CHJÚN NINGÚ XUNGÚ La Doncella de la Peña
Minuto a Minuto

LA LEYENDA DE CHJÚN NINGÚ XUNGÚ

LA DONCELLA DE LA PEÑA

Compilador: Apolonio Bartolo Ronquillo**

Coordinador del Instituo Cultural de Información del Sotavento, INCISO

Capítulo Temascal.

 

       Apolonio Bartolo RonquilloEn época remota, sucedió en un paraje de nuestra tierra ancestral, circundante a la entonces NI’YA (hoy NI’YA CHANGÁ- ISLA DEL VIEJO SOYALTEPEC), en el seno de una familia mazateca, humilde como todas, que la joven hija de la familia, como gente de campo, que hacían en el monte cercano de la casa y a la intemperie sus necesidades, salía muy seguido al monte y la madre, que estaba al tanto de todo, comenzó a sospechar y decidió vigilarla a prudente distancia. En una ocasión miró que su hija traía en la mano derecha una especie de falo, un gusano largo con que se estaba pegando en la parte sagrada de la mujer, es decir, en la bulba, al descubierto.

     Siguieron sucediéndose los días, la hija siguió teniendo sus salidas frecuentes al monte y cuando la madre la seguía para mirarla sin que ella se diera cuenta, veía eso, el gusano grande y largo con que se pegaba en la parte sagrada de la mujer, hasta que, sin tener marido alguno, se le notó el embarazo y, como los críos solo quedan nueve meses en el vientre de su madre, nació sin que la joven madre permitiera que la ayudasen en el parto y que mirasen a su criatura.

     Entonces, ocurría que cuando iba al río a lavar o a traer agua, colgaba la manta tradicional mazateca, que servía de cuna a su criatura en el tapanco de la casa y siempre le decía a su madre, que si le tenía algún cariño como hija nunca mirara a su hijo, que de hacerlo ella se daría cuenta y no le quedaría otro remedio que marcharse con su hijo para siempre, lo que la madre cumplía con fidelidad, para no contrariar a su hija, pensando que tal vez resulte cierta la amenaza tan tajante que le hacía.

     Pero conforme pasaba el tiempo, las veces que la joven madre iba al río, dentro de la manta en el tapanco la abuela veía que la criatura se movía y se contoneaba con fuerza que le daba miedo y se preguntaba, qué tipo de hijo tenía su hija, hasta que en una de tantas, cuando la joven madre del bebé fue al río a lavar, la mamá no se aguantó las ganas de saber cómo era su nieto que le rodeaba tanto misterio, tomó la escalera, subió al tapanco, abrió la manta y grande fue su sorpresa que dentro de ella se contoneaba cual ola, una gran víbora de ojos azules y, espantada, se bajó sin poder decir palabras.

     Al poco rato que llegó su hija, llorando le dijo a su madre que la había traicionado, que hizo caso omiso a sus palabras, que ella ya sabía que había mirado a su hijo y que como le había dicho, no tenía otro remedio que marcharse y, en efecto, bajó la manta con su hijo dentro y tomó camino con rumbo a la actual Isla del Viejo Soyaltepec yéndose a morar al lado del padre de su hijo, el CHUKUNANGUÍ-SAGRADO SER PROTECTOR DE LA TIERRA, en la piedra grande conocida como NITJÁN-LA PEÑA. Y platicaron de padres a hijos los que tuvieron la oportunidad de mirarla por las tardes, en la silla marcada hasta hoy sobre la piedra grande, que bordaba y tejía pájaros y flores sobre el mantel de la esperanza del pueblo de Soyaltepec y que, mientras ella vivía en dicha Peña, cuentan los viejos mazatecos que las cosechas de maíz y los frutos que alimentaban la vida eran abundantes, que había muchos animales de monte para comer y los árboles de madera preciosa no hacían falta, porque ella era la madre dadora de la fertilidad y protectora de la tierra y cuanto en esta había. Con ella, desde NITJÁN-LA PEÑA, no había hambre y la vida florecía.

     Pero pasaba que nuestra misma gente mataba los animales del monte, talaban los árboles maderables y llegaban a tirar animales muertos y basura a NITJÁN-LA PEÑA, haciendo del lugar inhabitable, más la afrenta, que significó la presa Miguel Alemán; entonces ella emigró yéndose a morar a otro cerro lejos de nosotros, llevándose el don de su fertilidad.

     Más ahora, cuentan los hombres de conocimiento de nuestra tierra, cuya identidad no revelan, que han soñado que la mujer, deidad humana con la fuerza del ser sagrado protector de la tierra que es su marido, así como su hijo, han regresado con nosotros a morar, una vez más, en NITJÁN-LA PEÑA; desde donde se le ha soñado tejer y bordar sentada en su silla, aún más hermosa y llena de gracia, señal de que nos ha perdonado y nos entrega el don de su fertilidad y protección.

     Nuestros viejos mazatecos dicen que, para que este relato fascinante no se pierda, debe seguirse pasando de boca en boca, de a padres a hijos, respetando siempre a CHJÚN NINGÚ XUNGÚ-LA DONCELLA DE LA PEÑA.

Y juran que esta deidad humana, que se hizo mujer de CHUKUNANGUÍ-SER SAGRADO PROTECTOR DE LA TIERRA, con quien procreó un hijo, producto de ser humano y chukunanguí, no se irá nunca más de nosotros mientras quede un hombre y una mujer que en nuestra lengua le pida que no se vaya y seamos respetuosos de la tierra, del bosque, los animales y los ríos que pertenecen a la ahora nuestra NI’YÁ CHANGÁ -CASA ANTIGUA. Así, ella, dicen, ya no se irá nunca de nuestras vidas, con su fecundo don de la fertilidad y alma protectora.

 

JATJÍNI CHJÚN NINGÚ XUNGÚ-REGRESÓ LA DONCELLA DE LA PEÑA

 

Autor: Apolonio Bartolo Ronquillo

 

 

 

1) Somos los culpables de que se haya ido la doncella de la Peña,

que exterminamos cuanto animal y árboles había en esta tierra,

que hicimos de su casa un basurero en la Peña de la Casa,

pero ya nos dio la gracia de su perdón: ya volvió con nosotros.

 

2) Regresó, volvió la

doncella de la Peña,

regresó, volvió la

doncella de la Casa.

 

3) Gracias porque con ella

volvió la fertilidad,

gracias porque ella hoy

vela por nuestra vida.

 

4) Regresó, volvió la

doncella de la Peña,

regresó, volvió la,

la madre que nos cuida.

 

5) Gracias porque una vez más

teje nuestro porvenir,

el camino de luz que,

que para nosotros quiere.

 

6) Tierra fértil, buena milpa, habrá de comer, no pasaremos hambre,

nuestro mundo tendrá su luz, será mejor, porque ella ha regresado,

ya no somos más huérfanos, una madre nos da ya su protección,

no repitamos la ofensa, cuidemos a la doncella sagrada.

 

7) Ahora que volvió la

doncella de la Peña,

respetemos a la

doncella de la Casa.

 

8) Gracias porque regresó

nos entrega su bondad,

todas las tardes teje

sentadita en su silla

 

1) Ñá xuxi kúnña nga kijí, nitjín changá, chjún ningú xungú Nitján,

tuchubá kinikjé xuña chú ku yaxkà xi tjín ngasún kui nangui,

chú sén, tje xu kinikja’aña ni’ya’e, jma tjián ndiajo tsé Ni’yá

tanga jé xu kitsichat’áña ku kjatjei: je k’ui ji’ít’ániña.

 

2) Jatjíni, je ji’í

chjún ningú xungú Nitján,

jatjiní, je ji’í

chjún ningú xungú Ni’yá.

 

3) K’uechjíre ngat’a kuíxi

ji’ijúniña nchakán,

k’uechjíre ngat’a kuíxi

kjibaséniña kjat’ei.

 

4) Jatjíni, je ji’í

chjún ningú xungú Nitján,

jatjíni, je ji’í

kui na xi tjitsitjaoña.

 

5) K’uechjíre ngat’a kuíxi

je te tjitsichjinéni,

ndiya asén xi mejénre

nga ‘bemáña ngatutsjai.

 

6) Nchakán nangui, ndá kuma jnu, k’uè xi chine, kjindiàjí te k’uemáña,

k’uère asén ngasundeña, ndá kuanguíña, ngat’a je jatjíni kui,

je xiánjíña, tjínña ngu ná xi kjibasé, je tjínña nga’ñú xi ndá,

kite kuajícha ña’ánña, ndá sitjaoña chjún ningú xungú chakún.

 

7) Kjat’ei nga jatjíni

chjún ningú xungú Nitján,

sitjaoña, chatkiúnña

chjún ningú xungú Ni’yá.

 

8) K’uechjíre ngat’a ts’u’bé

tjitsjuániña kjuatjaochá,

xki nguixún tsindá chjiné

nga kjitjiá yaxile’e.

 

 

BREVE APUNTE

Apolonio Bartolo Ronquillo.

La tradición oral mazateca es rica en contenido, desde la cosmovisión de nuestra cultura propia, como la leyenda CHJÚN NINGÚ XUNGÚ-LA DONCELLA DE LA PEÑA, que nos ocupa.

Hay en esta tradición oral, relatos con mensajes y contenidos que se tienen que transmitir a las nuevas generaciones, a los niños y adolescentes, para alimentarlos de nuestros saberes y conocimientos de vida.

Hoy, esto, es un derecho que los niños y adolescentes de los pueblos originarios de México tienen. Lograrlo compromete a muchos actores e instituciones nacionales e internacionales, al pueblo y a los gobiernos, así como a los interesados, en que solamente así nos conoceremos mejor los mexicanos y construiremos un mundo en paz y respetuoso de la diversidad étnica, lingüística y cultural que caracteriza a México y el mundo.

Con mi más grande afecto, comparto esta leyenda, a los niños y adolescentes del mundo, de nuestro país México, particularmente a los del estado de Hidalgo, así como a los de mi pueblo mazateco.

Podemos, somos capaces, tenemos el talento de salir adelante dignos y erguidos, con nuestra lengua viva y nuestra cultura vigente, sin rechazar otras.

Con nuestras raíces sumidas en nuestra tierra podemos participar, sin perdernos, en el fascinante mundo global.

 

En la NITJÁN – la Peña de la Isla del Viejo Soyaltepec,

                                                                                                                                                      ante la presencia de CHJÚN NINGÚ XUNGÚ-LA DONCELLA DE LA PEÑA,

 

leído a niñas, niños y adolescentes provenientes de Pachuca Hidalgo y de Ixcatlán,

particpantes de la Guelaguetza Infantil de la Palabra.

26 de julio de 2014

 

 *Este relato fantástico, que compartimos de tiempo ancestral los mazatecos de Soyaltepec, me lo contaron de niño en repetidas ocasiones mis señores padres, don Martín Bartolo Alto y doña Agustina Ronquillo Norberto, ambos mazatecos a mucha honra, cuyos espíritus ya moran en kjabeyá-morada de los que de esta tierra han salido. Lo comparto como deber propio a fin de que se siga contando de boca en boca y de padres a hijos, en nuestra lengua mazateca. Que nunca se pierda.

**Profesor, poeta y compositor mazateco, actual Cronista de San Miguel Soyaltepec, Tuxtepec, Oax.

 

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