LA TRANSICIÓN GENÉRICA EN LA COMUNICACIÓN: UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO
Por: Laura Elizabeth Jaramillo Herrera[1]
Con el cometido de plantear una propuesta reivindicativa del establecimiento de relaciones sociales, la presente tesis ha pretendido, no sólo exponer las consecuencias y desigualdades que históricamente se han perpetuado en un marco patriarcal, sino también evidenciar el carácter cultural con que se ha justificado la naturaleza de los sexos, planteando la perspectiva de género como la vía restauradora de las desigualdades intergenéricas.
La organización social que desde los primeros tiempos segmentó las actividades de hombres y mujeres con base en la constitución biológica, siguen siendo lastres culturales que configuran el modelo social actual. Sin embargo, las sociedades han ido evolucionando, y no con ello el pensamiento tradicional. Por ello el objetivo de la presente tesis consiste en describir la viabilidad de la perspectiva de género como transición hacia la construcción de relaciones más equitativas y democratizadoras entre hombres y mujeres.
En el primer capítulo se distingue la diferencia entre la dicotomía naturaleza- cultura, refiriendo que las diferencias sexuales configuraron aquello que conocemos como género, entendido como el conjunto de rasgos asignados a hombres y mujeres en una sociedad adquiridos en el proceso de socialización, que obedecen a un mandato cultural y que diferencian notablemente los roles de ser hombre y ser mujer. Por ello, las perspectivas de género masculina y femenina, se han propuesto una readaptación social que elimine los vicios existentes, que en las culturas patriarcales persisten. El patriarcado es esa organización social que ha jerarquizado al hombre y ha subordinado a la mujer, creando desigualdades, inequidades y violencia; expresadas mediante el sexismo, en machismo, misoginia y homofobia, actitudes y pautas de comportamiento que perpetúan la dominación masculina.
La perspectiva de género ha sido una herramienta de análisis y un espacio de reflexión, así como de trabajo personal que ha sentado las bases para concretar acciones encaminadas a la equidad de género; por ello es la vía de intervención hacia la transición de relaciones democráticas inter e intragenéricas.
En el segundo capítulo se aborda la apropiación de la identidad sexo- genérica, distinguiendo el carácter social de dicho proceso, en el que interviene el sexo, la familia, la escuela, la cultura y la individualidad. Dicha identidad estará supeditada a la existencia de roles sexuales impuestos y diferenciados en la sociedad para hombres y para mujeres, nacientes de la división sexual del trabajo. Adherirse a los roles imputados culturalmente es lo que demanda la sociedad, en contraste, transgredirlos implica la atribución de estereotipos. Por lo anterior, la estima de las personas resulta notablemente afectada, los estereotipos como producto del ejercicio de nuestra libertad humana, así como de la alternancia y cuestionamiento de los roles, han inhibido el comportamiento de las personas apegándolo y limitándolo a ciertas normas de conducta.
Por último, el tercer capítulo está conformado por la elaboración de una propuesta integral, que hace viable la inclusión de la perspectiva de género y expone la urgente necesidad de tomar conciencia de las desigualdades sociales; para con ello, proceder mediante acciones positivas, a la contribución de la reivindicación social de hombres y mujeres, que propicien la transición a la democracia genérica en todos los espacios de socialización, desde un plano individual hasta el colectivo.
La presente investigación ha sido acompañada de constantes revelaciones personales, que se han ido develando a lo largo del proceso de producción, enriqueciendo no sólo la tesis sino la propia vida; se ha convertido en una línea de interés profesional, así como en un compromiso social que me motiva a empoderarme y me incentiva a alentar dicho proceso en las demás mujeres. He concientizado la importancia de reivindicar mi ser mujer en la sociedad, mediante una estrategia de revisión constante que ha tornado mi visión hacia mí misma, empezando por reconocer quién soy y todo lo que soy, respetando mi cuerpo y mi sexualidad, ejerciendo la mismidad mediante la búsqueda del sentido de vida en mi misma, me ha implicado romper con relaciones destructivas, ser justa conmigo misma y las demás personas, mediante la creación de condiciones de igualdad; ha sido preciso erradicar mi propia misoginia para poder mirar a otras mujeres sin desvalorizarlas, asumir y ejercer mis derechos, así como la libertad de creer en lo que quiera creer, liberándome de culpas fundadas en el incumplimiento del mandato social, creando siempre mediante la imaginación y el amor propio para erigirme como sujeta transformadora de este mundo. Todo ello es un proceso en construcción, representa un reto poder integrarlo a mi cuerpo y subjetividad; sin embargo, hasta el momento puedo presumir que me ha cambiado la vida y me ha brindado muchas satisfacciones.
Así pues, quizás es una forma presuntuosa de introducir la investigación, pero también es una cordial invitación a descolocarse por un momento de la naturaleza de la cotidianeidad y darme la oportunidad del beneficio de la duda, que en el peor de los casos no pierdes nada, pero en el mejor: puede cambiarte la vida.
[1] Laura Elizabeth Jaramillo Herrera ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es egresada de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Iberoamericana Campus Puebla. El presente texto es la introducción de la tesis con la cual obtuvo el grado académico anteriormente mencionado. Sabersinfin.com agradece a Laura Elizabeth Jaramillo Herrera la autorización para publicar el presente trabajo.








