22 de enero de 2013
En las últimas décadas la sociedad moderna ha traído una serie de cambios políticos, económicos, sociales y de salud. Las transformaciones culturales son estudiadas desde el campo interdisciplinario, es decir, no basta una ciencia para comprender la construcción de dichas transformaciones y problemas sociales.
Los trabajos relacionados a las violencias entre las personas han permitido comprender que se tratan de relaciones de poder estructurales, simbólicas y directas. La importación de palabras como bullying y mobbing despertó el interésde las instituciones y generaron programas atención.Este fue un primer camino que sirvió para hacer visible un problema social,sin embargo, hablar de acoso escolar y laboral es hablar de la violencia; es decir, existe una relación de poder en la cual una persona decide ejercer la violencia sobre la otra.Comento esto a titulo personal pues no estoy invalidando las acciones sobre el bullying y el mobbing, sin embargo valdría la pena reflexionar sobre la violencia en los espacios escolares y conocer cuántos de ellos son por cuestiones de género, homofobia y otros tipos de discriminación.
A la violencia por su nombre, implica hablar de la violencia que se generan en los espacios educativos de los y las docentes hacia la población estudiantil, la que ejercen entre la misma población académica pues ellos y ellas no están ajenos a la violencia.
Si únicamente se sigue hablando de acoso y hostigamiento sin reconocerlos como actos de violencia, esta tiende a negarse, minimizarse o culpar a quién lo vive y justificar a quien lo ejerce. Considero necesario que los programas de prevención y atención a la violencia se reconozcan que la violencia entre hombres y hacia las mujeres tiene un ingrediente central como es la reproducción de la violencia masculina. Por lo tanto, los programas de necesitan tener como eje de análisis la perspectiva y la violencia de género para comprender las relaciones de poder que la cultura y la sociedad han legitimado históricamente.
Los esfuerzos son importantes y es momento de reflexionar que mientras sigan las desigualdades de género y los impactos de la violencia masculina, las autocomplacencias se mantendrán vivas.
*Cirilo RIvera García es capacitador, tallerista y conferencista en temas de Perspectiva de género, masculinidad, violencia masculina y violencia familiar. Comentarios y sugerencias: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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