Duermen también los dormidos, de Pedro A. Palou Pérez
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martinez garcilazo

17 de enero de 2011

La reflexión sobre los grandes hombres es un tópico histórico y cultural.

No obstante es un lugar del pensamiento cuya frecuentación siempre proporciona enseñanza y norte para la vida diaria.

Al azar, recuerdo ahora los Hombres Representativos, de Emerson; Los Héroes, de Carlyle; y otro libro que ahora es una curiosidad bibliográfica: El Papel del Individuo en la Historia, de Plejanov.

No está de más recordar que Emerson y Carlyle consideran necesaria la existencia de los grandes hombres para el buen curso de la vida de las sociedades, pero sobre todo –y aquí principia el debate- para la preservación de los rasgos distintivos de la condición humana, que, dicen, sólo pueden existir en grado heroico en el ser individual.

Plejanov, en su libro, sostiene la tesis de que la historia es producto de la acción concertada de las masas y que los grandes hombres –llámense padre del pueblo, líder infalible del partido o bolchevique ejemplar- son algo así como el producto de la suma vectorial de las oscuras e insondables voluntades del proletariado.

Planteo lo anterior como preámbulo a la noticia de el miércoles 19 de enero, a las 12:30 horas, en la sala Luis Cabrera de la Casa de la Cultura, se presentará el libro Duermen también los dormidos, Muertes que cruzaron Puebla, del profesor Pedro A. Palou Pérez.

Se trata de un libro que lleva los sellos de la Secretaría de Cultura de Puebla y del CONACULTA. Es un volumen de 128 pp., media carta, con interiores de bond ahuesado y cubiertas de cartulina, con una ilustración del maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin, e impreso en los talleres de El Errante Editor S.A. de C.V. con un tiro de 1000 ejemplares.

Este libro es una colección de ensayos históricos sobre la vida, obra y muerte de Catarina de San Juan, Juan de Palafox, Francisco Mariano Clavijero, José Luis Rodríguez Alconedo, Manuel Mier y Terán, Manuel M. Flores, Ignacio Zaragoza, José María Lafragua, José Agustín Arrieta, Gabino Barreda, Ignacio Comonfort, Miguel Negrete y Aquiles Serdán.

Como puede verse esta obra singular postula un panteón poblano, que funciona como canon que norma, con una perspectiva ejemplar, la vida pública de los ciudadanos de Puebla.

En otro aspecto, llama la atención la imagen de la portada. Una reproducción de un detalle de la obra en tinta china El Carnaval de Huejotzingo del maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin.

El detalle representa al diablo bailando con la muerte y de inmediato nos remite a La Danza de la Muerte, ese texto y colección de grabados del siglo XV castellano que dramáticamente recuerda que todos los hombres –sea cual sea nuestra condición y jerarquía- tarde o temprano estaremos rodeados por sus brazos, bailando nuestro último danzón con ella.

La macabra y gráfica metáfora es evidente: a la muerte –como a la mar los ríos- llega esta insigne corte de 13 poblanos –nacimiento es azar- para narrarnos, con la voz erudita del profesor Pedro A. Palou Pérez, los trabajos de sus días y brindarnos lecciones para que enderecemos nuestras vidas, poniendo proa hacia el compromiso con la patria, la preservación de la cultura, la educación y el servicio al prójimo.

*Roberto Martínez Garcilazo es poeta y escritor poblano, director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura de Puebla.

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