cara de enojo como si fuera el mismo Dieguito Maradona.

El equipo estrella estuvo compuesto por trabajadores de la Coordinación de Becas Benito Juárez, de la ciudad de Puebla, y los dos refuerzos que fueron pilares fundamentales quienes llegaron fuera de la coordinación para darlo todo en nuestros triunfos. La alineación de la mayor parte del equipo salió de los auxiliares de archivo: Wicho el capitán iluminado que con muchos corajes logró milagros en la cancha, Fer el portero inamovible que aún con las mínimas probabilidades lograba atajar los balones, Pedro el defensa maravilla que con indicaciones fuera de la cancha lograba detener a los rivales más rápidos, Willy el enojón sagrado y yo inyectando magia por todos lados en medio les dábamos a los demás la oportunidad de oro para ganar el partido. También contábamos con Jorge el defensor amable que con su sonrisa sobrepasaba a los atacantes y Hurí el administrador de lo invisible, ambos en la cancha achicaban al oponente sin importar quién fuera, así como Migue, el ex trabajador de jurídico que aún siendo el más veterano de los jugadores dejó las rodillas y la sangre en la cancha tras cada partido.

No podemos dejar de hablar del oficio del Super, porque él literalmente vive en la cancha de fútbol, es entrenador y ahora coordina uno de los mejores torneos que se dará en el 2022 en la ciudad de Puebla. El Sobrino es comerciante y como buena pulga, se dejaba escurrir en la delantera hasta traspasar la red.

Los amigos de la UAR Sur, el Lic. Jorge, el gol de oro, Leo, el eterno lesionado y Víctor, el tanquecito, tres jugadores que viniendo desde el otro extremo de la ciudad fueron capaces de hacer el sueño del equipo posible, en primer lugar, completar el fichaje y en segundo lugar ver que casi pudimos alcanzar el campeonato. No podemos dejar de pasar por alto a Nalle la capturista, madrina, financista y la presidente del equipo, rol que cumplió a cabalidad en cada uno de los juegos, desde los momentos más duros hasta las celebraciones celestiales mientras destruíamos a nuestro contrincante.

Este equipo es una mutación de seres cuyos oficios varían, pero, como buenos mexicanos, amigos y compañeros de fútbol, lograron con la devoción o su genética deportiva fusionar como una maquina casi perfecta. Tras la llegada del Super, en el tercer juego, poco a poco fuimos subiendo de posición hasta que estuvimos por más de 6 jornadas en el primer lugar de los 24 equipos registrados en el torneo.

Ayer se dispararon las reflexiones luego de haber perdido el pase a la final:

Wicho, el capitán iluminado: “El resultado de esta semifinal no fue el esperado, pero debemos irnos contentos porque a pesar de tener poca experiencia en el terreno de juego todos demostraron carácter y dedicación. Nos vamos como ganadores porque al inicio del torneo nadie daba absolutamente nada por el equipo, pero jornada a jornada, fuimos demostrando el gran conjunto y grupo de amigos que teníamos. El futbol es un mundo de sorpresas, tarde o temprano nos dará revancha, siempre teniendo los pies en la tierra y fijándose esa meta”.

Jorge Adames, el defensor amable: “Quiero resaltar que en lo deportivo se logró mucho, pero más en hacer una estrecha amistad. Me sorprendieron los progresos que hubo en algunos jugadores como el Huri, Vick y Lic Jorge. El crecimiento del buen Pedrín, el esfuerzo de Fer, el ánimo de Migue, el liderazgo del Tibu, el Willy y sus nervios, el Sobrino y el Super embonaron muy bien, la gritona de Nalle la capitana, el Pana y sus magias, Leo y sus lesiones”.

El Super: “Yo creo que el equipo que teníamos al frente no jugó nada, desafortunadamente fueron dos errores y la falta de gas hicieron que no diéramos el ancho. Sin embargo, de los errores se aprende y para ser su primer torneo llegaron bastante lejos. Quiero decirles que es un honor pertenecer a la familia becados”.

Fer, el portero inamovible: “No se logró el objetivo, pero nos llevamos buenas amistades, experiencias, gratos momentos, alegrías, uno que otro enojo pero no debemos estar decaídos, quedémonos con los buenos momentos que pasamos con este gran equipo”.

Lic. Jorge, el gol del oro: “Gracias por permitirme jugar en este gran equipo. Después de 12 años sin jugar no es nada fácil, deseo sigamos y que me sigan permitiendo recordar buenos momentos de mi vida haciendo equipo con ustedes”.

Huri, el administrador de lo invisible: “Siento que hace falta confiar en todo el grupo. Fuera de la cancha estamos unidos, pero dentro, hay figuras muy marcadas y al no confiar en el compañero no se juega con confianza. Es un grupo de personas muy humanas”.

Pedro, el defensa maravilla: “Gracias a todos por hacerme partícipe del equipo, por la confianza y pido una disculpa si en algún momento me faltó condición física o cometí algún error. De eso me llevo un aprendizaje. Me da mucho gusto que todos a lo largo del torneo fuimos mejorando y creciendo como un equipo, y me dio mucho gusto compartir estos momentos con todos porque los considero mis amigos”.

Nalle, la jugadora fuera de la cancha: “Tenían todo para ganar. Pero lo que importan es hasta donde llegaron, para ser su primer torneo juntos son buenos, son unos chingones. En un inicio no se conocían, pero se fueron acoplando y aparte de un equipo siento que hicieron familia, se vieron muchos ánimos, tristeza en uno que otro partido, pero siempre con la cara en alto. Admiro mucho a mi equipo Los Becados de Juárez, los estimo demasiado”.

 

Este fue un equipo que nadie daba ni medio peso por nosotros y al terminar el torneo, por lo menos, alguien puede dar un peso completo. Sobre todo, las chicas que iban hacer porras, animadas y con buena fe, Lilian, Diana, Nalle, Yoaxi, Sandy, cinco superpoderosas que con espíritu deportivo, su compañía y gritos animaban a los jugadores y el partido como ninguna otra pudo hacerlo. Durante los partidos transitó la familia, amigos, esposas, novias, hijos, hijas, amores que brillaron tanto que fueron capaces de bajar una estrella a la cancha.

El día que decidimos inscribir el  equipo en el torneo aún no teníamos nombre y queríamos relacionarlo con nuestro trabajo porque todos los jugadores éramos del lugar, hasta que llegó el Gabo, como un Sayayín de Chiapas, con una de la suyas y de su boca salió: “Los Becados de Juárez”, desde ese momento hasta hoy hemos sido una esperanza deportiva para nuestras familias y la coordinación; y sobre todo, por el reencuentro con el deporte, ese que es capaz de unir distancias insospechadas entre México y Venezuela; todos en un mismo cuadro, entre 13 jugadores que se disputaron los partidos como si mañana se fuera acabar el mundo.

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