10 de abril de 2015
¿Existen criaturas semihumanas en los bosques más apartados?
El análisis de ADN de los pelos recogidos revela que algunos seres actualmente vivos pertenecen a especies aún desconocidas. La grabación de sonidos guturales se une a los abundantes testimonios que aportan sus huellas, excrementos y avistamientos por parte de numerosos testigos.
Cientos de observaciones en todo el subcontinente norteamericano sugieren que el fabuloso Yeti o Pie grande existe realmente. Pero ¿cómo puede sobrevivir esta criatura primitiva en la sociedad más desarrollada del mundo?
Informes fidedignos acerca de "hombres bestia" en el subcontinente americano se dieron a conocer ya en 1830. Aunque para la información anterior a 1900 tenemos que confiar en viejas crónicas periodísticas, investigadores decididos han encontrado algunas descripciones sugerentes de bestias muy similares a las observadas en la actualidad.
En 1851, por ejemplo, un diario local publicó la historia de dos cazadores de Greene County ( Arkansas ) que vieron un rebaño perseguido por un animal que tenía las inconfundibles características del ser humano.
Era de gigantesca estatura, su cuerpo estaba cubierto de pelo y su cabeza provista de largos rizos que tapaban casi por entero su cuello y hombros. El hombre salvaje, después de mirarlos fijamente durante un momento, se volvió huyendo a gran velocidad con saltos de tres a cuatro metros. Sus huellas medían unos 33 centimetros.
El cronista añadía que se pensaba que el animal era un "superviviente" del sismo que asoló la región en 1811. En casi todos estos primeros informes se consideraba a los hombres bestia como "hombres salvajes", suponiendo que eran humanos que se habían refugiado en los bosques y en cuyo cuerpo se había desarrollado un tupido manto de pelo, pero la moderna teoría evolucionista considera esto improblable.

Esta observación que tuvo lugar en Arkansas demuestra que las apariciones del Yeti no se limitan a los estados del noroeste (norte de California, Oregon, Washington) y la Columbia Británica, donde se han producido la mayoría de ellas. Aunque en dichas regiones, con vastas zonas de montañas boscosas, se ha originado más información que en otras. El Yeti o sus huellas han sido vistas en casi todos los estados norteamericanos y en las provincias canadienses. En Florida, muy lejos de lo que se considera el territorio tradicional de los Yetis, se han producido numerosas observaciones de monos pestilentes en los últimos años, pero nada más.
Muchos informes se limitan a describir un hombre-bestia apenas entrevisto en lugares boscosos. Pero existen otros muy detallados que muestran ciertos rasgos característicos. Al parecer, los Yeti son tímidos y no gustan de la presencia de los humanos, aunque también tienen una vena de curiosidad y a veces se acercan por la noche a grupos que acampan en los bosques, contemplan sus pertenencias y, ocasionalmente balancean su remolque o su coche.
Lo cierto es que todos estos reportes se quedan en especulaciones, ya que se necesitan pruebas contundentes de la existencia de estas criaturas que se han reportado en los Estados Unidos y en Canadá. Habrá que esperar que algún investigador logre atrapar un ejemplar y así poder esclarecer este misterio que durante décadas ha puesto de cabeza a los criptozoólogos y estudiosos de estos misterios. El tiempo dará las respuestas a estas apariciones misteriosas del Yeti.








