Angas o mangas
Y le dio las nalgas
El sastre*
Millones de mexicanos estamos sufriendo porque no llega la primera quincena de enero y ya no sabemos qué hacer y muchos ya no tenemos qué empeñar, lo digo porque las penas de las putas de una u otra manera son nuestras penas, las de mi esposa y mía, esa es la responsabilidad que asumimos cuando se organizó el Sindicato de Ficheras Pirujas Anexas y Similares, el SIFICHPAS.
Esta crisis nos ha afectado a todos y siempre la cuesta de enero nos cuesta más. Pero nuestra aflicción no es tan sólo por las muchachas del SIFICHPAS, porque muchas de ellas ya les comenté que lograron colocarse en ayuntamientos de la región y ahora son ya regidoras, ya directoras o subdirectoras, estas nuestras chicas están felices y les hará justicia la revolución y ayudarán al SIFICHPAS una vez que sepan cómo está la movida en los ayuntamientos; nuestra mayor aflicción son aquellas mujeres que presas de la violencia han acudido a ser ficheras o pirujas por necesidad, sus historias son tristes. Precisamente una de ellas, “la cacahuate” vino a ver a mi mujer porque su hija estaba en la cruz roja y necesitaba dinero para que la dejaran salir.
- - Es que madrina – les recuerdo que a mi querubín le dicen madrina y a mí me dicen como se les da la chingada gana, para que más que la verda’ – esta necesidad obligó a mi muchacha de 14 añitos a que diera las nalgas – decía en cacahuatosa aflicción la madre en apuros – y pues terminó en la cruz roja.
- ¡Ay maldito! ¡maldito hombre hijo de Barrera! – dijo mi amada mujer indignada pensando que esa era una fuerte ofensa – pero hay que meterlo a la cárcel después de mandarle a poner una madriza que lo lleve a la cruz roja también, ¡poco hombre jijo de su reputísisisisima madre que no está afiliada con nosotros! ¿cómo se llama el guango cerdo que le hizo ese daño a la niña, dímelo porque le vamos a dejar marcadas las nalgas con una cuchara caliente – y los ojos de mi amada vengadora se desorbitaban – ¡dímelo pinche cacahuate!
- Madrina no se ponga así…cálmese que le va a dar algo, ¡ay diosito qué hice? – chillaba la madre llevándose sus manitas a su pelito mientras miraba cómo mi mujer había olvidado que trae la pata enyesada y se movía como león enjaulado – madrina, cálmese que no es para tanto…
- ¿Qué dices pinche cacahaute japonés? ¿dices que no es para tanto que tu hija haya vendido su virginidad y un jijo de su reputísisisima madre, sintiéndose personaje de García Márquez, la haya lastimado tanto que la mandó a la cruz roja? ¡estas pero si bien pendeja pinche cacahuate garapiñado! – y mi mujer más enojada, se dejó caer en la mecedora como quien lleva el mundo en sus espaldas- ¡Dios mío, qué mundo es este, qué hicimos para vivir esto Dios de mi vida?
- Madrina, es que…mire le explico ... mi muchacha no vendió sus nalgas a un hombre, se las alquiló a una mujer y…
- - ¡Pa´suputamadre de vieja recabrona jija de su chota madre!, que de seguro tampoco está afiliada al SIFICHPAS… - y tomó aire tres veces mi mujer hermosa para calmarse y pensar bien las cosas, así siempre le hace, bueno cuando me ofende a mi le vale madre respirar se sigue hasta que se la va la respiración de tanto que me grita y me dice – mira pinche palanqueta, si los de la nota roja se enteran de eso va a ser una noticia que va hacer que se vendan los periódicos de a madres, así que mejor vamos a la cruz roja para que me haga cargo de este pinche asunto y de ahí al ministerio público.
- Madrina es que no es lo que usted piensa… es que mi vecina, que tiene 17 años lleva en la prepa enfermería, pero es muy nerviosa y muy pinche toscota, muy hombruna, hasta le dicen “la rambo” y pues está en exámenes extraordinarios porque reprobó por no saber inyectar y pues nadie quiere prestarse para que practique, y mi hija le dijo que estábamos bien jodidos y “la rambo” le dijo, que si se dejaba inyectar le daba 20 pesos por cada inyección y pues mija pensó que con eso al menos para frijoles y tortillas teníamos pa’hoy y… pues le dio las nalgas. Lo malo es que “la rambo” pues no sé que madres le hizo que ni puede caminar mija y le dolía tanto que hasta chillaba y pues le compré unas pastillas pa´l dolor pero no se le quitó y le comenzó la calentura y me espanté y pos conseguí un taxí, que ya ve que por mi casa esta cabrón que pasen, y me la llevé a la cruz roja, y pues el dinero que se ganó mija se nos fue en las piches pastillitas y en el taxi y pues por eso la vengo a molestar madrina…
Ya para la noche mi esposa estaba a las carcajadas recordando todo. Fuimos a la cruz roja se pagó la curación y la muchacha salió, caminando como si le hubieran puesto una madriza, pero salió caminando. A la cacahuate mi mujer la llevó a comprar una despensita, le dejó mil pesos y las llevamos a su casa.
Dice mi esposa que quiere conocer a “la rambo” para pedirle que cuando yo me enferme me ponga los supositorios. Por angas o mangas no pienso enfermarme por estos días, pinche “rambo” ni quien quiera sus 20 pesos.
*El sastre vive en la cuenca del Papaloapan ( río de las mariposas) en la región cultural conocida como el Sotavento Mexicano. Está casado.








