Andrés Peraza el Escultor Darwiniano (Artículo)
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Andrés Peraza cargando su escultura de Latimeria chalumnae 1964
5 de enero de 2022

 

Andrés Peraza el Escultor Darwiniano

Enrique Canchola Martínez
Departamento de Biología de la Reproducción
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Ciudad de México. México
23 de diciembre 2021
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Don Marcos Andrés Pereza Ojeda (Mérida, Yucatán, 25 de abril de 1922 - Ciudad de México, 23 de febrero de 1998), fue además de un extraordinario y magistral escultor con gran sensibilidad e imaginación creativa, un artista que por sus venas corrían la filosofía, el entusiasmo, la lógica exploratoria y el gran amor y responsabilidad por su familia, a quienes por cierto logró impregnarlos de su pasión por el arte, específicamente por la escultura.

Andrés Peraza: Bocetos de peces


Don Andrés Peraza fue un biólogo innato, cada una de sus obras exhiben detalles exquisitos de anatomía y atractivo realismo, aunado a la imaginación en movimiento. Dedicó significativa atención al estudio de la vida en todas sus formas, prestó especial atención a la anatomía humana y comparada, lo cual le permitió plasmar en su escultura en forma fidedigna y con dimensiones proporcionales reales el origen y la inserción de los músculos y la acción de estos, con lo cual logra la escultura la transmisión de las emociones y la vinculación del observador con la misma, ejemplo de ello son: Carrera al Universo, 1980, Ciudad de México, ITAM. Hombre Cósmico dominio del elemento, 1986, Toluca de Lerdo, Estado de México. El magnífico Mascarón de bronce de Manuel María Ponce,1980, Fresnillo Zacatecas, México. Escultura de Gabriela Mistral, primera ganadora latinoamericana en 1945 del Premio Nobel de Literatura, que se encuentra en la Ex Hacienda El Lencero en Veracruz. Los magníficos caballos y humanos en Los Conjuntos Zapatistas, 1983 (obra perdida) y las majestuosas esculturas de animales de diversas especies.

Don Andrés Peraza fue un evolucionista Darwiniano apasionado, estuvo seriamente interesado en el estudio de los procesos evolutivos biológicos de los animales, lo que le permitió la construcción de un sistema filosófico que lo llevó a la creación de su extraordinaria escultura de la Latimeria chalumnae, en 1964 y que se encuentra en el Museo de Historia Natural de la Ciudad de México, cabe mencionar que Latimeria chalumnae es un pez de aletas carnosas y lobuladas, que semejan dedos rudimentarios y mide 1.6 metros en promedio y es considerado el eslabón perdido, de donde a partir de él surgen los vertebrados terrestres.
Indudablemente el interés por los estudios de biología y anatomía por parte de Don Andrés, se extendieron a toda su vida y sus observaciones combinadas con sus lecturas las plasmó espléndida y reiteradamente en su escultura.
Por lo que podemos apreciar en su escultura, Andrés Peraza tenía la concepción de que a través del estudio de las formas y estructuras de los seres vivos podemos entender las causas y senderos de la evolución natural, ontogenética y filogenética, además de la evolución espiritual, donde se va construyendo la consciencia y la civilización que tienen un fin dirigido que merece una atención filosófica reflexiva en lo cual se construye la cognición y el autoconocimiento, como lo expresa en sus esculturas de los hombres cósmicos.
Seguramente Don Andrés pensaba como Aristóteles, que la atractiva pluralidad de seres y sus diferentes formas tiene como finalidad el bien y la belleza y que la finalidad del mundo biológico está guiada por su teleología. Podemos también observar que Don Andrés combinó la observación naturalista y la abstracción teórica para dar forma a su escultura donde los aspectos biológicos se manifiestan en forma ordenada y armónica, permitiendo a la escultura la expresión fisiológica del movimiento armónico y la transmisión del mensaje emocional implícito en la obra misma, que se pueden percibir en las esculturas del hombre cósmico y el eslabón perdido (Latimeria chalumnae)
Finalmente es importante resaltar el cuidadoso estudio de la morfología y la psicología que forman el eje cardinal de la escultura de Don Andrés, dónde la agudeza y la finura de sus observaciones y conceptos filosóficos quedan plasmados admirablemente con detalles anatómicos extraordinarios y donde la ciencia de la naturaleza se vincula con la concepción científica y filosófica del cosmos y la conciencia universal es el puntual reflejo del espíritu humano.
En resumen Don Andrés Peraza, el escultor cósmico e investigador de la biología y de la anatomía comparada las cuales pudo magistralmente plasmar en su obra maravillosa, es un Biólogo Evolucionista Darwiniano con una estructura mental que solo tienen los grandes y revolucionarios artistas como él.

Lecturas recomendadas 

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Imagen 2: Jirafa escultura en Bronce de Andrés Peraza 1987

Enrique Canchola Martínez es Médico Cirujano, Especialista en Neuroendocrinología y Doctor en Ciencias y Profesor de la UAM y de Anatomía Humana en la Facultad de Medicina de la UNAM.

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