Sobre la naturaleza técnica del Gobierno
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 - La Historia Jamás Contada -

29 de mayo de 2015

Se ha vuelto una norma de las campañas electorales hacer uso extensivo –y excesivo- del marketing –mercadeo, mercadotecnia- para promover a los diferentes candidatos a cualquier puesto, considerándolos otros tantos “productos” o mercancías a colocar –vender- entre la masa, recurriendo para ello a las conocidas y ya comprobadas técnicas publicitarias desarrolladas en el oficio.

 

Por eso vemos las calles, los medios y hasta los hogares, inundados de propaganda groseramente –por lo grueso, burdo- comercial, ponderando cualidades que, o bien no existen o son totalmente irrelevantes para la función que, una vez en el Gobierno, habrá de desempeñar el sujeto así “vendido”. Desde esta particular perspectiva, puede utilizarse de todo: desde su “linda cara” -¡sí!- hasta las más excelsas virtudes teologales, para quienes éstas puedan representar algo. (Ventaja especial llevan los doctos en descifrar la “señalética” de la “gobernanza” (¿?) -¡vamos, que se ha puesto de moda lo castizo entre las burocracias gubernamental y universitaria!- por haber tomado uno o más diplomados en la Institución adecuada o alguna de sus franquicia locales.)

Pero de lo esencial, que es su capacidad técnica, material de gobernar, no suele decirse una palabra, aun siendo una información absolutamente necesaria para decidirse racional, no emotivamente, por uno(a) u otro(a). ¿A qué se debe esto? Pienso que, aparte de intereses particulares ocultos que pudiera haber detrás de las distintas candidaturas, básicamente se ha olvidado lo que es el Gobierno, su origen histórico, ya casi mítico.

Con esto venimos a dar a la cibernética (Norbert Wiener), palabra derivada de la griega kybernetes, como se llamaba al piloto o timonel de un navío, y que en términos muy generales podría definirse como la “ciencia del control o gobierno de un sistema”.

En este caso particular, de la curiosa máquina llamada sociedad o, mejor dicho, Estado. Siendo rigurosos, la sociedad humana sería un cyborg –“organismo cibernético”- compuesto de una parte viva y otra maquinal –propiamente sobre la que actúa el Gobierno-. Sobre todo por esta cualidad híbrida, en parte natural y en parte artificial, construida, exige conocimientos y habilidades muy definidos de quienes intenten operarla, pues no cualquiera ni en cualquier momento puede meterle mano sin riesgo de dañarla, con frecuencia catastróficamente, esto es, sin posibilidad de retorno. ¿Les suena esto familiar?

A reserva de ir desmenuzando detalladamente, mediante el análisis científico, el funcionamiento real de tan peculiar maquinaria, siempre conviene preguntarse, especialmente en época de elecciones, cuando se activan los poderosos aparatos de persuasión de masas, si tal candidato(a) es adecuado(a) para tal función de Gobierno, exactamente como se hace al seleccionar una tripulación, en la que cada miembro debe estar preparado y ser capaz de realizar lo que le corresponde dentro de una división técnica del trabajo.

Una buena manera es investigando su expediente escolar completo, donde aparecen tanto sus aptitudes naturales y su evolución, como las habilidades específicas que fue desarrollando. Sería sólo un principio, pero indudablemente mejor que dejarse conducir a ciegas por merolicos irresponsables, como ha sucedido hasta ahora.

Fernando Acosta_Reyes

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey )-es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

 

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