A Fausto Fernández Ponte
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- INTELIBELLEZA -

 

A Fausto Fernández Ponte

Isabel Specia Cabrera*

En la vida, son contadas las personas que realmente marcan nuestra vida, ya sea por el amor que nos tienen o les tenemos o por sus enseñanzas. Un día, al llegar a mi trabajo en Notimex, me encuentro con la noticia de que tendíamos un nuevo jefe. Los cambios nunca habían sido muy buenos, pues siempre se corría el riesgo de no simpatizar con quien debía dar órdenes. Inmediatamente se informó de nuestro nuevo jefe, y sobretodo que tendíamos una reunión para ponerlo al tanto de nuestras actividades y al mismo tiempo él marcara la pauta a una nueva forma de trabajo.


Fue así como conocí al periodista Fausto Fernández Ponte, desde el primer instante me sentí cautivada, su expresión tanto oral como corporal revelaban a un personaje seguro, triunfador, exitoso. Disfruté enormemente el trabajo a su lado. Haber  vivido a con él la guerra del golfo pérsico, la caída del muro de Berlín, la salida de Gorbachov y llegada de Yeltsin a la extinta Unión Soviética, la desintegración de Yugoslavia, entre tantas y tantas otras noticias internacionales, es uno de los gratos recuerdos que llevaré siempre conmigo.


Recuerdo con cariño, aquel primer instante frente a él en una pequeña oficina en el edificio que alberga las instalaciones de agencia informativa Notimex, de camisa, corbata y tirantes, con pantalón de mezclilla, algo muy poco usual en quienes ostentaban cargos de jefes. “no importa que vengas de mezclilla, nunca debe faltar la corbata”, solía decir a los jóvenes que trabajaban como redactores o editores en la sección internacional.


Llegó el momento en que, al igual que él, debía dirigir un área, Servicios Especiales, realmente esto era nuevo para mi, por lo que de inmediato acudí a su oficina solicitando apoyo. “debes ser como el torero, da el capotazo y deja que ellos se estampen” fue su consejo, no creo que algún día se enterará de cuanto me ha servido.


En mis recuerdos están también aquellas comidas, en las que siempre sacaba un par de chiles serranos de su bolsillo, pues ellos no le dañarían. En fin, son tantos los recuerdos que me llegan a la mente en este instante que faltaría una gran cantidad de papel, pero sobre todo, la fuerza para plasmarlos sin tener que sentir este nudo en la garganta.


Hoy me entero del fallecimiento de mi jefe y amigo, y realmente lamento el acontecimiento, pues el periodismo pierde a una de las mejores plumas que ha dado este país. Y es en estos momentos cuando uno se pregunta, ¿por qué debe morir la gente que da realce a esta nación?


Pero sobre todo, lamento no haberle dicho en su momento, “te quiero y admiro, por todo lo que aprendí de ti, pero sobre todo por ser la persona que eres”.

Descanse en paz.

* Isabel Specia Cabrera es periodista, académica y escritora mexicana radicada en el Distrito Federal. 

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