27 de enero de 2015
- La Historia Jamás Contada -
A través de su existencia, la Radio ha sido el medio por excelencia para difundir masivamente las pequeñas historias de lo extraño cotidiano, pues no requiere del complicado, costoso y, sobre todo, tardado proceso de preparación-producción del periódico y la televisión convencionales, aviniéndose muy bien a la índole imprevista y fugitiva de estos hechos, bastando con insertar la nota en cuestión dentro del flujo de la programación en curso, para captar el interés de los oyentes, a condición de que sea breve.
Esto no significa que sea imposible sistematizar y formalizar de algún modo este tipo de información un tanto azarosa sin perder sus apreciadas características: se ha hecho desde el principio y con buen éxito entre la audiencia, siempre atraída por lo insólito en cualquier campo, sea humano, natural… o sobrenatural, si puede llamársele así.
Por eso, de lo truculento de la nota roja a la información científica mejor intencionada, las cápsulas radiofónicas se han convertido en parte indispensable de una radio funcional, que sirva para algo más que matar el tiempo o inducir al consumo, dejando además en quienes las escuchan la grata sensación de estar actualizados(as).
Sin embargo, dentro de este género o, mejor dicho, formato ha faltado cultivar seriamente una modalidad obvia, cuya ausencia tiene el efecto indeseado de propiciar la banalización de la charla y hasta el chacoteo: me refiero precisamente a los sucesos de cabina, con los que puede armarse un diario o bitácora que dé cuenta de esos pequeños incidentes que rompen la monotonía de un día normal en una instalación radiofónica.
Como sucedió el viernes pasado, cuando apareció en la grabación de una entrevista realizada hacía hora y media, la voz de alguien diferente a los dos participantes y que no se oyó durante la transmisión en vivo, que lleva a pensar en una posible una psicofonía. En todo caso no buscada, espontánea.
El suceso, ciertamente, da ocasión a una investigación más formal hasta donde sea posible, buscando explicaciones técnicas alternativas, por un lado, y antecedentes o precursores -manifestaciones anteriores menos patentes- por otro. Un aspecto también a considerar es el impacto psicológico sobre los presentes y quienes fueron informados después, tanto colaboradores como amigos.
En fin, que un pequeño y desusado acontecimiento como éste, puede tener repercusiones muy interesantes en un medio abierto al conocimiento –incluso inédito- como sabersinfín.com, que no es el caso de todos los medios, como he comprobado en mis andanzas radiofónicas de varias décadas. (Hay una estación en particular cuya política es hacer como si nunca pasara nada así en sus instalaciones, lo que no es verdad.)
Del desarrollo de esta pesquisa y lo que resulte de ella, en un sentido u otro, SEGUIREMOS INFORMANDO.
(El link para escuchar la entrevista aludida es http://goo.gl/rhshIk)
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.








