El Hombre, la palabra y la idea*
Minuto a Minuto

 

alejandro tamariz camposSorprendente!!!, monstruosa!!!, increíble!!!..., aquella vez en que la materia, tuvo conciencia desí misma, de repente, la luz del entendimiento, como una llama del fuego eterno traído por Perseo, el Hombre, por fin fue Hombre. Como sorprendente fue aquella vez, en que aquel aliento que sustenta la vida, subió por su garganta, paso de gruñidos animalescos y gemidos quejumbrosos,y por fin en conjuntos articulados tañeron esas cuerdas, y el Hombre alguna vez, dijo una palabra, cualquiera, y quizás una vez, en algún lenguaje primigenio, pronunció la palabra HOMBRE.

La idea del hombre de Dios, o el hombre como una idea de Dios, Dios, Deus, la Idea, chispeante, creadora, Dios en el ser humano, la seidad, la idea en el hombre sellando aquel pacto con la idea primigenia, con la idea simiente, haciendo el pacto de la alianza, reflejado el hombre y Dios como aquellos dos serafines del arca de la alianza, la materia reconociéndose a sí misma, Dios reconociéndose en la materia y en el Hombre, el Hombre dándose cuenta de Dios, o todo al mismo tiempo, pasó cuando la idea, chispa creadora de Dios, anidó en el Hombre.

Y cuando aquella idea, que se dio cuenta de sí misma encerrada en la materia, encerrada en el hombre, salió empujada por esa fuerza creadora, se hizo la palabra, rompiendo el silencio animal, para dar paso al lenguaje humano, expresión homínida, que empezó a nominar la lluvia de imágenes que entraban por sus sentidos, uniendo con esbozos más o menos parecidos, las cosas de la naturaleza, la imagen producida en el hombre, y el significado hablado que este nominaba a cada cosa, como privilegio y prerrogativa humana es el acto pensar.

Y en la idea, la imagen de las cosas, su interpretación y su nominación, y su entendimiento, el saber sinfín inició lentamente, creando las ciencias y las artes, las primeras respuestas para entender lo concreto, y el recorrido epistémico del hombre lo encaminó a las ciencias duras, a explicar los primeros vestidos de Isis, a arrancar los primeros arcanos de la naturaleza.

Lo que no se explicaba fácilmente, fue inmediatamente revestido de figuras totémicas, como impotencia al entendimiento de lo que estaba más allá del saber humano, y surgieron primeros ensayos de Dioses antropomorfos y de la fatalidad del misterio, del gran misterio del abstracto, que tendió puentes rudimentarios a la causa prima, a esa idea que es Dios, a ese misterio que lo liga al origen, y comenzó la religión a tratar de resolver ese enorme enigma que la humanidad desde que es humanidad, está rumiando sin poderlo digerir del todo.

Sorprendente fue aquella vez, en que en la mente del hombre se fraguó el primer artificio, el primer invento del ingenio humano, cualquier cosa, que la idea destiló en ese alambique del cerebro, y después, el hacer humano lo hizo, quién sabe que fue, quién sabe quién fue, quién sabe qué ancestro del hombre actual realizó el primer acto creador, que fue el primer paso concatenado a un andar histórico-pletórico que cimentó el saber, el saber sin límites que une la herencia de aquellos primeros hombres, con estos hombres aquí reunidos, por el lúdico hecho, de saber.

Y como imitando los cánones de la naturaleza, y los cánones de la idea primigenia, surgió el lenguaje escrito, la palabra burilada en tabula rasa, los signos primitivos significantes y distintivos, de la idea, del verbo hablado del hombre que se cantaba en aquellos pueblos ágrafos como los cantos que fueron primero la Iliada o la Odisea, o el Cantar de Mío Cid, alguna vez el ingenio humano les dio un archivo material para que no sólo quedara en la memoria del tiempo y de los juglares, y quedase constancia tanto de la idea, como de sus alcances, de las inquietudes y de las búsquedas, empezando así a decantar con polvos de preguntas recurrentes, las primeras formas de la musa Clío.

El Hombre, la idea, y la palabra, unidos en una conspiración con el universo, en conquistar respuestas a través de saber, no creer, saber, saber el porqué de las cosas, saber los fenómenos, las causas, y las causas de las causas, saber por todo y a pesar de todo, saber sin fin, como un interés común del Hombre, como el interés que hoy nos reúne, sabersinfin.com.

Hágase presente el concurso de estos modestos esfuerzos, al proyecto sabersinfin.com, vale, saludos, y que sumen, los que por ahora tan sólo restan.

* Palabras para el Primer Encuentro de Colaboradores e Invitados Sabersinfin.com 2010

** Alejandro Tamariz Campos egresado de la Facultad de Derecho de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, combina la pasión por la pintura y las letras con el ejercicio profesional.  
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